Tarek William Saab y el Uso del Caso Canserbero: Un Análisis de la Manipulación Judicial en Venezuela
El grado de sadismo de la “justicia” según Tarek William Saab llega hasta esto: te acusan de asesinar a un famoso rapero y el día de tu primera audiencia formal te encierran durante horas en una sede del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro, te dejan las esposas puestas y te obligan a escuchar, una tras otra, canciones del hombre por cuya muerte te imputan.
“Era la orden, que escucharan, que escucharan…”, dice Bárbara Améstica, quien ha dedicado los últimos años a tratar de que se respete el derecho a la defensa de su hermana Natalia y su hermano Guillermo, condenados en febrero de 2024 por el asesinato de Tirone José González, conocido como Canserbero.
Tirone José González –nacido en Caracas, el 11 de marzo de 1988- fue designado por la revista Rolling Stone como el mejor rapero en español en octubre de 2023, con motivo de la conmemoración de las cinco décadas de historia de ese género musical.
“Con letras profundas, una voz inconfundible y una actitud de sólida autenticidad, Canserbero necesitó poco tiempo para convertirse en una de las figuras emblemáticas del rap en América Latina”, escribieron en la revista al ubicarlo como el número 1 de una lista de 50 exponentes: “Sus canciones cuentan historias complejas y oscuras, son reflexiones sesudas sobre la vida, la muerte, la injusticia y las calles”.
El reconocimiento de Rolling Stone fue póstumo: la mañana del 20 de enero de 2015, Canserbero fue encontrado muerto frente al edificio Camino Real, en la urbanización Andrés Bello de Maracay.
Hay que imaginar, entonces, el peso de cargar con una acusación así. Y también hay que calcular lo que puede representar en términos de prestigio e incluso popularidad vender la idea de ser el fiscal que resolvió un caso tan complicado y sensible en términos de opinión pública, con un nuevo giro proclamado a los cuatro vientos como justicia.
Eso hizo Tarek William Saab. Eso hizo su ego, violando en el camino derechos constitucionales fundamentales tanto de Natalia y Guillermo Améstica, como de otras personas que resultaron implicadas y condenadas.
El cuerpo de Tirone José González no fue el único hallado esa mañana. En un apartamento diez pisos más arriba estaba el cadáver apuñalado en múltiples ocasiones de Carlos Molnar, músico fundador de la banda de reggae Zion TPL. Molnar, para quienes no conocen la historia, era el esposo de Natalia Améstica y ese departamento era el hogar de la pareja.
Las investigaciones policiales de la época concluyeron que se trató de un asesinato y un suicidio. En resumen, se dijo que González –quien estaba en el apartamento- en un brote psicótico atacó con un cuchillo a su amigo Molnar y luego se arrojó al vacío por una ventana. Mientras todo ocurría, Natalia se resguardaba encerrada en un baño.
Buscando reconocimiento, es muy probable que Tarek William Saab hubiera visto la oportunidad de sumar unos puntos a su abultado ego –no olvidemos que estamos hablando del mismo personaje que fue capaz de retocar las fotos que publicaba en su cuenta de Instagram- imponiendo una nueva versión más adecuada a los miles de fans del rapero, en la que Canserbero dejara de figurar como asesino y suicida, para cimentar su leyenda como víctima.
Porque no puede ser coincidencia que a menos de dos meses de que Rolling Stone lo reconociera como el número 1 del rap en español, el fiscal general Tarek William Saab anunciara –en noviembre de 2023- la reapertura de las investigaciones sobre la muerte de Tirone José González.
Condena pública
“El fiscal comienza a asomar mucho antes de empezar a hacer las averiguaciones e investigaciones, acusando directamente a los hermanos Améstica de estar escondiendo algo y diciendo que él iba a descubrir la verdad”, explica Bárbara Améstica. Aquí señala la primera irregularidad: “Es decir, él se adelanta a las investigaciones como tal”.
“Eso nos pareció absolutamente aterrador”, relata ella, “porque estamos hablando de que el fiscal general, que debería garantizar los derechos de las partes, pues, obviamente, no lo estaba haciendo. Era el acusador y lo llevaba como una especie de reality show por capítulos, él iba, digamos, adelantando lo que se iba haciendo”.
