El impacto de los misiles en La Guaira: Testimonios de los sobrevivientes y planes de reconstrucción
Ocho viviendas quedaron destruidas en la madrugada del 3 de enero en el oeste de La Guaira. La edificación donde se ubicaban fue alcanzada por uno de los misiles lanzados por fuerzas de Estados Unidos que atacaron varias zonas del país con el propósito de capturar a Nicolás Maduro. Las familias del Bloque 12 de La Soublette comentan que autoridades les han señalado que el lugar será reconstruido y que el proyecto podría demorar menos de seis meses.
“Ese sonido, del misil, nunca se olvidará. Mientras caían uno tras otro, abrazaba a mis hijos para intentar calmarlos. Pensaba que un misil nos mataría o que el edificio se nos vendría encima”, dice a TalCual Elizabeth Herrera. Es habitante de la urbanización Rómulo Gallegos, en La Soublette, Catia La Mar, La Guaira. En medio de los ataques de Estados Unidos del 3 de enero, un explosivo cayó en el Bloque 12, un edificio que queda al lado del suyo y que autoridades del Estado han prometido reconstruir.
La mujer de 45 años estaba acostada cuando comenzaron las explosiones. Cuenta que su hijo, que es de condición autista, vio todo lo que ocurrió. El joven estaba en su habitación mirando videos, sentado hacia la ventana que da a la meseta de Mamo, lugar donde queda la academia militar que fue atacada también.
En automóvil, para llegar desde la urbanización hasta la meseta de Mamo, donde queda la Academia Militar de la Armada, se debe hacer un recorrido por autopista de 4,4 kilómetros. No obstante, lo que separa el recinto militar del urbanismo es un pequeño cerro.
Esa madrugada Herrera se despertó con el ruido y el estruendo. Al mirar por la ventana de su dormitorio, lo primero que vio fueron llamas en Mamo. Por un instante, creyó que se trataba de un avión que se había caído.
“Mi hijo entra al cuarto gritando que nos están atacando y vemos cómo lanzan el segundo misil y cómo explotó en el cerro. Todo se movía. Mi esposo y mi otro hijo también estaban confundidos”, relata Elizabeth Herrera el 6 de enero, al término de una asamblea ciudadana en la que participaron autoridades del estado para conversar sobre la situación.
Herrera menciona que en medio de las explosiones la familia salió corriendo de la habitación a la sala de la casa, pero al llegar, el ventanal estalló por las ondas expansivas del tercer explosivo que logró escuchar.
En ese momento se quedaron sin luz, añade. Elizabeth, junto a su esposo y sus dos hijos, se escondieron en el último cuarto; está en el medio del apartamento. Se agacharon con las manos en la cabeza para esperar que todo se calmara, pero no fue así: venía el cuarto misil.
“Mi chamo autista nos dice ‘otra vez ese ruido’. Lo abracé y le tapé los oídos. Mi hijo temblaba. Todo se movía, las paredes y el piso. Caían sobre nosotros pedazos del techo. A uno de mis chamos le apreté la cabeza en mi pecho a la vez que le cubría el oído y me aferré con el otro brazo a mi hijo para mantenerlos los más agachados posible. Nos mantuvimos inmóviles hasta que mi esposo nos pide vestirnos por si teníamos que correr”, menciona.
Juguetes, artículos personales y otras pertenencias permanecen entre los escombros de la edificación. Los afectados aseguran que «apenas» lograron salir.
La reconstrucción del edificio en La Guaira
Elizabeth no sabía si quedarse en casa o salir a la calle. Desconocía lo que sucedía en el edificio de al lado. Un explosivo cayó sobre la estructura y dejó ocho viviendas inhabitables. Aquí falleció Rosa Elena de 80 años, como consecuencia del la explosión. Todo el edificio fue desocupado. Las personas se refugian en casas de familiares. Esperan del Estado celeridad porque si bien “entendemos que esto lleva su tiempo, no saben lo feo que es estar sin casa”.
Con una viga en sus hombros, un trabajador de la misión Vivienda Venezuela dice que es difícil estimar ahora cuánto tiempo podrían demorar los trabajos de reconstrucción. Están tumbando y recogiendo escombros para que luego los expertos hagan una evaluación de cada metro cuadrado del lugar. “Allí es cuando vamos a saber qué tenemos que hacer y cómo lo tenemos que hacer”, explica.
En la zona también hay efectivos de Protección Civil (PC), bomberos y policía municipal. Hay un toldo de la misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor. Autoridades dejan ver una cartelera con detalles de la primera fase de recuperación.
Tras los daños, tienen previsto ejecutar, en esta primera fase, el levantamiento estructural de la edificación “para conocer daños”. También se prevé demoler la mampostería afectada; efectuar la recolección de escombros, hacer la limpieza general de puntos y círculos y hacer la remoción de tubería de servicio afectada. Tampoco se precisa cuánto tiempo demorarán los trabajos.
El apartamento de Jorge Cardona fue afectado. Se trata del D2 del piso 1 del bloque 12. Ahora Jorge y su padre, con quien vive, se refugian en la casa de familiares a la espera de que se reconstruya la edificación.
“Nos dijeron que iban a reconstruir las viviendas. El Estado nos ha ayudado con los alimentos. Desde el Ministerio de Vivienda nos han ayudado con lavadoras y electrodomésticos que perdimos. Nos dijeron que están en la fase de demolición para evaluar cómo quedó la infraestructura, decidir qué se debe hacer y ahí ya sabremos el tiempo. Aunque dieron la posibilidad de que sea en menos de seis meses trabajando día y noche”, señala.

