Análisis Energético en Medio Oriente y Ucrania: Impactos en el Mercado Petrolero y Estrategias Geopolíticas
DOS GUERRAS, UNA CRISIS ENERGÉTICA
El conflicto en Medio Oriente empieza a evolucionar hacia un conflicto de toma y dame, donde los objetivos iniciales de los ataques a Irán —neutralizar las amenazas del régimen teocrático a la región— han sido sustituidos por la tarea de resolver la consecuencia no deseada más relevante del conflicto: la amenaza a la estabilidad del sistema energético mundial. La Administración Trump, en respuesta a los ataques iraníes contra buques que atraviesan el estrecho de Ormuz, en aguas de Omán, acaba con la tregua firmada en junio. Y desde entonces, ha llevado a cabo ataques contra objetivos militares e infraestructura estratégica. Teherán ha respondido de forma limitada, aunque ha disparado misiles contra objetivos estratégicos en Bahréin, Catar, Kuwait, Jordania e incluso en Siria, lo que ha intensificado el temor a un conflicto de mayor escala y de larga duración.
La reacción del mercado petrolero al reinicio de hostilidades fue inmediata, con una escalada de precios a medida que los operadores evalúan los riesgos para el suministro. Aunque el estrecho no está completamente cerrado, su actividad se ha reducido significativamente. Además, Irán ha amenazado con extender la guerra marítima al estrecho de Bab el-Mandeb, una vía clave para el tránsito marítimo entre el mar Rojo y el canal de Suez.
Para contrarrestar las limitaciones impuestas por la situación en el estrecho de Ormuz, los países con rutas alternativas han comenzado a maximizar el uso de sus oleoductos. En particular, los Emiratos Árabes Unidos están aumentando la producción y las exportaciones a través del puerto de Fujairah, en el golfo de Omán. También ha sido relevante el relativamente bajo nivel de las importaciones petroleras de China, que apenas superaron los 7 millones de barriles por día en junio y a comienso de julio.
En paralelo, el acoso constante de Ucrania contra instalaciones de refinación, terminales, patios de almacenamiento y, más recientemente, tanqueros de crudo y de productos rusos ha reconfigurado el mercado de combustibles. Los márgenes de refinación están alcanzando máximos históricos, lo que impulsa al alza los precios de la gasolina, el diésel y el combustible de aviación ante la salida de Rusia del mercado internacional. A ello se suma la grave situación en la península de Crimea, donde el asedio ucraniano ha debilitado el control ruso.
Fundamentos Geopolíticos
MEDIO ORIENTE
Los cambios en la retórica iraní, junto con las amenazas y provocaciones militares recientes, terminaron por agotar la paciencia de la Administración Trump. En respuesta, Washington decidió asumir un papel más directo en el centro de la controversia: el estrecho de Ormuz, un objetivo que no logró controlar durante la primera fase de la guerra. Recordemos que el origen de la guerra fue neutralizar el desarrollo nuclear iraní y que el control del estrecho de Ormuz surgió como una poderosa herramienta de guerra económica que ahora domina el conflicto.
Durante la última semana, EE.UU. ha intensificado sus ataques contra objetivos militares vinculados a la capacidad de Irán para amenazar embarcaciones y controlar el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz. El viernes, las operaciones estadounidenses incluyeron también infraestructura crítica —como puentes, líneas ferroviarias y sistemas de comunicación— con el objetivo de interrumpir las rutas de suministro hacia las instalaciones encargadas del control del estrecho, ubicadas en el sureste del país y en las islas situadas en la propia vía marítima.
Irán respondió con ataques con misiles contra países aliados de EE.UU. en Oriente Medio, incluido Catar, un mediador clave en el conflicto. Asimismo, provocó daños en una central eléctrica y en una planta desalinizadora en Kuwait, instalaciones esenciales para la seguridad energética e hídrica de este pequeño país desértico. Tanto Irán como Estados Unidos se han acusado mutuamente de atacar la infraestructura crítica que apoya a los civiles, lo cual generalmente se considera un crimen de guerra conforme al derecho internacional, a menos que exista un objetivo militar que justifique atacar este tipo de infraestructura.
