¿Coexistencia de Mercosur-UE y T-MEC en América Latina: Desafíos y Oportunidades en el Comercio Regional?
El comercio en la región se enfrenta a un año de cambios. Estados Unidos insiste en la revisión del tratado T-MEC, que lo conecta con Canadá y México, mientras que el acuerdo Mercosur-UE entra en vigor. ¿Cómo podrán coexistir en el continente el proteccionismo agresivo y la apertura a nuevos mercados?
Por Suhelis Tejero Puntes | CONNECTAS
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El 1 de mayo, Mercosur y la Unión Europea (UE) marcarán un momento crucial para América Latina con la inauguración de la mayor zona de libre comercio del mundo. Este acuerdo, negociado durante más de dos décadas, llega justo cuando más presiona Washington para utilizar el proteccionismo económico como moneda de cambio en el mundo y, sobre todo, en la región.
Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se acercan a Europa con un esquema de desgravación que incluye preferencias arancelarias sobre una gran variedad de productos, especialmente agrícolas. Según estimaciones recientes, este acuerdo podría aumentar el comercio entre ambos bloques hasta en un 70%, lo que haría que la UE sea comercialmente tan relevante en América Latina como lo son Estados Unidos y China.
Mientras el sur del continente se abre al Viejo Mundo, la Casa Blanca sigue utilizando los aranceles como arma en la guerra comercial y, además, revisará el T-MEC a partir de julio, el acuerdo comercial que vincula a Estados Unidos, Canadá y México. El presidente Donald Trump ha dejado claras sus intenciones sobre este y otros convenios. Para él, los acuerdos anteriores han sido injustos con su país; por lo tanto, no tolerará “desequilibrios comerciales, prácticas económicas predatorias y otras imposiciones a la buena voluntad histórica de nuestra nación que perjudican nuestros intereses”. Así lo señaló en el conocido Corolario Trump.
Tomorrow, President Trump will host the Western Hemisphere’s “Shield of the Americas» conference. In a new commentary, @CSISAmericas director @RyanBergPhD discusses the meeting’s implications for trade, security, and governance.
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— CSIS (@CSIS) March 6, 2026
De este modo, la región parece estar a punto de fragmentarse en dos bloques opuestos: el del Mercosur-UE, multilateral y abierto al mundo; y uno de un T-MEC revisado, blindado contra cualquier amenaza comercial para Estados Unidos a juicio de la Casa Blanca. Pero no se limita a este conflicto entre un mundo liberalizado y uno proteccionista, ya que el avance del Cono Sur también presenta riesgos geopolíticos. Para Trump, Estados Unidos debe dominar América Latina, a la que considera su zona de interés, o, en términos actuales, su zona de influencia. Así, la llegada de un nuevo actor comercial como Europa —que ya no es tan amistoso con Washington por la guerra en Irán— podría intensificar algunas presiones.
Inicios de marzo, el mandatario estadounidense marcó territorio al celebrar una cumbre informal con 12 presidentes latinoamericanos para crear el “Escudo de las Américas”. La iniciativa busca, en teoría, crear un bloque de cooperación militar contra el narcoterrorismo y las amenazas externas. Los miembros son los aliados ideológicos de Washington en el hemisferio occidental, entre ellos Argentina y Paraguay, que son parte del Mercosur y podrían verse ante el dilema de qué relación priorizar: con Washington en estas condiciones o una que incluya a actores externos a la región.
Lourdes Casanova, directora del Instituto de Mercados Emergentes de la Universidad de Cornell (Estados Unidos), no descarta que la Casa Blanca pueda ejercer presión sobre estos países, como ya ha hecho en el tema de las inversiones chinas. Sin embargo, sostiene que la influencia de la economía será más fuerte que cualquier coacción de otro tipo.
“Geográficamente, Argentina no se va a ninguna parte, ni Paraguay ni Brasil; están condenados a entenderse y a tejer acuerdos comerciales. Milei, por ejemplo, afirmó durante su campaña que rompería la dependencia de Argentina de China. No obstante, desde que es presidente, ha visto que la fuerza de la economía y los negocios es enorme, por lo que ha moderado esa postura. Una cosa es lo que dicen ideológicamente algunos políticos, y otra es la fuerza de la realidad económica y de negocios”, explica Casanova a CONNECTAS.
🌍 El acuerdo entre la #UE y @MERCOSUR abre un nuevo escenerio para el sector #agro, que gana peso como puente económico entre ambos lados del Atlántico, en un contexto que mueve más de 700 millones de consumidores. pic.twitter.com/kWOOpoLXSl
— BBVA en España (@BBVA_espana) April 7, 2026
Para el Real Instituto Elcano, un think-tank español, la asociación entre la UE y Mercosur representa una oportunidad histórica para la integración política y económica entre Europa y América Latina. Especialmente por el significado de que, en estos momentos de proteccionismo, esos dos bloques económicos reafirmen su compromiso con un comercio internacional basado en reglas.
