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Ramón Gordils: El Enigmático Operador de Maduro en el Caso Zapatero

Ramón Gordils: El Enigmático Operador de Maduro en el Caso Zapatero

Nicolás Maduro reaccionó con enojo cuando, en octubre pasado, el Comité Noruego del Nobel anunció que había otorgado el Premio Nobel de la Paz a la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado. El dictador ordenó de inmediato el cierre de la Embajada de Venezuela en Oslo, bajo la excusa de que se trataba de una “reestructuración integral” y “reasignación estratégica de recursos” del servicio exterior.

Un afectado por el impasse diplomático fue Ramón Gordils Montes, para la fecha embajador. Testigos cuentan que la misma noche de la clausura de la embajada Gordils abandonó Noruega, rumbo a Caracas, con 15 maletas como equipaje.

Que esa mudanza, amén de precipitada, resultara inadvertida, forma parte del sello personal de Gordils. Sigilo y rapidez han sido lemas de su carrera política y claves del éxito que alcanzó durante el régimen de Maduro. A la fecha ha ocupado 28 cargos oficiales en la burocracia de la autodenominada Revolución Bolivariana y, sin embargo, es practicamente desconocido por el público.

Ahora Moncho -como desde joven lo conocen amigos y allegados- enfrenta una amenaza seria para ese bajo perfil que tanto le ha servido. Cobra notoriedad por las menciones de su nombre que aparecen en el expediente judicial del llamado Caso Zapatero, a cargo del juez de la Audiencia Nacional de España, José Luis Calama.

“Vayan recorriendo la ruta formal y yo busco cómo llegarle a ZP”, respondió Gordils por WhatsApp a Rodolfo Reyes Rojas el 30 de marzo de 2020, según cita el primer auto oficial emitido por el juez Calama sobre el caso, en el que se investiga una estructura de tráfico de influencias que presuntamente lideraba el expresidente de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero (el ZP del mensaje).

 

 

Rodolfo Reyes Rojas, un empresario venezolano, para la fecha maniobraba entre los corredores del poder para asegurar que el gobierno del socialista Pedro Sánchez en Madrid acudiera al rescate de la aerolínea Plus Ultra, en la que figura como accionista. Eran tiempos de pandemia y la empresa pasaba por dificultades, tal como toda la industria aeronáutica y la economía global.

Apremiado por la crisis, Reyes identificó a Ramón Gordils como un potencial conector. En el intercambio de mensajes por chat de marzo de 2020, le había preguntado: “¿Tú crees que podamos pedir ayuda a Zapatero… tema lobby político Plus Ultra Líneas Aéreas. Ayudas públicas y/o financiamiento?”. 

Reyes dio en el clavo con esa gestión. No solo consiguió el rescate. Además, Plus Ultra fue la primera empresa de toda la economía española que recibió un aporte -en su caso, de 53 millones de euros- del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (Fasee), que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI, un holding público) habilitó para auxiliar a sectores de carácter estratégico durante la crisis de la Covid-19. 

Pero no fueron pocos quienes encontraron llamativo que una muy pequeña aerolínea, activa en rutas a Cuba y Venezuela -con apenas un destino adicional en Perú-, calificara como estratégica. Fue la pista inicial para las investigaciones periodísticas y policiales que dieron con el expresidente Rodríguez Zapatero al cabo del hilo. Y un reflejo del ciclo que Ramón Gordils Montes completó desde que era un muchacho de izquierdas e idealista, para convertirse en un poderoso broker de influencias. 

 

 

De un reino…

La misión diplomática en Oslo se volvió un puesto estratégico desde que Noruega se dispuso a mediar activamente en las negociaciones entre el gobierno y la oposición venezolana. Así que el nombramiento en 2019 de Ramón Gordils Montes como organizador de unas rondas de diálogo entre el chavismo y el interinato de Juan Guaidó resultó natural. Si bien las conversaciones fracasaron de nuevo bajo el peso de las tácticas dilatorias de Maduro, para Gordils fue un logro que lo puso a tiro del puesto de embajador. 

A la legación venezolana en Noruega ingresó primero como Agregado Comercial. Luego ascendió a embajador. Como diplomático improvisado que era, su gestión quedó marcada por la informalidad y el celo militante que cabía esperar de un seguidor de Maduro. Antes que fomentar la amistad entre ambas naciones, coinciden diversos testimonios, se dedicó a vigilar e intimidar a la reducida colonia venezolana en aquel país nórdico. La práctica, que algunas de las fuentes consultadas por Armando.info calificaron de “terrible” e “irritante”, alcanzó su apogeo en ocasión de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. Entonces Gordils intentó obstaculizar la inscripción en el Registro Electoral Permanente (REP) de los expatriados, a los que consideraba como previsibles votantes del candidato opositor Edmundo González Urrutia.

