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Detrás de la Victoria del 28 de Julio: La Organización Silenciosa que Transformó a Venezuela

Detrás de la Victoria del 28 de Julio: La Organización Silenciosa que Transformó a Venezuela

El trabajo silencioso de los dirigentes de los partidos políticos

Detrás de la victoria del 28 de julio hubo años de trabajo silencioso de miles de personas. Esto no fue un momento aislado, ni un golpe de suerte, esto fue la consecuencia de miles de dirigentes organizando comunidades, reconstruyendo confianza y apostando por la unidad en cada rincón del país por muchos años.

En estos artículos, buscamos recorrer ese proceso paso a paso. Hoy inicio contando las fases que considero más determinants, y en las próximas semanas iremos profundizando cada una de ellas, porque lo que ocurrió no cabe en una sola historia.  

Muchas veces la historia suele simplificar las gestas a una imagen o a un momento específico. Pero quienes hemos trabajado en la sala de máquinas sabemos que las victorias no aparecen de la nada, se construyen. La Batalla de Carabobo, por ejemplo, no fue solo el 24 de junio de 1821, fué la suma de decisiones previas, entrenamientos, alianzas y sacrificios que hicieron posible ese día. Del mismo modo, lo que ocurrió el 28 de julio de 2024 fue la culminación de una construcción organizativa que llevaba años trabajándose por hombres y mujeres de carne y hueso en todo el país. Por un lado, la Plataforma Unitaria asumió el reto de realizar una primaria contra todos los obstaculos, por el otro, María Corina Machado encarnó una causa colectiva al convertirse en la líder del país ganando la primaria en 2023, a su vez, Edmundo González con valentía, asumió con responsabilidad histórica la bandera de la unidad electoral.

I. Debemos unirnos y organizarnos por Venezuela

Es preciso destacar que ya teníamos una lección aprendida, y era la victoria de la AN-2015, que demostró que cuando los partidos políticos nos organizamos, los ciudadanos responden. Después de los años duros entre 2016 y 2021 entendimos algo esensial: la unidad no podía ser solo una palabra, tenía que convertirse en organización territorial. Así nació la Plataforma Unitaria Democrática y, dentro de ella, la dirección operativa. La dirección operativa, no era un espacio para discursos ni para resolver debates ideológicos. Era más bien un espacio para organizar, coordinar y hacer posible la unidad en cada comunidad del país que fortaleciera el camino hacia el cambio, era la sala de ingeniería política. Recuerdo que Juan Pablo Guanipa me animaba diciendo: “Mijo, hay que darle a eso, la unidad es fundamentel.

Con disciplina, nos reuníamos dos o tres veces por semana y cuando se acercaban hitos importantes, hasta diariamente. Nuestras familias no entendían a cuenta de qué pasaba esto. Juntos, fuimos comprendiendo que más allá de las diferencias entre partidos, nuestro objetivo común, era organizar y formar equipos humanos en todo el país, acercarnos como personas y construir una familia unitaria para ser más útiles a Venezuela.

Mientras en la opinión pública se observaba todo tipo de tensiones entre los líderes políticos, en los estados, municipios, parroquias y sectores crecía un músculo organizativo silencioso, hombres y mujeres que trabajaban con vocación de servicio. Dirigentes de todos los partidos, voluntarios y organizaciones aliadas trabajan lejos del ruido, bajo presión, sin remuneración y con persecución. Ese contraste entre el conflicto visible y la construcción invisible fue, a mi juicio, la clave del éxito posterior. Pero organizar no bastaba, teníamos que construir confianza, saber quiénes éramos, hacia dónde íbamos y cómo podíamos avanzar juntos.

II. De los ejercicios de San Ignacio de Loyola, a los ejercicios por la democracia

San Ignacio de Loyola creó los ejercicios espirituales para ayudar a las personas a autoconocerse, a discernir y a tomar decisiones con claridad, a retirarse del ruido cotidiano para comprender el propósito de la vida. Fue así que, inspirado en esa experiencia que he vivido desde joven, propuse crear espacios similares en la dirección operativa y nacieron las jornadas extramuros. Estas eran jornadas intensas de trabajo humano, estratégico y organizativo. Nos encontrábamos más como personas que como representantes de partidos, y fue con esa cercanía humana que revisábamos datos, encuestas, escenarios, mientras nos formábamos en herramientas de negociación y organización política contemporánea.