El otro lado de la balanza
México enfrenta una situación diametralmente opuesta. A diferencia de los casos argentino y paraguayo, la nación azteca vive determinada por su ubicación geográfica. Su principal socio, Estados Unidos, quiere revisar el acuerdo T-MEC que rige las relaciones comerciales en Norteamérica, porque cree que no le es lo suficientemente beneficioso. No es la primera vez que las partes han renegociado este convenio comercial, ya que en 2020 también se hicieron ajustes para incentivar la producción automotriz con insumos locales y para crear normas laborales más estrictas.
Casanova cree que en esa ocasión los resultados fueron mejores a lo que los mexicanos esperaban, pero esta vez podrían ser distintos, aunque no inmediatos. En el segundo mandato de Trump, Estados Unidos es mucho más categórico en su rechazo a la influencia de China en la región, un país que considera una amenaza externa. Y esto presenta un problema: Enrique Dussel Peters, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), enfatiza que México depende enormemente de insumos tecnológicos chinos, que representaron un tercio de lo importado por ese país desde la nación asiática en 2024.
Además, para Dussel Peters, la relación comercial de China con el mundo es peculiar, porque hay productos que llegan desde ese país pero que en realidad provienen de empresas transnacionales estadounidenses que operan allí y exportan al resto del mundo. Así que cortar el comercio con China afectaría incluso a las compañías estadounidenses, a las que Trump quiere beneficiar con su proteccionismo y la revisión del T-MEC.
En cualquier caso, sea cual sea el resultado de la renegociación del acuerdo de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México, sus efectos no se verán de la noche a la mañana. Tanto Casanova como Dussel Peters coinciden en que el comercio no puede cerrarse permanentemente ni las maquilas mexicanas pueden clausurarse de un día para otro.
▶️ «Estamos seguros de que se va a mantener el tratado y las particularidades pues ya van a ser revisadas en estos meses”: Sheinbaum reafirma beneficios del T-MEC para México, Estados Unidos y Canadá
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— Milenio (@Milenio) April 6, 2026
Pero ante un posible acuerdo que reduzca las posibilidades de México y Canadá de comerciar fuera de la zona de influencia occidental, Casanova cree que la nación azteca debería enfocarse en su otro mercado natural, Centroamérica, e incluso en el sur del continente. La académica de la Universidad de Cornell recuerda que hay empresas de capital mexicano en toda la zona, así que diversificar sus mercados de exportación e inversión no sería una tarea tan dificil.
La mezcla entre el comercio y la política
Cuando en diciembre de 2025 Mercosur y la UE anunciaron su acuerdo, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, subrayó que no solo era una oportunidad económica, sino también una necesidad política. Las ventajas económicas parecen claras: el bloque europeo es el segundo mayor socio comercial del Mercosur, con exportaciones que alcanzaron los 65.000 millones de euros en 2024.
Un análisis del Instituto Europeo Campus Stellae califica la firma del acuerdo como “un acto de resistencia contra el bilateralismo predatorio”, pero ya no a través de un sistema abierto, sino con bloques regionales y un multilateralismo estratégico donde los socios comparten valores democráticos y sostenibles, además de intereses comerciales.
Quizás por eso hay un interés inusitado por pertenecer a este nuevo acuerdo. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, comentó recientemente que solicitará que Mercosur acepte a su país como miembro pleno de ese grupo, al que pertenece desde 2004 como estado asociado. También comunicó que Venezuela pedirá ser readmitido como miembro pleno. Cabe recordar que ese país perdió ese estatus en 2017 por las violaciones a los derechos humanos cometidas por el régimen de Nicolás Maduro durante las protestas de ese año.
Ha sido supremamente exitosa la reunión binacional Colombia/Venezuela.
Pediremos que se levante la moratoria para que Venezuela entre al mercosur como miembro pleno y nosotros como Colombia haremos solicitud de entrada como miembro pleno al mercosur.
Se emprende la coordinación… https://t.co/rboVBuRht0
— Gustavo Petro (@petrogustavo) March 14, 2026
Con este nuevo espacio comercial, la región se dispone a nadar entre las aguas del proteccionismo extremo de Trump, con sus aranceles y su “Estados Unidos Primero”, y la apertura a un nuevo mercado libre con aranceles reducidos. “Va a ser una época muy difícil de navegar. Veremos lo que pasa en los próximos meses y años de la presidencia de Trump, pero definitivamente no es un momento fácil para la región”, destaca Casanova.
Por su parte, Dussel Peters recuerda que la presidencia de Trump tiene fecha de expiración y que todo podría volver a cambiar, pero tiene claro que el proceso actual es irreversible. No es el fin de la globalización, pero sí un momento muy crítico por el cuestionamiento absoluto al libre comercio que proviene de una de las economías más grandes del mundo, la de Estados Unidos. Para el investigador de la UNAM, es un salto al vacio. “Estamos siendo testigos de esta transición ¿a qué? No sé. Es un gran misterio, ya lo descubriremos, espero que más pronto que tarde”.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido fue escrito tomando en consideracion las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
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