Marcel Granier: La operación de extracción de Maduro y sus implicaciones políticas y mercantiles en Venezuela
Para el abogado y hombre de medios Marcel Granier, la intervención del 3 de enero se da porque Estados Unidos “logró articular una traición interna que le dio la seguridad al presidente Trump para actuar”. Añade que, en ese ínterin, se produjo un pacto secreto entre los hermanos Rodríguez, Diosdado Cabello y la administración Trump que está definiendo el nuevo momento político del país.
Sostuvo que el hecho de llevarse a Cilia Flores refleja que, desde adentro del chavismo, la intención era “la sustitución completa de un grupo de poder por otro”.
Asimismo, Granier se refirió al “tutelaje” que existe sobre Venezuela, explicando que hoy no somos “ni una colonia, ni un estado cincuenta y uno, ni un protectorado; somos una satrapía, donde hay un sátrapa —la señora Rodríguez— que le responde al dueño o director de todo esto, que es el señor Trump.”
—¿Qué debemos esperar de este nuevo momento político que vive el país?
En primer lugar, Venezuela necesita saber bajo cuáles leyes está operando, porque un territorio que no conoce cuál es el marco legal que lo rige no es país. Lo segundo es que este nuevo proceso de negociación debe cumplir con las ofertas iniciales de estabilización política y de libertades: es necesario liberar a todos los presos políticos, cerrar los centros de tortura y procesar a los responsables de las violaciones a los derechos humanos.
Pero, sobre todo, es necesario encontrar la fórmula para evitar que Venezuela vuelva a caer en una situación como la que nos ha destrido en los últimos veintisiete años.
—Pareciera que estamos lejos de sentar las bases para no repetir lo ocurrido, puesto que aún el chavismo sigue en el poder.
Es que ese es el problema de fondo: no sabemos quién manda en Venezuela. La gente intuye que es el presidente Trump y él lo dice, pero lo que vemos es que la presidencia interina la ejerce Delcy Rodríguez y la Asamblea Nacional, que todo el mundo dice que es írrita, la lidera su hermano Jorge Rodríguez. Por eso pienso que es el momento oportuno para planificar la reconstrucción institucional y económica del país.
—¿A qué atribuye las formas tan particulares con las que ha empezado la reciente negociación?
Lo principal es que las personas con quienes debería estar tratando el gobierno americano son María Corina Machado y Edmundo González, porque ellos fueron los líderes que votó el país, pero el presidente Trump tiene otra visión y él es quien dirige la potencia que está ocupando a Venezuela.
La mesa de negociación se ha conformado por criterios que nadie tiene claros y por eso María Corina y Edmundo han dicho que no se solidarizan con el proceso. Además, hay un montón de partidos que no fueron incluidos y están protestando. Estamos empezando mal, creo yo.
—En teoría, en la negociación habrá una mesa relacionada con la libertad de expresión. ¿Por dónde debería arrancar a trabajar?
Inicialmente deben solicitar el desbloqueo de los medios digitales independientes, para que dentro del país la gente pueda consultarlos libremente. Después, deben cumplir con las sentencias de los pleitos en los que se metieron y perdieron, como es el caso de Radio Caracas Televisión y otros más. Esa mesa de trabajo es muy importante, porque la causa de fondo de los atropellos que hemos vivido estos años es la falta de libertad de expresión y la penalización de la denuncia pública.
—¿Qué evaluación hace de la ligera apertura que hemos visto en medios tradicionales como la radio y la televisión?
Yo creo que siguen dominados por el miedo. El trabajo que hacen hoy no es muy distinto al que han hecho en los últimos años. Hay miedo y, cuando existe el miedo, no hay libertad. Los centros de tortura siguen abiertos, aún hay detenciones ilegales, presos políticos y exiliados.
—¿Por qué Washington no ha mostrado por estos temas que menciona el mismo interés que por los relacionados con la agenda económica?
Porque son temas vitales para nosotros, no para ellos: los presos políticos son venezolanos, no norteamericanos; los centros de tortura funcionan contra ciudadanos venezolanos, no contra extranjeros; etcétera. A mí me preocupa que la mayoría de la gente piense que Estados Unidos actuó el 3 de enero en Venezuela porque estaba preocupado por la corrupción o la violación de derechos humanos y que por eso nos liberó de la tiranía que nos oprimía. Yo no comparto eso.
—Entonces, ¿cuál es su hipótesis sobre la extracción de Maduro?
Pienso que la intervención americana se da porque lograron articular una traición interna y eso es lo que le dio la seguridad al presidente Trump para actuar. Pero ahí también se gestaron unos compromisos entre los traidores y Washington que nosotros no conocemos.
Tarde o temprano se van a conocer los términos de la traición. Ya sabemos que los norteamericanos ofrecieron la extracción de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, que no solo era la cónyuge del dictador, sino que es un nombre muy importante y evidencia que internamente la finalidad era la sustitución completa de un grupo de poder por otro.
Por eso ya veremos cómo los bienes y activos del grupo saliente pasan poco a poco a ser controlados por los sustitutos que pactaron con Washington. De allí la importancia de conocer los términos de esa negociacion entre el presidente Trump y elementos que, dentro del régimen, lo convencieron y entusiasmaron a actuar con la idea de que ellos podían seguir manejando el país sin que hubiera problemas.
—¿Por eso los desplantes iniciales a María Corina Machado?
La forma como él inicialmente descalifica a María Corina, que obtuvo el 93% de apoyo en las primarias opositoras, y a Edmundo González, que ganó las presidenciales con el 70% de los votos, para garantizarle orden y estabilidad a Delcy Rodríguez, que nunca ha estado en un cargo por elección popular, y darle prioridad a los negocios.
Ya dentro del chavismo se están viendo fisuras. Hay gente que se ha dado cuenta de que fueron víctimas de una traición y lo están reclamando. Lástima que sean personajes tan desprestigiados como Iris Varela, Mario Silva y Elías Jaua; pero ese movimiento irá creciendo a medida que más gente se vaya dando cuenta de que fueron traicionados.
Pero también las fuerzas democráticas deben hacer sentir su peso en este momento. Quienes hoy están en el poder no representan a la inmensa mayoría del país.
—Pero es que resulta muy claro que lo que piensa mayoritariamente la gente no está siendo tomado en cuenta por quienes toman las decisiones en Washington.
Por eso es que tiene que hacerse sentir. Debemos entender que la extracción de Maduro no fue para restablecer la institucionalidad republicana y democrática. Lo que hubo fue una operación militar con fines mercantiles para sustituir a un presidente incompetente, violador de derechos y malo para los negocios. Hay que entender la diferencia.
—¿Cómo ve a María Corina Machado en este tablero tan complicado que describe?
Ella es una persona con mucha integridad y convicción. Debido a los obstáculos y las arbitrariedades del chavismo, recorrió el país prácticamente a pie y por eso posee un conocimiento de Venezuela similar al que tuvo Rómulo Betancourt, quien también vivió circunstancias similares. Soy muy optimista con ella y su liderazgo fue refrendado por toda la oposición en el Acuerdo de Panamá.
—¿No le parece que ese acuerdo fue derogado por Washington?
Por eso es que debemos investigar más cuál fue el pacto de la traición entre la administración Trump, los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello…


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