#DesapariciónForzadaDeHugoMarinoSalas | La Larga Búsqueda de Beatriz Salas por Justicia y Respuestas en Venezuela
Beatriz Salas lleva 2.594 días pidiendo respuestas a un Estado que no la ha escuchado. Su hijo, Hugo Marino Salas, se encuentra desaparecido desde el 20 de abril de 2019 cuando llegó al aeropuerto internacional de Maiquetía y funcionarios de la Dgcim se lo llevaron detenido de forma arbitraria. «Siempre lo he dicho, ellos me tienen que responder qué hicieron con mi hijo», exige.
El 20 de abril de 2019 se perdió el rastro de Hugo Marino Salas. El buzo profesional –con nacionalidad venezolana e italiana– llegó al país procedente de Estados Unidos, donde vivía y regentaba la empresa Sistemas Electrónicos Acuáticos, especializada en rastreos marítimos de aviones y barcos desaparecidos.
La familia se enteró que presuntamente fue detenido por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) a la salida del aeropuerto internacional de Maiquetía.
Pero a Marino, actualmente de 63 años, nadie lo ha visto desde ese momento. Desde entonces, Beatriz Salas mantiene una exigencia diaria: que el Estado venezolano le informe qué hizo o dónde tiene detenido a su hijo. Han pasado 2.594 días de mensajes diarios por redes sociales dirigidos a los funcionarios que, como ordena la Constitución, deben responder esa pregunta.
«Mi hijo no es político, no sé porqué se lo llevaron, el Dgcim se lo llevó. Yo quisiera por lo menos que me explicaran qué le hicieron o dónde lo tienen porque yo creo que es lo más lógico. Ellos piensan que uno como familia o yo, que tengo siete años en esta lucha todos los días, han apostado que nos vamos a cansar, a morir. Pero siempre se los he dicho, ellos me tienen que responder por mi hijo», afirma Salas.
Tiene 82 años y su arma de denuncia son las redes sociales pues se encuentra fuera del país desde mucho antes que su hijo desapareciera. Se le quiebra la voz, respira, se recompone al hablar de Hugo. Una y otra vez, dice, no se va a cansar de buscar respuestas hasta que aparezca.
«En algún momento tienen que dar la cara y decir qué pasó con Hugo porque mi hijo no es un fantasma que se desaparece. Ellos se lo llevaron. Cuando se lo llevaron se le llevó comida y ropa al Dgcim y lo recibieron. La segunda vez ya no recibieron más nada. Se ha buscado en los tribunales, dijeron que lo habían presentado en el Tribunal 31 de Control, que estaba Pérez Alvarado en ese momento allí, pero no existen pruebas, todo eso lo desaparecieron», dice.
El exfiscal general Tarek William Saab lo mencionó una vez durante una entrevista en julio de 2022, pero solo dijo «Sí, yo abrí una averiguación». El silencio institucional cubrió nuevamente el caso.
La desaparición forzada de Hugo Marino Salas ha sido llevada a todos los organismos posibles: cuenta con medidas cautelares de la CIDH, solicitudes de información del Gobierno italiano, de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos y los grupos de trabajo sobre este delito.
«Yo quiero que me devuelvan a mi hijo tal como se lo llevaron. Me tienen que dar una fe de vida de Hugo, me tienen que decir a dónde lo tienen o me tienen que decir que hicieron con él. No sé a quién más pedirle, pero ellos me tienen que responder. A nosotros no nos van a decir que Hugo no tenía dónde referirse, que no tenía cédula o pasaporte, que no tiene gente que lo busca desde hace siete años», dice la mujer.
Una casa sin Hugo Marino Salas
La desaparición de Hugo Marino trastocó a una familia unida, dejó a unos hijos sin un «padre muy presente», dice Beatriz Salas. «Cuando ya no aparece, la situación cambió totalmente. Daniel, que en ese entonces tenía 9 años, preguntaba todos los días por su papá. Nos ingeniamos cómo le íbamos a poder explicar para que pudiese entender la desaparición. Tuvimos ayuda en el colegio para irle explicando que su papá no iba a llegar todavía».
La hija mayor del buzo luego de empezar la universidad, tuvo que abandonarla para ayudar a mantener el hogar. «Mi nieta, muy callada. La desaparición de su papá la sumió en un estado de silencio, ellos estaban muy unidos».
Ella misma tuvo que «inventarse una vida, una parte que llevó por fuera y dentro de mí tengo otra. Tampoco tengo a mi viejo (esposo) que sería mi apoyo, también se me fue».
Pero a los siete años de la desaparición, que se cumplieron este año, Daniel le expresó a su mamá y a su abuela que quería grabar un video, «pedirle al régimen que su papá apareciera».
#Venezuela: la famila de Hugo Marino Salas me hizo llegar este video, hoy 20 de Abril, dia en que se cumplen 7 Años de su DESAPARICION FORZADA.
7 años de la Desaparicion de Hugo, 7 años sin Respuestas por parte de la Estructura Criminal en el Poder.
Su esposa Elizabeth, su… pic.twitter.com/XbABVBE63J
— Tamara Suju (@TAMARA_SUJU) April 20, 2026
«Son momentos muy duros. El sábado se gradúa del Middle School y me dijo ‘nonna, no va a volver a estar mi papá’. Le dije que no hay que perder la fe porque en algún momento debemos saber a él (…) Las lágrimas de mis nietos ellos no me las van a pagar nunca. El vacío que nos dejaron, que hay en esta casa, no me lo van a poder reponer sino entregándome a mi hijo y como yo lo veo tan difícil, por eso digo que no les voy a perdonar», asegura.
Beatriz Salas también dice que cuando desaparecen a una persona «se llevan a toda la familia con él, la destruyen, te cambia el sistema de vida. Uno vive todos los días pensando: ¿será hoy, qué noticia me van a dar?, ¿lo voy a conseguir vivo? ¿cómo lo voy a conseguir?. Uno trata de que la armonía familiar no se pierda porque están estos jóvenes que tienen que seguir viviendo».
Volver a empezar
Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, el Ejecutivo manejado por Delcy Rodríguez ha hablado de un «nuevo momento político» que reorganizó a las estructuras de poder, ahora bajo una presión directa de Estados Unidos. Se anunciaron excarcelaciones y se aprobó una Ley de Amnistía; sin embargo, organizaciones de derechos humanos han señalado que la crisis no ha mejorado pues el «aparato represivo no ha sido desmantelado».
Tras el cambio de figuras dentro del Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo, dice Beatriz Salas, a la familia no le quedó otra opción que «volver a empezar».
«Se ha empezado otra vez pero no conseguimos respuesta del régimen (…) No han hecho nada. Ellos han hecho con los presos políticos lo que les da la gana. No creo en la buena voluntad del régimen, mira cómo se burlaron de la señora (Carmen Teresa) Navas, el dolor de esa señora no les importó. Yo me solidaricé tanto con esa señora porque sabía el dolor enorme que tenía a sus espaldas».
Beatriz cree que detrás de la desaparición forzada de su hijo «hay una mano muy poderosa, no me queda pensar otra cosa». Por eso dice que «si ellos lo que quieren es que este caso se olvide, les pido que no me dejen sola. Este dolor lo arrastro desde hace siete años conmigo».



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