La reanudación de los ataques provocó un repunte de cerca del 10% en los precios del crudo, lo que ameaça con reactivar los riesgos de inflación global. Este escenario llevó a los mercados monetarios a ajustar sus expectativas sobre un posible alza de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de EE.UU. y moderó el optimismo de los inversionistas en los mercados bursátiles, lo que obliga a los bancos centrales a reconsiderar sus estrategias.
Los ataques y secuestros de buques reflejan una grave escalada militar en las rutas comerciales de Oriente Medio, aunada a la reactivación de la piratería y el terrorismo marítimo en las inmediaciones de Yemen. Más de 1.000 buques mercantes y miles de marineros permanecen bloqueados en las aguas del golfo Pérsico, sin posibilidad de abandonar la región de forma segura. Ante esta parálisis, algunas navieras han optado por forzar el tránsito mediante la maniobra conocida como “ir a oscuras”, que consiste en apagar los transpondedores de geolocalización para cruzar el estrecho cerca de la costa de Omán y reducir el riesgo de detección.
Por otro lado, se registró el asalto al tanquero químico Asana, una embarcación con bandera de Tanzania. El buque fue abordado ilegalmente por hombres armados mientras navegaba por el golfo de Adén, a unas 65 millas náuticas al sur del puerto yemení de Al Mukalla. Datos preliminares de inteligencia sugieren la posible implicación de un grupo pirata somalí, que habría redirigido de inmediato la nave hacia la costa de Somalia. En paralelo al repunte de la piratería, el movimiento Huti de Yemen mantiene un bloqueo estricto en el mar Rojo y en el estrecho de Bab el-Mandeb. Mediante el uso de lanchas rápidas armadas, drones suicidas y misiles, continúa atacando buques internacionales en represalia por las operaciones occidentales e israelíes, e incluso ha amenazado con cerrar por completo la ruta petrolera del mar Rojo si la ofensiva contra sus aliados iraníes continúa.
RUSIA-UCRANIA
La guerra entre Rusia y Ucrania está dejando de centrarse exclusivamente en las trincheras y en los bombardeos con drones para conquistar territorio en el este de Ucrania. De forma progresiva, el conflicto se está desplazando hacia el territorio ruso y las regiones bajo control de Moscú, donde Ucrania busca debilitar —o incluso desmantelar— el andamiaje económico que financia el esfuerzo bélico ruso. Más del 20% de la capacidad de refinación rusa ha quedado afectada, mientras que los inventarios y los terminales han perdido parte de su capacidad operativa. Como consecuencia, Rusia se ha visto obligado a importar combustible de la India. Menores ingresos y mayores egresos.
Estos ataques también están afectando carreteras, vías férreas y rutas fluviales que conectan Crimea con Rusia. Aislar por completo la península otorgaría a Ucrania una posición más favorable en cualquier negociación futura. Desde su anexión en 2014, la península ha funcionado como una cabeza de playa estratégica para Rusia. Sin embargo, hoy se muestra más vulnerable: Ucrania ha intensificado su campaña de ataques con drones contra infraestructuras críticas, incluidas subestaciones eléctricas, puentes, depósitos de petróleo y aeródromos.
La flota rusa del mar Negro, con base normalmente en Sebastopol, se ha visto obligada a trasladarse a puertos más alejados. El 13 de julio, Rusia suspendió el tránsito marítimo en el mar de Azov, una vía estratégica que canaliza cerca de una cuarta parte de sus exportaciones de cereales.