 

En la cuenta que la Embajada de Venezuela en Noruega mantenía en la red social X, Gordils Montes solía exhibir sus encuentros con la nobleza noruega, disminuida por los escándalos, así como reuniones con embajadores, charlas de proselitismo sectario y actos de celebración de fechas patrias, de los que excluía de manera sistemática a representantes de la comunidad venezolana.  

A la postre se achacó el cierre de la misión -cuyo radio de acción incluía otras naciones como Suecia, Finlandia e Islandia- al rechazo madurochavista por el Nobel otorgado a María Corina Machado. Pero algunas fuentes aseguran que tras la decisión en realidad se escondía un conflicto irreconciliable que había anidado entre los miembros de la delegación y que molestó en demasía a Maduro.

Gordils no se pronunció en redes sobre la clausura sobrevenida. En cambio, cinco días después del anuncio de cierre de la Embajada de Venezuela en Noruega, mostró en su cuenta personal de X una foto en la que él posaba en la Plaza Bolívar de Caracas, vestido de traje y corbata, que acompañó con una frase de Jose Marti: «Cuentan que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer, y sin sacudirse el polvo del camino, no preguntó dónde se comía ni se dormía, sino cómo se iba adonde estaba la estatua de Bolívar». 

 

 

Tanto a Gordils como a su última esposa, Gloria Cecilia Román Romero, se les identifica como personas políticamente expuestas (PEP, por Politically Exposed Person) en diversos servicios de due diligence usados por el sistema financiero, como World Compliance o Acuris Risk Intelligence Limited. En este último, Gordils aparece rankeado con 7,62 puntos de un máximo de 10 en su índice de riesgo de lavado y terrorismo financiero. La reseña destaca el rol del operador de Maduro como propietario de 100% de las acciones de la empresa Fonactivo. 

Entre tanto, la esposa de Gordils, Roman Romero, aparecía como la Primera Secretaria de la embajada de Venezuela en Noruega. Antes, en mayo de 2011, empezó a desempeñarse  como Cónsul de Primera en el Consulado de Venezuela en España. 

…A otro reino

Precisamente, el vínculo de Gordils con España precede al suyo con Noruega, y es mucho más importante. 

En 2007, año en el que se le designa Director de Protocolo de la Cancillería, no ejerció el cargo desde la histórica Casa Amarilla del centro de Caracas. Gordils se instaló entonces en Madrid. Para ese momento en España corrían los últimos años del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). En el libro Testimonio de un prontuario: hechos inéditos de la Revolución Bolivariana, editado en 2019 por la estatal El Perro y la Rana, Jacobo Torres de León deja testimonio de un encuentro por ese entonces con el diplomático: “Regresé por Madrid y gracias a un afectuoso amigo, Moncho Gordils, oficial de nuestro consulado en esta ciudad, realicé mis primeras reuniones con el Foro Español y las organizaciones locales”.

Desde Madrid, Gordils seguía cumpliendo su rol oficial. Por ejemplo, en julio de 2009 viajó a la ciudad de Washington como parte de la delegación venezolana que asistió al período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que Nicolás Maduro encabezó como ministro de Relaciones Exteriores de Hugo Chávez. Le acompañaban Roy Chaderton Matos, embajador ante la OEA; Jorge Valero Briceño, viceministro para Asuntos Multilaterales; Temir Porras Ponceleón, director general del Despacho y Maximilien Arveláiz, director de Relaciones Internacionales, entre otros funcionarios.

 

 

Pero en 2018 se detuvo la racha de nombramientos. Al menos de manera oficial, desde ese año, cuando fue designado Secretario Ejecutivo de la Comisión Central de Planificación, Gordils no volvió a ocupar cargos públicos hasta 2022, fecha en la que asumió la Embajada de Venezuela en Noruega. Durante ese paréntesis, en el que actuó entre las sombras, tuvo que ver con operaciones de carácter secreto. 

Así se desprende de la revelación que en 2021 hizo ante la justicia española Hugo El Pollo Carvajal, exjefe de la inteligencia militar venezolana, quien, solicitado por las autoridades de Estados Unidos, acababa de ser capturado en un suburbio de Madrid. Carvajal afirmó que el régimen de Caracas venía inyectando fondos a través de la valija diplomática al partido de izquierda Podemos, creado en 2014 por académicos y activistas cercanos al chavismo. Por el mecanismo que Carvajal describió, el dinero en efectivo salía de la embajada de Cuba en Caracas a la Cancillería venezolana, desde donde se trasladaba a la Embajada de Venezuela en Madrid. Una vez que los fondos llegaban a la capital española, siempre según Carvajal, Ramón Gordils los recogía para distribuirlos entre los camaradas de Podemos.

