Acuerdo Impsa: Transparencia y Recuperación de la Hidroeléctrica Tocoma en Crisis
Ninguna de las empresas Impsa ni el Ministerio de Energía Eléctrica han brindado detalles sobre el acuerdo firmado en torno a Tocoma. Cuando estaba en manos argentinas, Impsa capitalizó la venta e instalación de 10 turbinas Kaplan para la central hidroeléctrica, que completa el desarrollo del Bajo Caroní. Sin embargo, se desconoce el verdadero estado de la obra luego de la paralización en 2014. En todo caso, el ingeniero electricista Alexis Barroso menciona que los tiempos establecidos por Impsa son demasiado largos para una estructura que en algunas unidades superaba el 40% de avance en las obras electromecánicas.
Hace diez días, el Ministerio de Energía Eléctrica firmó un acuerdo con la empresa Impsa para la culminación de la central hidroeléctrica Manuel Piar (Tocoma) y «avanzar en trabajos del sistema eléctrico nacional que permitirán recuperar 2.640 megavatios para el país». A pesar de los anuncios, no hay claridad sobre la deuda adquirida por el Estado venezolano, las razones para elegir nuevamente a esta compañía para el mismo proyecto ni una evaluación técnica pública sobre el estado de Tocoma y los plazos para poner en marcha cada una de sus unidades.
La central hidroeléctrica Tocoma debía estar lista en 2013 e inaugurarse en su segunda fase en 2018. Pero hasta la fecha no ha generado un solo megavatio para un sistema eléctrico en crisis.
Los contratos para la ejecución de la represa en el Bajo Caroní fueron otorgados a Impsa, cuando era de capital argentino, y al consorcio Odebretch–Impregilo–Vincler. A estos últimos se les pagaron más de 4.358 millones de dólares, según documentos obtenidos por Transparencia Venezuela.
El monto pagado por Tocoma, según datos oficiales hasta septiembre de 2017, fue de Bs 9.371 millones, y su avance físico alcanzó el 87.19%. En total, la inversión ha sido de 8.896 millones de dólares. Ese año, la Asamblea Nacional determinó que en los contratos se desfalcó a la nación más de 3.000 millones de dólares.
El primer contrato firmado entre Impsa y Corpoelec para Tocoma implicaba 10 turbinas tipo Kaplan de 223 megavatios, generadores sincrónicos, el transformador de potencia y todo el equipamiento de auxiliares mecánicos y eléctricos de cada unidad. Un lote de turbinas se envió al país, pero no se culminó su instalación.
A pesar de los retrasos, el gobierno venezolano no ha dejado de tener contacto con Impsa para culminar la hidroeléctrica. En 2022, el medio especializado argentino Memo reportó conversaciones entre Corpoelec e Impsa para una adenda y extender la vigencia del contrato de Tocoma por 60 meses.
En este 2026, en el primer anuncio sobre la firma del acuerdo, la propia Impsa informó que tenían como meta inicial «recuperar 672 MW de capacidad de generación en un plazo de 19 meses». Sin embargo, el pasado 17 de junio, el presidente de la compañía, Jorge Salcedo, acortó los plazos de la primera fase.
«La primera fase de nuestro plan busca recuperar 672 MW en 14 meses, beneficiando a más de 6 millones de personas», indicó en la red social X en respuesta a un tuit de la Embajada de Estados Unidos en Venezuela que manifestaba su respaldo al proyecto.
Gracias, CDA John Barrett, funcionarios del @ENERGY y @usembassyve por el respaldo. En @impsaok estamos orgullosos de aportar ingeniería y tecnología estadounidense-argentina para devolverle energía a Venezuela: la primera fase de nuestro plan contempla recuperar 672 MW en 14… https://t.co/evQgKJtsel
— Jorge Salcedo H (@JorgeSalcedoH) 18 de junio de 2026
El tuit estadounidense, firmado por el encargado de negocios John Barrett, también fijó como primer plazo de generación los próximos 14 meses. En todo caso, ni la propia empresa ni EEUU aclaran si esta generación eléctrica provendrá de Macagua o de la puesta en marcha de las primeras turbinas de Tocoma.
TalCual solicitó una entrevista con el presidente de Impsa o representantes del proyecto para conocer detalles del acuerdo firmado con el Ministerio de Energía Eléctrica y Corpoelec, pero hasta la fecha de publicación de esta nota no se obtuvo respuesta.