En suma, tanto el Medio Oriente como el conflicto Ucrania-Rusia conforman un escenario de múltiples actores, sin objetivos claros más allá del corto plazo y sin herramientas evidentes para mitigar las duras consecuencias que su continuidad puede acarrear para el sistema energético global, dado que los inventarios globales de hidrocarburos se encuentran en niveles bajos.
Dinámica de Precios
Los acontecimientos en Medio Oriente apuntan a que los precios del petróleo continuarán su tendencia ascendente en los próximos días. Con el tránsito por el estrecho de Ormuz reducido, podría resultar incluso sorprendente ver al Brent de ICE cotizar apenas en torno a los 86 $/BBL, sobre todo teniendo en cuenta que tanto Washington como Teherán parecen haber abandonado la diplomacia. Los precios están acotados por mayores salidas del golfo Pérsico de lo estimado en caso de una paralización total del tráfico marítimo, por la maximización del uso de las salidas alternas y por el consumo reducido de China.
Las cotizaciones registraron importantes ganancias semanales superiores al 10%. Al cierre de la semana, los crudos marcadores Brent y WTI se transaban a $88,10/bbl y $82,44/bbl, respectivamente. Al cierre de este reporte, el precio del Brent superó los $90/bbl, sin techo aparente.
VENEZUELA
Washington empieza a dar un golpe de timón
La realidad venezolana está profundamente marcada por la persistente inestabilidad económica, la ilegitimidad política del régimen y la previsible falta de resultados del esquema de acompañamiento o tutelaje estadounidense, que intenta redefinirse ante el creciente descontento de la población subrayado por las graves secuelas del doble terremoto del pasado 24 de junio.
Marco Rubio parece desempeñar un papel central en la conducción de este proceso; no en vano, el New York Times lo ha descrito como el “virrey de Venezuela”. Sin embargo, los seis meses de esfuerzos para estabilizar la economía y recuperar la industria petrolera han demostrado que los planes y las buenas intenciones no bastan cuando las instituciones están debilitadas o mal diseñadas.
La incertidumbre, la falta de transparencia y las dudas sobre la idoneidad de los procesos y de los actores del régimen siguen sin convencer ni al capital privado, llamado a participar en la reconstrucción de la industria de los hidrocarburos, ni a los acreedores en la reestructuración de la elevada deuda soberana. Incluso en materia de estabilización económica, que parecía una tarea más sencilla tras triplicarse las divisas recibidas desde enero, el balance de medio año indica que el régimen reprobó la asignatura principalmente por la falta de coherencia en sus políticas monetarias.
A juzgar por los comentarios de Marco Rubio y Michael Kozak, parece claro que la opinión dentro del Departamento de Estado es ahora que solo bajo un gobierno estable, con instituciones confiables, se podrán materializar las inversiones necesarias para aumentar de forma sustancial la producción de hidrocarburos, su principal objetivo estratégico. Ese incremento, a su vez, es la base indispensable para iniciar una reestructuración de la deuda aceptable para los acreedores y para permitir que el país retome una senda de crecimiento sostenible. Esto es un cambio importante respecto de la política que se venía desarrollando.
Es en ese contexto en el que se debe ver el renovado empuje a las conversaciones entre lo que queda de la Asamblea Nacional 2015-2020 y la muy cuestionada Asamblea Nacional que hoy ocupa el Palacio Federal. El 14 de julio se anunció el inicio de mesas de trabajo conjuntas y la transición electoral pacífica. No obstante, el proceso promovido por Washington ha generado fricciones en la oposición. Partidos de la Plataforma Unitaria y del sector de María Corina Machado han cuestionado la falta de consulta y de representatividad en las decisiones adoptadas bajo la orientación de la Casa Blanca. Dinorah Figuera, quien funge como presidenta de la AN 2015, recalcó que se trata de un proceso estrictamente institucional y no partidista; sin embargo, los integrantes mencionados hasta ahora provienen de Primero Justicia, el partido de Figuera, y de Voluntad Popular.