El diario El Confidencial de Madrid informó que Gordils viajó a Madrid unas 36 veces desde 2014, en su calidad de viceministro de Cooperación Económica de Relaciones Exteriores, que entonces detentaba. Todavía como viceministro de Maduro, participó en la festiva rueda de prensa de mayo de 2018 en la casa del Embajador de Venezuela en España, Mario Isea, en ocasión del lanzamiento de las rutas Madrid-Caracas y Tenerife-Caracas de Plus Ultra, rutas que ya para entonces explotaban Iberia, Air Europa y la aerolínea venezolana Estelar. En el acto estuvieron el presidente de Plus Ultra, Fernando García, y representantes diplomáticos de Cuba, Palestina, China, Nicaragua, El Salvador y Jamaica; toda una auténtica liga de superamigos de la Revolución Bolivariana. 

Un informe de 2022 preparado por la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera (UDEF) de la Policía Nacional de España hizo referencia a los supuestos vínculos de uno de los fundadores de Podemos, Juan  Carlos Monedero, quien en Caracas había dirigido el think tank chavista Centro Internacional Francisco de Miranda, con Ramón Gordils, identificado como presidente del Banco de Comercio Exterior (Bancoex) de Venezuela. El documento también indicaba que el Banco del Alba venezolano, del que Gordils también fue presidente, habría abonado 425.000 euros a la Caja de Resistencia Motiva2 Producciones SL, una empresa presuntamente propiedad de Monedero, quien hacía las veces de tertuliano en programas televisivos en España. 

En la estratósfera del poder

Gordils se hizo un nicho en las alturas del Poder Ejecutivo durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Como ya se dijo, entre 2007 y 2022 acumuló hasta 28 nombramientos en la Vicepresidencia de la República y en cinco ministerios. El arco de esa carrera abarca las carteras de Relaciones Exteriores, Comercio, Economía, Finanzas y Banca Pública y de Comunicación e Información. Hasta sirvió en el Ministerio de Defensa como miembro en 2017 del Comando para el Abastecimiento Soberano (GMAS), una instancia cívico-militar encargada de dirigir y controlar los sectores agroalimentario, farmacéutico e industrial. 

Ha sido presidente del Banco de Comercio Exterior, Bancoex (2013-2015), adscrito al Ministerio de Comercio; Presidente de la Corporación Venezolana de Comercio Exterior, S.A., Corpovex (2013-2014); Director principal del Banco de Desarrollo Económico Social de Venezuela, Bandes (2016); Director principal del Fondo de Desarrollo Social, Fonden (2014-2017); y Secretario Ejecutivo de la Comisión Central de Planificación (2014), adscrito a la Presidencia de la República. También en esa fecha, cuando Nicolás Maduro completaba su primer año en el poder, fue responsable de la Comisión Central de Planificación, adscrita a la Vicepresidencia Ejecutiva de Jorge Arreaza Monserrat, exyerno de Chávez. En el mismo ente también figuró como Secretario Ejecutivo.  

 

 

Gordils además es, desde 2014, presidente y propietario del 100% de las acciones de la empresa Fondo de Gestión de Activos S.A. (Fonactivo), adscrita al Ministerio de Comercio, de acuerdo a lo que se lee en su expediente en el Registro Nacional de Contratistas (RNC). Fue fundada el 29 de octubre de 2013 con el fin de desarrollar, dirigir y gestionar créditos, financiamiento e intereses financieros, para administrar e invertir capitales para el desarrollo de proyectos productivos, comerciales y de infraestructura en Venezuela. Onry José Romero, Ricardo José Sanguino Rodríguez y Ronald Alexander Araujo García forman parte de la junta directiva de Fonactivo. 

Gordils tuvo a su cargo la constitución de la Corporación Venezolana de Comercio Exterior S.A., Corpovex, el 26 de febrero de 2014, también bajo la gestión de Jorge Arreaza. 

Armando.info intentó obtener, sin éxito, la versión de Gordils a través de los canales de Comunicación Exterior de la Cancillería venezolana. 

Siempre a la izquierda

Ramón Gordils estudió Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela (UCV) a finales del s. XX, aunque nunca se graduó. También quedó trunca su carrera en la Facultad de Arquitectura. Ese paso por las aulas universitarias le franqueó el acceso al interior de la izquierda subversiva que ganaría aliento por la creciente popularidad de Hugo Chávez, quien como comandante de paracaidistas llevó a cabo en febrero de 1992 una intentona de golpe de Estado contra el segundo gobierno del socialdemócrata Carlos Andrés Pérez. 