Decenas de trabajadores de la misión Vivienda y Barrio Nuevo, Barrio Tricolor recogen los escombros de la estructura.
Keilyn Barreto, por su parte, comenta que no estaba en su apartamento cuando ocurrió la explosión. Espera que solucionen rápido porque los afectados “no tenemos donde vivir”.
“Hemos visto que están enfocados con la ayuda. Queremos que haya transparencia, que nos hablen con la verdad. Sabemos que eso (habilitar la construcción) lleva su tiempo y lo entendemos pero necesitamos celeridad”, destaca Barreto, mientras se lleva a cabo la asamblea.
En la actividad participaron el gobernador de la entidad, José Alejandro Terán; el alcalde, José Manuel Suárez; el vicepresidente social y territorial, Héctor Rodríguez, y el ministro de Vivienda, Raúl Paredes.
Los cuatro manifiestan su rechazo al ataque. Coinciden en que con la ciudadanía en calma y unidad es que se puede garantizar gobernabilidad en el país. Argumentan que Estados Unidos desea que el pueblo se levante contra las autoridades. Denuncian incluso que el ataque a la edificación fue “a mansalva”. Afirman que no lograrán desestabilizar a la nación.
Los funcionarios dicen a la ciudadanía que no se quedará sola y que doblarán esfuerzos hasta tanto la zona sea habitable de nuevo.

8 de 16 viviendas que alberga el edificio quedaron destruidas. Se ordenó a las demás personas abandonar sus hogares para iniciar las labores de reconstrucción.
“Tírate al suelo, le dije a mi hija”
Minutos antes de la intervención de las autoridades, Jesús Linares, también damnificado, asegura que interpondrá una denuncia internacional contra el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
Relata que cuando escuchó el primer estruendo estaba junto a su hija. “Mi hija me preguntó qué sucedía. Le dije: ‘nos están invadiendo. Tú eres mi fortaleza”.
En el segundo estallido, cuenta, ya no era solo ruido, sino que el edificio tembló y cayeron escombros. “Tiraté al suelo’, le dije a mi hija, añade Linares.
En medio de la conmoción fue al cuarto de su mamá y la consiguió desorientada. Cómo pudieron salieron de la estructura. Linares cuenta que ayudó a otros vecinos a hacer frente a la situación. Entre ellos, Wilfredo González y su familia.

Jesús Linares estaba con su hija cuando comenzaron las explosiones. Su hija comenzó a orar a medida que la desesperación crecía
#Ahora | | Jesús Linares, afectado por los ataques de EEUU, relató que cuando escuchó el primer estruendo estaba junto a su hija.
“Mi hija me preguntó qué sucedía. Le dije: ‘nos están invadiendo. Tu eres mi fortaleza”.
En el segundo estallido, contó, ya no era solo ruido,… pic.twitter.com/iGGemhCUij
— TalCual (@DiarioTalCual) January 6, 2026
González y su familia esperan la reconstrucción del edificio para regresar a su apartamento, el C2 del piso 1.
González no está seguro de la hora exacta en la que escuchó el primer estallido. Estaba acostado y al escuchar más explosiones se despertó y se dijo así mismo “nos están atracando”.
Al levantarse de su cama y salir de su habitación escucha otra explosión más fuerte y tan cerca que “nos bombeó a todos”. Wilfredo cuenta que salió volando y pegó con una pared, su hermana fue bombeada hacia la cocina y su otro hermano también fue afectado.
“Cuando logramos pararnos se fue la luz y comenzamos a alumbramos con los teléfonos. Mi hermano fue quien nos sacó. Nos sacó a nosotros y a mi tía que —dice entre lágrimas— falleció, tras ser llevada al hospital. Se trata de la señora Rosa Elena de 80 años.
La urbanización Rómulo Gallegos, ubicada en Catia la Mar, La Guaira, fue inaugurada el 31 de enero de 1970 por Rafael Caldera. Es también conocida como «Banco Obrero», debido a que su desarrollo estuvo impulsado por programas de interés social.
La urbanización, que es considerada un hito en la historia de Catia La Mar, pues representó un importante desarrollo habitacional para la región en la época, en la actualidad está sumida entre la preocupación de sus habitantes que temen otro ataque, el luto de familiares que perdieron a uno de sus integrantes y la esperanza de quienes esperan tener de nuevo donde vivir.

Por la explosión, vecinos perdieron muebles y electrodomésticos.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
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