Ante la situación, Bárbara acompañó a sus hermanos a buscar abogados previendo lo que se les venía encima. Además alertaron al Consulado de Chile, ya que Guillermo tiene nacionalidad chilena y Natalia –nacida en Maracay- cuenta con doble nacionalidad.
Pero ya estaban condenados por voluntad de Tarek William Saab y el tiempo que transcurrió entre los primeros señalamientos y la sentencia, solo se concedió para que el acusador lograra generar expectativa pública: “Desde el primer momento, mis hermanos nunca pudieron tener acceso al expediente. Sus abogados intentaron por todos los medios acceder a los expedientes para saber qué era lo que se estaba haciendo. Las actas procesales son privadas, pero las personas investigadas tienen que tener acceso. ¿Por qué? Esto es parte de su defensa, para saber cómo se van a defender o qué es lo que tienen que decir ellos al respecto. Bueno, eso nunca ocurrió”.
Finalmente acudieron a citaciones del Ministerio Público, relata Améstica, al menos en tres oportunidades. No solo rindieron declaración, también fueron sometidos a una curiosa evaluación: “Les hicieron un estudio psicológico que duró más de 2 horas, con preguntas muy capciosas. Me imagino que estaban tratando de ver si había algún pelón o algo al declarar. Ellos se sintieron amenazados. Estos sucesos pasaron en un entorno muy agresivo, donde todos los días había algo nuevo en contra de ellos y sus nombres salían recurrentemente en los medios de comunicación. Entonces, la reserva legal y el principio de inocencia ya estaban absolutamente violentados en ese momento.”
Las declaraciones como por capítulos de un show televisivo a las que se refiere Bárbara Améstica, ayudaron a despertar y acentuar viejas dudas de los fans de Canserbero, a disparar teorías sin fundamento y a crear un clima de opinión en el que Natalia y Guillermo ya eran culpables.
“De esas entrevistas que les hacen en la fiscalía aparece, según el fiscal, que ellos están mintiendo, que tenían algo guardado, que no habían dicho toda la verdad”, cuenta. Y asegura que Tarek William Saab divulgó algunos supuestos detalles del caso que no eran ciertos: “La gente empezó, con esos detalles, a construir una narrativa en contra de mis hermanos. Que fue grave, porque esto viene construido desde el poder y estamos hablando del fiscal general de la República, lo cual lo hace aún mucho más grave”.
Acusados por falsa atestación y obstrucción a la justicia, se ordenó prisión preventiva domiciliaria para los hermanos Améstica por 20 días.
“Mientras tanto, ellos desarrollaron una serie de investigaciones, que llevaron a cabo con un cuerpo de agentes, sus fiscales y todo esto”, señala Bárbara: “Pero nosotros no sabíamos de qué se trataba. Como te digo, los abogados insistentemente pidieron el expediente y solo cuando se dio la primera presentación ante fiscalía, cuando ellos reciben la imputación de falsa declaración y obstrucción a la justicia, les dan una hora para revisar el expediente allí”.
Los defensores revisaron los documentos y encontraron que no había nada sólido para acusar a los Améstica. Lo que encontraron fue lo mismo que ya se había hecho en 2015, pero no tuvieron acceso a las nuevas pesquisas y diligencias. De modo que seguían a ciegas.
Los presos del fiscal
El viernes 15 de diciembre de 2023 fueron trasladados de Maracay a Caracas para la audiencia en el Palacio de Justicia. Bárbara y su esposo seguían al vehículo de la Policía Nacional Bolivariana hasta que en una parte del recorrido, la PNB se detuvo para entregarlos a una comisión del CONAS.
“Iban muy rápido y los perdimos de vista”, cuenta, así que decidieron esperar con los abogados en los tribunales. El tiempo pasaba y no tenían noticias de ellos. Al fin los presentaron en la noche, luego de tenerlos esposados escuchando temas de Canserbero, y en la audiencia terminan imputados por homicidio calificado, simulación de hecho punible y agavillamiento y se ordena encerrarlos en el comando del CONAS en Quinta Crespo.
