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Elecciones en Venezuela no se ajustan a estándares internacionales

Elecciones en Venezuela no se ajustan a estándares internacionales

El Centro Carter, organización sin fines de lucro fundada en 1982 por el expresidente de Estados Unidos Jimmy Carter y su esposa, Rosalynn Carter, cuenta con más de 200 miembros, entre los que están expertos en programas de paz o democracia.

Esta reconocida institución, que participó entre los observadores de las elecciones presidenciales de Venezuela, publicó un comunicado la noche de este martes 30 de julio, con el que afirma que esos comicios no se ajustaron a los «parámetros y estándares internacionales para procesos electorales».

Luego de dos días de haberse celebrado las elecciones, la institución, con sede en Atlanta, dijo que no le es posible cumplir con su labor de verificación y, por tanto, no puede corroborar la autenticidad de los datos.

“El hecho que la autoridad electoral no haya anunciado resultados desglosados por mesa electoral constituye una grave violación de los principios electorales”, dice el parte de prensa, publicado al filo de la medianoche en su página web.

El Centro Carter, que prometió ampliar sus hallazgos en un informe final, adelantó que el proceso del domingo en Venezuela “no ha alcanzado los estándares internacionales de integridad electoral en ninguna de sus etapas relevantes” y, además “ha infringido numerosos preceptos de la propia legislación nacional”.

Esta organización asegura que la votación en Venezuela se desarrolló “en un ambiente de libertades restringidas, en detrimento de actores políticos, organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación”.

Agrega que actualización del registro de votantes se realizó “con numerosos inconvenientes”, entre los que mencionó plazos muy cortos, relativamente escasos lugares de inscripción y una mínima campaña de información y difusión públicas.

¿Cómo debe ser una elección ajustada a los parámetros democráticos?

Según la organización internacional Red de Conocimientos Electorales (ACE), la integridad es una parte esencial de una elección libre, justa y confiable. Es inherente a los principios de la democracia y del sistema representativo de gobierno.

Cuestiones como la transparencia, la rendición de cuentas y la precisión en la administración de una elección son consideradas de manera conjunta con una conducta electoral ética y los sistemas de monitoreo de la integridad.

En esto coincide un informe del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA Internacional), que sostiene que las elecciones con integridad «revisten gran importancia para los valores que más apreciamos: los derechos humanos y los principios democráticos.

«Las elecciones dan vida a los derechos consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, incluidas la libertad de opinión y expresión, la libertad de asociación y reunión pacíficas, el derecho a participar en el gobierno del país a través de representantes elegidos con libertad, el derecho a la igualdad de acceso a los servicios públicos del país y el reconocimiento de que la autoridad del gobierno emana de la voluntad de los ciudadanos, todo ello expresado a través de “elecciones periódicas, auténticas, realizadas por sufragio universal e igual y por voto secreto», agrega el documento.

Por su parte, la Fundación Kofi Annan, fundada por el premio Nobel de la Paz 2001, define las elecciones con integridad como «procesos basados en los principios democráticos del sufragio universal y la igualdad política, tal como se reflejan en los
acuerdos y normas internacionales, caracterizadas por una preparación y gestión profesionales, imparciales y transparentes a lo largo de todo el ciclo electoral».

Todas estas instituciones civiles coinciden en que para que las elecciones gocen de integridad se deben celebrar de manera competente, profesional, transparente y apartidista, y, lo que es igualmente importante, los votantes deben confiar en la forma en que se llevan a cabo, antes, durante y posterior al proceso.

Para esto, también coinciden, se precisan organismos electorales profesionales que actúen con total independencia y sean responsables de garantizar que las elecciones sean creíbles, desde un punto de vista técnico, y que la ciudadanía las perciba como un proceso libre, justo y creíble.

Según esos estándares internacionales, amparados en leyes universales como la Carta Internacional de Derechos Humanos, la etapa final del proceso electoral, con el anuncio oficial de los resultados electorales por parte de los administradores de la elección, debe salvaguardar la integridad.

«Los resultados deben reflejar, de manera precisa, el total de votos tomando en cuenta las decisiones sobre las papeletas en disputa», dice el Compendio de Estándares Electorales de la Unión Europea.

Este artículo pertenece al medio venezolano Efecto Cocuyo que forma parte de la iniciativa #LaHoradeVenezuela, un proyecto liderado por CONNECTAS que informa sobre la situación electoral en el país sudamericano.

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