Andreína Baduel: Justicia y Esperanza en un País Silenciado
Andreína habla de justicia con una convicción que evita el odio. Repite que lo suyo no es venganza. Que no lucha únicamente por la memoria de su padre ni por su hermano, sino por la reparación de un país entero acostumbrado a convivir con el silencio y el miedo, al menos hasta el 3 de enero de 2026, una fecha que ella asume como de distensión, más no de solución.
“Aunque el 3 de enero marcó un antes y un después, el gobierno en este momento está tratando de imponer una narrativa muy lejana a la realidad. Y es ahí donde la sociedad juega un rol determinante (…) La injusticia no ha acabado, solo que es diferente. Ahora las detenciones arbitrarias, aunque no han parado, son de corta duración. Esa es la diferencia. La diferencia es que, podemos decir, que más de 700 familias se han reencontrado, pero otras 700, aproximadamente, quedan todavía en cautiverio y en condiciones de horror. La diferencia es que, en algunos casos de presos desaparecidos, se pudo tener la fe de vida, para sus familiares”.
Andreína Baduel insiste en recordar que las atrocidades no pueden normalizarse y que el país tiene la obligación de mirarse de frente para impedir que la historia vuelva a repetirse, en un escenario donde se respete la institucionalidad y exista democracia plena.
“Clippve está trabajando para eso, para ese momento. Está buscando tener las capacidades para poder seguir impartiendo conocimientos con la memoria histórica que estamos construyendo. Mucha gente incluso me dice: «Pero, Andreína, no hay manera de que tú te salgas de esto”. O sea, no hay manera de que, así tu hermano sea libre y de que en algún momento haya justicia, tú pases, como quien dice, al anonimato. Y, bueno, el camino me ha hecho entender y fortalecer esa necesidad de ser útil para quien necesite de mí. Porque, además, mi rol como periodista también… eso está allí. Incluso uno de mis planes a futuro es poder tener una fundación, poder ejercer libremente mi carrera y dar aportes para quienes necesiten de mí, poder estar allí”.
Quizás allí radique la fuerza más incómoda de Andreína Baduel: en que, pese a todo, todavía habla de futuro y de justicia con esperanza.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomand en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.



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