Los abogados acudieron el lunes 18 a presentar una apelación y en tribunales se encontraron con una sorpresa: “Les informan que los hermanos Améstica habían decidido renunciar a sus abogados privados y que se acogían a la defensa pública”. Empezaba la peor parte de una historia que ya había arrancado muy mal.
No hubo un documento en el que los abogados pudieran constatar la supuesta renuncia a la defensa, pero ya era un hecho que no podían hacer nada más por los Améstica, salvo alertar al Consulado de Chile que ya le hacía seguimiento al caso.
“Luego me enteré de que les hicieron firmar unas hojas en blanco, obviamente coaccionados”, asegura Bárbara. Y faltaba más: “A los días, salen unos videos que hace públicos el fiscal, que son los videos que rodaron por todos los medios de comunicación, que fueron muy conocidos en su momento y que además tuvieron no sé cuántos estudios sobre la cuestión corporal y verbal, digamos, la puesta en escena.”
Se refiere a los videos que Tarek William Saab presentó como confesiones de los hermanos Améstica en una rueda de prensa el 26 de diciembre de 2023. Ante los medios, el fiscal general aseguró que Natalia Améstica había asesinado a cuchilladas a su esposo y a Canserbero, luego de sedarlos con una elevada dosis de Alpram. De acuerdo a esta versión, lo habría hecho por una disputa en torno a un dinero invertido por ella y Molnar –Natalia había sido manager de Canserbero- en una gira por el sur del continente y porque –según el fiscal- “le tenía rabia”.
Lo que no explicó fue la posible motivación para matar a su propio esposo. Pero ya estaba lista la condena pública, mucho antes de la decisión final de un juez.
La reseña del momento del diario español El Mundo resulta elocuente: “Los vídeos de la confesión de los dos hermanos son estremecedores, quizás demasiado para ser creíbles. Y más en unas cárceles donde se usan las torturas a diario y donde hasta burundanga, la famosa escopolamina que compra voluntades, se ha detectado en casos aislados. Como si fuera un robot programado, Natalia relató, amarrada por las muñecas y sin despeinarse, cómo echó varias pastillas sedantes en un té para ambos. ‘Cuando Tirone cae en el sofá dormido le doy dos puñaladas en su costado,’ aseguró la mujer sin pestañear, aunque previamente ya había cortado la yugular a su propio marido, Carlos Molnar, bajista de la banda de reggae Zion TPL y productor y buen amigo de Canserbero.”
El texto de El Mundo continúa: “Sin saber qué hacer, desesperada, llamé a mi hermano Guillermo. Él llegó acompañado de tres funcionarios del Sebin que terminaron de arreglar la escena para que fuera un homicidio-suicidio. Mi hermano Guillermo le da cuatro puñaladas a Carlos, el resto lo hacen los funcionarios. El cuerpo de Tirone lo traen a la cocina, se le quita la franela (camiseta), se le da con un tubo por la cara”, explicó sin inmutarse Natalia, que además recibió indicaciones para tirar el cadáver por la ventana. Unos funcionarios del CICPC llegados a la escena del crimen cobraron 10.000 dólares para terminar de componer la historia”.
Esa fue la conclusión que “compraron” en ese momento muchos fans de Canserbero, la familia y hasta medios como la misma Rolling Stone que la asumió como cierta sin plantearse siquiera la verdadera realidad del sistema de justicia venezolano, las denuncias de tortura y múltiples violaciones a los derechos de las personas detenidas.
“¿Cómo van a sacar unos videos de ellos en el lugar de detención, amarrados?”, se indigna Bárbara: “Ahí hay coacción, no hay presencia de fiscales, no hay un juez a la vista, o sea, ¿qué video es ese? De hecho, te digo, estos videos no forman parte del expediente, no son pruebas. Eso fue para convencer a la gente, mediáticamente hablando, para exponerlos, exhibirlos en esta narrativa que el fiscal general construye de manera directa diciendo ‘esto es lo que yo quiero que ustedes vean, estos son los culpables’. Y el odio y todas las cosas que contra ellos se generan a partir de allí…”.