Las réplicas humanitarias
En la coyuntura actual, la crisis humanitaria estructural se ha agravado de manera significativa tras los sismos del 24 de junio. Tras finalizar la fase de rescate de vidas en infraestructuras colapsadas, los reportes oficiales registran más de 5.000 fallecidos y cerca de 17.000 heridos. Plataformas independientes, como Venezuela Reporta, estiman que aún hay 41.298 personas desaparecidas, mientras que las listas de búsqueda civil continúan depurándose en refugios y hospitales.
Decenas de miles de familias han quedado damnificadas y más de 21.000 personas permanecen alojadas en los 107 campamentos provisionales instalados. El gobierno encargado anunció el inicio de los estudios para la reconstrucción de unas 25.000 viviendas. La Unión Europea anunció el 15 de julio una contribución de 20 millones de euros para asistencia humanitaria vital, que se suma al despliegue logístico del Departamento de Estado de Estados Unidos, de la Cruz Roja y de las agencias de las Naciones Unidas.
En paralelo, organizaciones de derechos humanos y la ONU han exigido al gobierno de Caracas que elimine las trabas burocráticas y evite acciones represivas contra centros de acopio civiles. El acompañamiento estadounidense contempla, además, el despliegue de miles de funcionarios estadounidenses y la asignación de aproximadamente 3.000 millones de dólares para la reconstrucción de infraestructura nacional.
La fragilidad económica
El panorama macroeconómico, que inicialmente apuntaba a un crecimiento moderado en 2026, ha sido reemplazado por un riesgo inminente de estanflación. El bolívar registró una fuerte devaluación en lo que va de mes. El Banco Central de Venezuela (BCV) situó el tipo de cambio oficial al cierre de esta semana en 732,47 bolívares por dólar, lo que implica una depreciación superior al 15,6% en apenas dos semanas, frente a los 633,36 bolívares por dólar registrados el 1 de julio. Esta dinámica erosiona aún más el poder adquisitivo de los salarios locales, en un contexto en el que la inflación interanual cerró junio en 544,13%.
Merece especial atención que, a medida que se liquiden los inventarios de petróleo acumulados a finales del año pasado, las exportaciones tenderán a reducirse respecto de los niveles observados en mayo y junio. En consecuencia, los ingresos por ventas de crudo también podrían disminuir, aunque este efecto sería parcialmente compensado por el repunte de los precios asociado a la guerra en Oriente Medio. Este escenario podría intensificar el desequilibrio cambiario y las presiones sobre la liquidez.
Operaciones Petroleras
La producción petrolera se mantuvo relativamente constante en comparación con la semana anterior; se produjeron 950 mil barriles por día (950 Mbpd), distribuidos geográficamente como sigue:
• Occidente 270
• Oriente 110
• Faja del Orinoco 570
TOTAL 950
El discreto incremento se debe a aumentos en varios contratos CPP menores. Las empresas mixtas que operan bajo licencias de la OFAC y los nuevos contratos establecidos en la LOH recién modificada, bajo la modalidad de contratar al socio minoritario privado como “Operador”, no han registrado incrementos en su producción.
Las refinerías nacionales procesaron 276 Mbpd de crudo y de productos intermedios, con un rendimiento de 87 Mbpd en gasolina y de 83 Mbpd en diésel. El incremento corresponde a la refinería de El Palito y al arranque de su planta de craqueo catalítico (FCC).
En la industria petroquímica no se reportan cambios en las actividades de los complejos de El Tablazo y Morón, mientras que el Complejo de Jose continúa operando las mismas plantas, aunque a un nivel reducido de alrededor del 85%, debido a la falta de gas natural.
Las exportaciones de hidrocarburos se perfilan menores que en junio, alrededor de 900 MBPD, debido a la reducción del inventario acumulado en enero.
El incremento de los precios internacionales se reflejó en la cesta venezolana, que alcanzó un promedio de 67,8 $/BBL.
La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.



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