Crisis y Resistencia: El Futuro del Régimen Cubano Entre Nostalgia y Cambio
Esa visita subraya la nostalgia por un régimen que ilusionó por años a muchos alrededor del mundo, pero que hoy se ve abrumado por su incapacidad para sobrevivir sin ayuda. Para el periodista cubano Jesús Arencibia, doctor en Literatura Latinoamericana, el régimen es “»una dictadura maquillada de poesía». Arencibia sostiene que el discurso antiimperialista es sólo «un cuento que quieren creer los intelectuales. Hay un deseo de manterner ese mito, pero nadie que esté medianamente informado lo puede creer».
¿El punto de inflexión en Cuba?
Los periodistas cubanos coinciden en que la crisis cubana parece más allá del punto de no retorno en esta crisis que comenzó con la caída de la Unión Soviética en 1991. Pero también reconocen que el régimen ha sido muy hábil para salir de situaciones que parecían insuperables. «Es que ni siquiera se ve si hay fisuras entre los mismos militares, por ejemplo. Siempre me recuerda mucho a la película La vida de los otros. Es un sistema en que todos los compañeros se vigilan entre sí. Cualquier disidencia la logran cortar en estado embrionario», dice Arencibia.
Para estos periodistas, el castrismo supo mantener su mito, con una hábil diplomacia, y unos gestos de apertura asumidos en momentos justos, como en la época de Obama. «Pero finalmente su principal habilidad ha sido la de mantenerse monolíticos», agrega Arencibia.
Esa misma intransigencia está empujando a la sociedad cubana a exigir un cambio, algo que en todas esas décadas de control absoluto del estado había ocurrido muy pocas veces. Las primeras grandes protestas se produjeron en julio de 2021, bajo el lema «Patria y Vida». El Gobierno las reprimió con dureza y calificó a los participantes como «contrarrevolucionarios» mientras bloqueaba internet, apresaba manifestantes y perseguía a periodistas.
Lo de ahora es más profundo, porque la falta de electricidad y alimentos también es más intensa. Los cacerolazos suceden todas las noches e incluso en Morón decenas de personas atacaron una sede del Partido Comunista, un acto inusual en un país en que ese es el máximo símbolo del poder.
Activistas extranjeros continúan su recorrido por una #Cuba colapsada mientras una flotilla con 14 toneladas de alimentos y medicinas llega a #LaHabana.
En paralelo, #PabloIglesias entrevista a Miguel #DíazCanel en un encuentro marcado por tono propagandístico. «¿Le preguntaste… pic.twitter.com/bzX4Z5k1Um
— DIARIO DE CUBA (@diariodecuba) March 23, 2026
Pero la situación de Cuba no deja de ser insólita, porque mientras el régimen se apoya en las amenazas de Trump para apegarse a su discurso antiimperialista, sabe que el propio magnate puede ser su tabla de salvación. Lo cual no le impide desarrollar su vieja retórica. El viceministro de Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, dijo que se están preparando para una agresión militar e incluso el casi octogenario cantautor Silvio Rodríguez,recibió un fusil por su «patriótica disposición» para defender el país.
En estas circunstancias, la influencia de Donald Trump genera sentimientos encontrados a los cubanos en el exilio, que esperan un cambio democrático pero desconfían de las intenciones del mandatario estadounidense. «Uno quisiera llegar al mismo objetivo, pero no con los mismos medios, y no ayudado por estas mismas personalidades. Sabemos que Trump es el ególatra que es y que le interesa únicamente pavonearse y ostentar su poder. Pero al mismo tiempo creo que, quizas por ironías de la vida, le vamos a deber un empujón hacia una Cuba distinta», dice Arencibia. Recalca que fue la propia dictadura castrista la responsable de que la isla esté prácticamente en manos de Trump.
Para Melissa Cordero Novo, en tanto, hablar de Cuba y su tránsito a la democracia solo en perspectiva de su relación con Estados Unidos «hace un daño terrible. En Cuba hay un régimen dictatorial opresivo, hay miles de presos políticos y hay desgracia y sufrimiento. Eso debería ser por sí solo de interés internacional, sin importar que Estados Unidos esté en la ecuación». No olvida que sus primeros 60 años de vida «independiente», Cuba fue practicamente un protectorado de Washington. ¿Volverá a serlo?



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