Cierre del Estrecho de Ormuz: Impacto Global en el Precio del Petróleo y Gas Natural
El cierre del estrecho de Ormuz paraliza el paso del 20 % del crudo que sale de Oriente Medio. Dispara su valor y sacude los mercados de China, Europa y Colombia.
El estrecho de Ormuz, controlado por Irán y Omán desde que firmaron un acuerdo en 1975, tiene 55 kilómetros de ancho, y es la puerta a los países del Golfo Pérsico. Es esencial para el transporte de petróleo y gas natural licuado. Por allí pasan obligatoriamente los buques de los grandes exportadores de petróleo de la región: Emiratos, Qatar, Baréin, Arabia Saudita, Kuwait, Irak, Irán y Omán. Solo dos de ellos, Arabia Saudita y Emiratos, tienen escapatoria de Ormuz, ya que poseen una red de oleoductos que les permite sortear el estrecho.
Ahora, el estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los escenarios de la guerra que sacude Medio Oriente. Es el punto de estrangulamiento energético más crítico del mundo, donde las tensiones hacen que los precios del petróleo se disparen en cuestión de horas. Luego de los bombardeos de Estados Unidos e Israel, en los que cayó el líder supremo Alí Jamenai, Irán anunció por primera vez en su historia el cierre completo del estrecho y amenazó con ataques militares al tráfico marítimo.
El sábado 28 de febrero, los Guardianes de la Revolución iraníes ya habían señalado que esta vía estaba cerrada “de facto” a la navegación. Lo consideraban peligroso debido a los ataques estadounidenses e israelíes, y advertían por radio a los buques que el paso por el estrecho de Ormuz “no estaba autorizado”.
Más de 200 embarcaciones, incluidos los barcos petroleros y los buques de gas natural licuado, quedaron anclados cerca del estrecho y sus aguas circundantes. Desde el lunes 2 de marzo, algunas importantes navieras del mundo anunciaron la interrupción o la reorganización de sus actividades en la zona. Las fuentes de seguridad advertían de un posible riesgo de que fuerzas iraníes instalaran minas en los canales.
El petróleo se dispara
Según la Administración de Información Energética estadounidense (EIA), por el estrecho circulan diariamente unos 21 millones de barriles de crudo. Esto representa alrededor del 20 % del consumo mundial de petróleo. Tras dos días de bloqueo, bombardeos y ataques con drones, el petróleo Brent –cuyo valor es usado por Colombia como referencia para establecer los precios del petróleo que produce– alcanzó un precio de 82,60 dólares por barril, cifra que no se veía desde hace 1 año y 8 meses.

Los miembros de la Organización de Países Exploradores de Petróleo, Opep+, que tenían una cita programada el domingo, aprovecharon para aumentar sus cuotas de producción en 206.000 barriles diarios para abril con el fin de estabilizar el mercado. Pero no es secreto que por más que abran los grifos, si no hay paso por el estrecho, se quedan con los barriles en casa.

El gas natural licuado (GNL), del que Colombia es ahora importador, también se ha visto afectado por el conflicto dado que por el estrecho pasa el 20 % de las exportaciones mundiales, según señala Rystad Energy. El contrato TTF, negociado en los Países Bajos, se disparó un 40,8 % ante la paralización de la producción anunciada por Qatar. El Emirato, segundo exportador de gas licuado del mundo, detuvo la industria debido al ataque sufrido en la terminal portuaria Ras Laffan por un dron iraní.
China entra en escena
La relación comercial con China es crítica. Es el principal cliente de Irán, a tal punto que la república islámica exporta el 95 % de su petróleo a ese país. China es, además, el mayor comprador mundial de crudo y recibe una parte significativa desde Arabia Saudita, Irán y Emiratos Árabes Unidos a través de Ormuz.
PORCENTAJE DE LAS IMPORTACIONES QUE PASAN POR EL ESTRECHO DE ORMUZ


Los otros grandes afectados de Asia son Japón, porque casi todo su petróleo es importado y depende fuertemente de esta ruta. India importa más del 80 % de su petróleo y buena parte proviene del Golfo, al igual que Corea del Sur, que depende del crudo de esa región. Ante los riesgos de ataque, la ruta alterna es bordear el cabo de la Buena Esperanza en África, que es demorada y costosa.
Aunque había sido blanco de amenazas muchas veces, el estrecho nunca había sido bloqueado. Ya en 2006, el líder supremo fallecido, Alí Jamenei, estableció una doctrina según la cual un bloqueo del estrecho sólo podría desencadenarse como respuesta a una agresión de Estados Unidos o de uno de sus aliados, pero nunca como inicio de una guerra por parte de Irán.
En 2011, Irán amenazó con no dejar pasar “ni una sola gota de petróleo por el estrecho de Ormuz” en caso de que se aplicaran sanciones internacionales contra su programa de enriquecimiento de uranio. En 2019, el estrecho se convirtió también en el escenario de un enfrentamiento a distancia entre Estados Unidos e Irán.
Los Guardianes de la Revolución, ejército ideológico de Irán, controlan las operaciones navales en Ormuz y se encargan de garantizar la seguridad del estrecho. Una de las mayores interrupciones del transporte de petróleo se remonta a 1984, en pleno conflicto Irán-Irak (1980-1988), durante la “guerra de los petroleros”, cuando más de 500 buques fueron destruidos o dañados en ese período.
El escenario extremo para el estrecho de Ormuz es un cierre total y prolongado. A pesar de haber amenazado con cortar el tránsito en repetidas ocasiones, Irán nunca efectuó el cierre. Está por verse si tiene la suficiente capacidad militar para hacerlo, porque el bloqueo del estrecho de Ormuz es, hasta cierto punto, la verdadera arma nuclear de Irán.



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