En estas jornadas tomamos una decisión fundamental, y fue que independientemente del ruido que generaba la discusión política en la opinión pública, nosotros debíamos: i. fortalecer la organización unitaria en todo el territorio nacional; ii. Organizar una elección primaria ; iii. Dejar capacidad instalada para ganar la presidencial con quien resultara electo. También había dos reglas que cumplir, por un lado, la confianza se construía con la verdad, y por el otro, nadie salía sin tareas concretas y metas medibles. En esos encuentros no solo diseñamos planes, sino que construimos equipo, y ese equipo fue conformado positivamente, cuando enfrentamos nuestra primera prueba.

III. Nuestro primer reto; reconstrucción de la unidad en cada territorio

Entendimos que la unidad debía organizarse en cada estado, municipio, parroquia, zona y sector del país, para poder acompañar a los vecinos en sus comunidades. Fueron meses de reuniones con dirigentes de todo el país, sanación de diferencias acumuladas, visitas constantes, conversaciones difíciles. Pero ocurrió algo extraordinario: los dirigentes respondían con amor y compromiso. Hombres y mujeres que sacrificaban tiempo familiar, ingresos y tranquilidad personal para servir al bien común. Personas de carne y hueso que apartaban sus problemas cotidianos para dedicar horas al rescate democrático, todo de manera voluntaria. Para mí, los grandes héroes de este proceso. Ese tejido humano, extendido por todo el país, estaba listo para enfrentar su siguiente desafío. Y ese desafío sería organizar una elección primaria en condiciones adversas y mucho riesgo.

IV. La elección primaria; el siguiente paso

Con el reglamento aprobado por la conducción política y el equipo consolidao en tierra, llegó el momento de convertir el diseño en realidad. Mientras el debate político discutía si la primaria sería con o sin CNE, nosotros decidimos prepararnos desde antes, junto a nuestros dirigentes regionales para cualquier escenario. Los dirigentes salían a mapear centros alternativos: casas, canchas, galpones, iglesias, y a la vez analizábamos todas las posibilidades de organización. Propusimos nombres para las comisiones electorales regionales, se revisaron perfiles uno a uno, se construyeron equipos por centro de votación, se implementaron sistemas de seguimiento y se planificó la totalización con precisión, fué un trabajo espectacular. 

La primaria no fue solo un mecanismo de selección, también fue para nosotros un monitoreo de organización territorial. Miles de dirigentes llegaron antes del amanecer y se retiraron entrada la noche para poderlo hacer posible. Ese día se probó que la organización funcionaba, y cuando una organización funciona bajo presión, deja de ser teoría y se convierte en certeza.

Esa certeza nos permitió salir con confianza hacia la campaña presidencial.

V. De la primaria a la campaña presidencial

Cuando comenzó la campaña, la dirección operativa se puso a la orden de la Central de Organización del comando CONVZLA, dirigido por María Corina Machado, y la meta que se nos dió era clara: 600 mil hombres y mujeres defendiendo el voto. Era el Plan 600K.

No empezamos de cero, teníamos la fortaleza levantada para las primarias, fue así como integramos dirigentes y miles de ciudadanos voluntarios, y mantuvimos cronogramas intensos, reuniones municipales, visitas de evaluación y las dinámicas de los extramuros para fortalecer la confianza. Cada semana se revisaban metas e indicadores junto a la central electoral, la cual nos iba presentando los avances por centro de votación. Cada cifra representaba personas reales y comprometidas con la democracia. Es importante destacar el compromiso de  María Corina, quien nos acompañaba cada semana en la medición de indicadores territoriales, y dejaba indicaciones claras para mejorar.

VI. El 28 de julio

El 28 de julio los instrumentos de la orquesta que veníamos preparando durante años sonaron al mismo tiempo y de manera maravillosa, y añadiendo un instrumento divino, que son los vecinos. Los 600 mil defensores del voto estaban, los vecinos acompañaban los centros, y los dirigentes estaban organizados en todos los niveles territoriales. Ese día no ocurrió un milagro, ocurrió lo que habíamos construido y que se había consolidado junto a un liderazgo legitimado, el de María Corina Machado.

Este es apenas el primer capítulo de una historia más amplia. En las próximas semanas profundizaremos en cada fase: la necesidad de organizarnos, los extramuros, la construcción de estructuras unitarias en el territorio, la elección primaria, la organización en campaña y el día definitivo.

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