“Lo que te puedo decir es que fue todo una preparación”: “Nos enteramos luego de que a mi hermano lo obligan a través de torturas”. Según ella, Guillermo pudo comunicarse con su hija Claudia a través de un celular de otro compañero de encierro y grabó unos audios en los que le cuenta cosas que debía difundir si las acusaciones persistían.
“Me insultaron para que confesara, yo no confesé nada. Claudia, me iban a matar. Con música de Canserbero y una vaina de tortura atrás,” cita a Guillermo el diario chileno La Cuarta en un texto publicado el 31 de enero de 2024: “Me pusieron una bolsa en la cabeza y me ahogaron cinco veces…Fue terrible. Al final, empecé a contarles la historia que ellos quieren contar.”
Antes de la difusión de los audios, a mediados del mismo mes, Natalia envió una carta a sus abogados chileno Ciro Colombara y Jennifer Alfaro, en la que desmintió lo dicho en la confesión divulgada por Tarek William Saab y denunciaba que había sido forzada.
Bárbara Améstica explica que sus hermanos no tuvieron derecho a la defensa. El tribunal le impidió al abogado Joel García formalizar su condición de defensor y apenas le permitieron algunas breves visitas al cónsul chileno.
“Joel García recibió amenazas directamente de que no siguiera en el caso y por eso él tiene medidas. Y yo tuve que salir del país”, explica. “Me fui primero a Estados Unidos un tiempo, pero luego fui a Chile porque había mucho que hacer ahí con el Ministerio de Relaciones Exteriores. Ellos tienen la información y de alguna manera ayudaron en su momento, cuando tenían las relaciones diplomáticas estables pudieron acompañar a mis hermanos en cuatro oportunidades en su sitio de reclusión.”
Pero, reitera, “ellos estuvieron en indefensión absolutamente todo el tiempo. Yo llego al país en julio de 2024 y es cuando comienzo a visitar a mis hermanos regularmente una vez a la semana, pero solo por 5 minutos y a través de una ventana. Era muy poco de lo que podía enterarme, porque además detrás de mí había dos custodios y detrás de mis hermanos dos custodios más. Es una cosa muy imponente, muy fuerte y era como si estuvieses tratando con personas de… bueno, estamos hablando de delincuentes, una cosa impresionantemente peligrosa.”
En este punto de la conversación, Bárbara Améstica prefiere no continuar.
De acuerdo a un abogado familiarizado con el caso, Natalia hoy está cumpliendo su pena en un lugar con condiciones ligeramente mejores y Guillermo, quien ha llevado la peor parte, no se sabe si está en Yare o en El Rodeo. El abogado destaca la evidencia de la coacción y la tortura para lograr una confesión que ni siquiera constituye una prueba en el expediente. “Es un caso construido”, afirma. E indica que es tan burdo, que el propio defensor público asignado por el Estado no apeló la sentencia en su momento.
Las últimas palabras de Bárbara en nuestra conversación son ya sobre lo que aspiran lograr: “¿Qué es lo que pedimos en estos momentos? Nosotros tenemos una verdad, sabemos que mis hermanos son inocentes, pero, yo a ti, no te puedo decir eso y tú me vas a creer a mí que son inocentes. Necesitamos un juicio donde mis hermanos puedan defenderse, donde puedan exhibir sus pruebas y tengan garantías como acusados, porque los acusados también deben tener garantías, cosa que no ocurrió, porque además no tuvieron juicio, con la confesión se dictó sentencia. Lo que pedimos es que se revise su causa.”
Los Améstica pueden entrar bajo la calificación de “presos del poder”. No son presos políticos, pero sí lo son por la voluntad de un funcionario que siempre actuó como un todopoderoso al margen de la norma y la legalidad. Este es un caso que, al parecer, le interesaba desde sus días como defensor del pueblo. Y aprovechó el momento para ponerse bajo los reflectores instrumentalizando el sistema judicial para objetivos personales.
Y si alguien quiere que se haga justicia aclarando la muerte del afamado Canserbero, la salida de la fiscalía de Tarek William Saab brinda la oportunidad de no seguir empañando la verdadera historia –trágica, sin duda, y con luces y sombras- del rapero más importante de habla hispana. Un artista que, por cierto, nunca comulgó con el chavismo.



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