Tocoma se quedó en concreto
Alexis Barroso, ingeniero electricista especialista en Sistemas de Potencia, recuerda que el proyecto de la central hidroeléctrica Manuel Piar inició en 2007 bajo la presidencia de Hugo Chávez y se paralizó definitivamente en 2016. Un año más tarde, Corpoelec elaboró un informe técnico donde se determinó que la meta alcanzada entre obras civiles, mecánicas, electromecánicas y de transmisión habían alcanzado el 87,19%.
El proyecto original de Tocoma contempla la generación de 2.160 megavatios a través de 10 unidades. «Cuando uno desarrolla un sistema de estas características, son sistemas que tardan en construirse alrededor de cinco años porque son de gran magnitud. ¿Qué pasó aquí? Se suscitaron una serie de paralizaciones y, cuando se vuelve a iniciar, se pierde tiempo», explica el ingeniero.
El Banco Interamericano de Desarrollo estimó en un informe que la central Tocoma tendría un costo aproximado de 3.000 millones de dólares; sin embargo, hay opacidad en la cifra final que desembolsó el Estado venezolano porque no se conoce cuál es el monto total de la deuda a los proveedores, entre ellos la propia Impsa.
«Esta empresa americana, podríamos decir que su objetivo es capitalizar la deuda que quedó Impsa con Corpoelec, pero hay opacidad porque se desconoce cuál fue el monto del acuerdo, qué fue lo que se firmó para reiniciar las obras», afirma Barroso.
El ingeniero señala que debería existir una auditoría técnica para ver «en qué condiciones están esas unidades. En una obra de esta envergadura, cuando se inicia la obra electromecánica que es la instalación de generadores, de las turbinas, se hace por etapas al igual que los procesos de entrega».
«También hay equipos de Impsa que se contrataron y quedaron en reserva, no se sabe qué pasó con ellos. Esta es una obra que tiene una paralización de casi 10 años, la cuestión sería averiguar además qué pasó con esos equipos y ver si pueden ser actualizadas», puntualiza.
Tampoco se sabe si se realizó una licitación o, por ejemplo, cuál es el monto de la deuda que contrajo el Estado venezolano con otros países como China para financiar la construcción de esta represa.
En todo caso, dice el ingeniero electricista, estos son tiempos demasiado largos para una estructura que en algunas unidades superaba el 40% de avance en obras electromecánicas.
«Por supuesto, a estas unidades hay que hacerles pruebas. No se instalan de la noche a la mañana pero la pregunta es en qué estado quedaron las unidades 1, 2 y 3. Sé que hay obras inconclusas en la parte civil, electromecánica, a dónde va a salir esa energía generada. Conocemos que existía una subestación llamada Tocoma que era de 400 kilovoltios y que tenía salida hacia otra subestación llamada Guayana B. Habría que revisar qué pasó en estos diez años, si la empresa ya hizo la inspección, la auditoría. Por el tiempo, es como si estuviesen haciendo tres unidades desde cero y no es así», recalca Barroso.
El experto señala que si bien la noticia es positiva porque se culminaría una de las obras de mayor envergadura en materia hidroeléctrica de los últimos años, pero si las subestaciones no están listas, quedará como generación interna para el desarrollo de Guayana. «Se puede aumentar la confiabilidad en el sistema hidroeléctrico, todo el desarrollo del Bajo Caroní, pero es energía que servirá para la recuperación de la industria siderúrgica.»
Resalta que esta energía generada por Tocoma a futuro puede ser exportada, pero el sistema eléctrico nacional tiene un límite de exportación llamado Exportación Guayana, que se encuentra en 8.600 megavatios. «Eso es lo máximo de potencia que puede salir de Guayana y se cubre con lo generado por Macagua, Guri y Caruachi. Esos 600 megavatios pueden ayudar a lo que nosotros llamamos la reserva rodante del sistema y usar el excedente de energía para recuperar las siderúrgicas.»
Para que esa energía generada vaya al sistema eléctrico nacional, se debe aumentar la capacidad de transmisión, explica el ingeniero. «Esto implicaría nuevas líneas de transmisión, nuevos sistemas y nuevas subestaciones. Aquí se trata de ir a la par, no solo de recuperar o terminar estas hidroeléctricas sino de recuperar el parque termoeléctrico al occidente del país o generar otras energías alternativas.»
«Por eso es positiva la firma con General Electric Vernova, que es una firma especializada que ya estuvo en Venezuela. Promete dar confianza y recuperar aquellos sistemas que son recuperables, porque ya hay algunas plantas termoeléctricas que ya cumplieron su vida útil, pero se puede hacer un overhauling que llevaría de seis meses a un año. Hay que recuperar esas plantas que tienen acceso a gas natural. No es solo Tocoma, debe hacerse un plan integral de recuperación eléctrica», afirma Barroso.
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