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Gilinski y el regreso de las empresas colombianas al mercado venezolano: la nueva era de inversiones y oportunidades

Gilinski y el regreso de las empresas colombianas al mercado venezolano: la nueva era de inversiones y oportunidades

Invirtió USD 30 millones en compra de heladería Tío Rico que manda en el país, mientras que Argos, Corona y otras se preparan para la reconquista

El empresario Jaime Gilinski ha dado una de las señales más contundentes del interes colombiano por regresar a Venezuela. Dio un paso clave, más allá de activar su ya organizada estructura logística que venía del pasado. Adquirió los Helados Tío Rico por los que pagó USD 30 millones, una marca histórica y líder del mercado venezolano del que controla el 55 % con una infraestructura industrial que incluye una planta en Guacara, estado Carabobo y cinco centros de distribución. Nació en 1952 como Helados Club, fue adquirida en 1978 por el Grupo Cisneros y en el 1994 se la vendió a la multinacional Unilever.

Con esta compra, Nutresa se ha hecho al portafolio completo de marcas de la compañía, entre ellas Bati Bati, Crema Real, Chocolito, Merengada, Rico Gohocomalta y Tío Rico Trisabor,

 - Gilinski va con todo por el mercado de 50 millones de venezolanos y detrás de él otros empresarios prendieron motores - Gilinski va con todo por el mercado de 50 millones de venezolanos y detrás de él otros empresarios prendieron motoresCon inversiones cómo la de Tío Rico Gilinski quiere ir adelante de los competidores internacionales

Los Gilinski no están esperando que Venezuela se recupere completamente para entrar; están buscando posicionarse antes de que llegue una nueva ola de competencia internacional porque con esta movida Nutresa también recupera una plataforma industrial desde Venezuela para atender mercados como Colombia, el Caribe y Estados Unidos.

Con una estrategia emprersarial similar está la petrolera Geopark, controlada también por el Grupo Gilinski y la cementera Argos.

Tras la adquisición del 24,1 % del capital accionario por USD 107 millones en marzo pasado, Geopark obtuvo tres cupos en la junta directiva LINK NOTA  y la directriz frente a Venezuela será fortalecer el camino que ya inició en el negocio de exploración y producción de petróleo.

Ahora están evaluando las oportunidades de las distintas cuencas sedimentarias, en el proyecto donde se cree que Pdvsa podría ser aliada estratégica. La realidad de la industria petrolera venezolana ha cambiado, la nueva ley de hidrocarburos que va contrarreloj en la estructuración de contratos hasta fines de agosto, estimula la inversión, mientras Estados Unidos ha aliviado las sanciones y el marco regulatorio es más favorable.

El interés petrolero de los Gilinski en Venezuela se une al que tienen en Vaca Muerta en Argentina en el bloque Loma Jarillosa Este donde se espera terminar la perforación de cinco pozos.

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Argos vuelve y juega

Si Grupo Nutresa representa la ofensiva empresarial colombiana desde el consumo, Cementos Argos simboliza la apuesta por reconstruir el país desde la infraestructura. Fue la primera de las grandes empresas colombianas afectadas por las expropiaciones del gobierno de Hugo Chávez en dar pasos concretos hacia un eventual regreso. La apuesta está liderada por su presidente Esteban Calle Restrepo.

El plan es ambicioso: construir una nueva planta de concreto en Venezuela, un proyecto que podría estar terminado este mismo año y cuya ubicación está siendo evaluada entre Caracas y algunas zonas vinculadas al sector petrolero.

La decisión refleja una lectura empresarial: si Venezuela inicia una etapa de reconstrucción, el cemento será uno de los insumos más demandados.

Durante años, Argos tuvo una posición privilegiada en el mercado venezolano. La planta de Cementos Andinos, en Llanadas de Monay, estado Trujillo, compitió con grandes multinacionales como Holcim, Cemex y Lafarge. La planta tenía capacidad para producir cerca de un millón de toneladas de cemento al año antes de ser expropiada sin indemnización en 2006.

Argos considera que el nuevo escenario podría abrir posibilidades para resolver las reclamaciones pendientes y recuperar parte del valor perdido. Sin embargo, la compañía no está esperando únicamente una reparacion económica. Su mirada está puesta en las oportunidades futuras.

Desde hace aproximadamente dos años, Argos viene exportando cemento desde Colombia hacia Venezuela. La operación ya llega a unos 900 clientes ubicados en 23 estados venezolanos y Caracas, con presencia en comercializadoras de materiales, ferreterías, constructoras privadas y distribuidores locales.

La meta es superar las 5.000 toneladas mensuales. La compañía también analiza aprovechar su infraestructura portuaria en Cartagena para mejorar la eficiencia logística y responder a una demanda que podría crecer rápidamente si se reactiva la construcción venezolana. La cercanía geografica entre ambos países juega a favor. Colombia puede convertirse en un proveedor natural para Venezuela en una etapa donde la recuperación de vivienda, infraestructura urbana ahora azotada por los dos terremotos del 24 de julio, proyectos industriales y obras petroleras requerirá enormes cantidades de materiales.

Apuesta a la reconstrucción

Además de estos tres grandes jugadores, conocedores de vieja data del mercado venezolano está la empresa Andimallas & Andimetales con un papel clave en la reconstrucción del país después del devastador doble terremoto de hace un mes.

Fundada el 27 de junio de 1980, con sede principal en Cajicá, tiene más de 45 años de experiencia en la producción y comercialización de sistemas de cerramiento y seguridad perimetral.

Presidida por Edgar Luna Gordillo, la empresa, proveedora de soluciones para obras civiles e infraestructura, participa actualmente en proyectos como el Metro de Bogotá y ha participado en el aeropuerto Internacional El Dorado y Puerto de Agua Dulce de Buenaventura.

La Organización Corona de la familia Echavarría está observando. Durante años tuvo una relación comercial importante con Venezuela, especialmente en productos para construcción, baños, cocinas y acabados. El deterioro del sector inmobiliario venezolano afectó esa relación, pero una eventual recuperación de la vivienda puede abrir nuevamente oportunidades.

Corona avanza en una etapa de reconexión con distribuidores y clientes, buscando recuperar espacios en un mercado donde sus marcas tienen reconocimiento histórico.

Ese renovado interés de las empresas colombianas tiene respaldo en las cifras. Un estudio de Analdex estima que las exportaciones colombianas hacia Venezuela podrían crecer hasta USD 2.842 millones en el corto plazo. El gremio identificó 99 productos con potencial comercial, principalmente en agroalimentos, vehículos y autopartes, químicos, plásticos y productos farmacéuticos, cuyo éxito que tiene mucho que ver con la disponibilidad de divisas y la estabilidad regulatoria.

Al lado de este puñado de compañías colombianos que prendieron motores hay muchas más que estuvieron ya en Venezuela y se preparan para regresar con los nuevos vientos políticos y económicos que soplan en la era post-Maduro.

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