Era el arquetipo del ñángara y tirapiedras ucevista, motes con los que se apodaba a los universitarios de la insurgencia de izquierdas. Moncho Gordils no tardó en conectarse con el Movimiento Estudiantil 80, M80, la primera agrupación no partidista que presentó con éxito una plancha en las elecciones de la Federación de Centros Universitarios (FCU), representación estudiantil ante el cogobierno de la autónoma UCV. Entre los líderes del M80 estaban Juan Barreto Cipriani y Jorge Rodríguez Gómez, futuros jerarcas del chavismo, entonces militantes desgajados de un ala de la Liga Socialista, movimiento del que fue líder el padre homónimo de Rodríguez, asesinado por la policía política del puntofijismo en julio de 1976.  

Gordils fue uno de los voceros de la campaña por un fallido referendo que el M80 impulsó para revocar a las autoridades y cambiar la normativa universitaria. Ese intento en el campus de la UCV precedió por muchos años a la implementación del mecanismo revocatorio que aplicaría Hugo Chávez en el ámbito electoral nacional. 

En la Liga Socialista estaba otro agitador, Nicolás Maduro, que se iniciaba como dirigente sindical del sistema de transporte superficial Metrobús, que servía a la C.A. Metro de Caracas. Gordils lo conoció allí y ambos cimentaron una relación de más de dos décadas que se asentó sobre un nexo familiar -probables primos lejanos- antes que en la afinidad ideológica.

Gordils se convirtió en brazo ejecutor de Maduro cuando este, que venía de presidir la Asamblea Nacional, pasó a ser Canciller en agosto de 2007. Dio muestras de su destreza en el manejo de las relaciones públicas y reuniones de alto nivel. Una de las encomiendas más importantes que aceptó al debutar en el cargo fue la de coordinar la mediación del gobierno de Chávez en el acuerdo entre el gobierno de Álvaro Uribe y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para el canje de 45 personas secuestradas por la guerrilla (2007-2008). En el video que registra uno de los hitos cruciales de este proceso, la liberación de la excongresista Clara Rojas el 10 de enero de 2008, aparece Gordils, de traje y corbata, junto a Cilia Flores, Nicolás Maduro y Piedad Córdoba, cuando recibieron a la exrehén de las FARC en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía. 

 

 

El  nombre de  Ramón Gordils fue mencionado por primera vez ante una audiencia masiva en una de las primeras emisiones de Aló, Presidente, el maratónico programa dominical de Hugo Chávez. Era el 4 de abril de 1999 cuando el caudillo revolucionario felicitó, desde los estudios de Radio Nacional de Venezuela (RNV), a los responsables del lanzamiento del periódico impreso El Correo del Presidente, entre quienes nombró a Juan Barreto, como Director General de la Oficina Central de Información (OCI), y al propio Gordils como asesor editorial.

El primero de marzo de  2002, quedó designado como encargado de la Dirección de la Oficina de Relaciones Institucionales, adscrita al Despacho del Ministerio de Educación, bajo la administración de Aristóbulo Istúriz.

Cinco años más tarde, Gordils marcó distancia de los oficios ligados a la comunicación social para saltar a la órbita de la política exterior. El 30 de enero de 2007 se le nombró Director General de Protocolo del Ministerio de Relaciones. Nueve meses después, asumió el cargo de Director de Protocolo, pero esta vez de la Dirección del Despacho de la misma cartera. Entraba a las ligas mayores.

 

 

Ahora desde Venezuela, Moncho Gordils replica en sus redes sociales algunos eventos del “nuevo momento político” que representa la presidencia encargada de Delcy Rodríguez -hermana de Jorge, su viejo compañero y actual presidente del parlamento-. A menudo en sus posts traduce al inglés los mensajes originales de funcionarios del llamado Rodrigato. Que esta versión 3.0 del chavismo se caracterice por una alineación sumisa con el gobierno de Donald Trump en Washington no parece incomodar a Gordils, quien a finales de 2025 condenaba el despliegue aeronaval estadounidense frente a las costas caribeñas de Venezuela. Todavía en su perfil de X se ve una foto de Maduro y Cilia Flores bajo el lema “El imperio los secuestró. ¡Los queremos de vuelta!”. Pero en ninguna publicación hace alusión al espectro de Plus Ultra que lo acecha.

Este reportaje contó con la reportería de Marcos Valverde

 

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