La historia de María Inés Hincapié: de guaquera en Muzo a líder en la exportación de esmeraldas
María Inés Hincapié pasó de buscar fortuna en las minas a construir la empresa que en 2026 se convirtió en líder de las exportaciones de esmeraldas
Desde la primera vez que entró a la oscura garganta de una mina de esmeraldas, la ilusión de enguacarse nunca abandonó a María Inés Hincapié.
Por esos lejanos días, Víctor Carranza era el amo y señor de toda la región. Por el río Minero no se movía una sola piedra sin que él estuviera enterado. Poco a poco María Inés se fue volviendo una cara conocida entre los esmeralderos, quienes la referenciaban por sus hermanos, que eran mineros de gran trayectoria en la zona.

Fura, una esmeralda de 2 mil quilates que es la más valiosa del mundo por su color verd, era de Víctor Carranza.
La muceña se dio cuenta de que escarbando las líneas blancas de las piedras calizas no iba a encontrar mayor tesoro y prefirió quitarse las botas de caucho y abandonar las minas. Aprovechó que ya no era una extraña dentro del esquivo gremio de esmeralderos y se dedicó a comprar y vender las piedras preciosas.
Aunque en las minas nunca se encontró con una esmeralda que le solucionara económicamente el resto de la vida, sí aprendió a diferenciar con gran habilidad cuál era una piedra valiosa y cuál era una simple imitación. Ese talento le permitió conquistar con notable éxito el comercio de esmeraldas en la plazoleta del Rosario, en pleno centro de Bogotá.
El millonario robo que le cambió la vida a María Inés
María Inés se asoció con el conocido comerciante Florencio Murcia. Aunque no se logra establecer cuáles son los vínculos familiares de Murcia, su apellido es bastante conocido en la región esmeraldera por pertenecer a uno de los clanes más cercanos a Víctor Carranza, que reclamaron ferozmente su herencia luego de que un cáncer acabara con la vida del zar de las esmeraldas.
La sociedad entre Hincapié y Murcia los llevó a recorrer todo Europa con preciosas gemas que deslumbraban a quien las veían. Sin embargo, la vida les cambió cuando iban a exponer sus joyas en una feria de Bangkok (Tailandia).

La esmeralda es un berilo: un mineral incoloro que adquiere todo su encanto verdoso gracias al cromo.

Florencio se fue por Madrid para ganarle cuatro horas de viaje a su socia, quien dio la vuelta por Turquía. Como estaba planeado, Murcia hizo escala en España con la maleta en la que cargaba 800 esmeraldas que no contaban con la declaración aduanera de ingreso a la Unión Europea.
Cuando atravesó el arco de rayos x, los guardias del aeropuerto vieron las esmeraldas. No esperaron a que Murcia mostrara las facturas de legalidad y lo detuvieron por contrabando. La carga del morral estaba avaluada en 450 mil dólares, aproximadamente 1.618 millones de pesos al cambio de hoy.
En cuestión de diez días, el magistrado Jorge Bartolomé Moriano archivó la sospecha de contrabando contra Murcia y ordenó que le devolvieran las esmeraldas. El empresario recibió de regreso su maleta y las joyas, entre las que se colaron unos cuantos vidrios verdes y pedazos de plástico.
Apenas Murcia se dio cuenta del cambiazo, hizo el reclamo. Revisaron videos, archivos e inventarios. Pero nadie le devolvió las 74 esmeraldas más valiosas de su colección. Desde Bangkok, María Inés no lo podía creer. En cuanto supo, tomó un avión directo a Madrid, pero nadie les respondió por las gemas. Lo único que le dijo Hincapié al diario El Confidencial de España fue que nunca más volvía a ir a ese país.
Los dos socios se devolvieron para Colombia sin las 74 joyas. María Inés se alejó de Murcia y montó su propia empresa: Aria Gems S.A.S. El propósito de la separación fue eliminar los intermediarios logísticos y estar al frente de todos los envíos internacionales. Los únicos socios con los que se alió fueron sus hijos Alison y Cristian.
Los primeros dos años, la empresa registró 15 millones de ganancias. En 2025 Aria Gems S.A.S reportó un crecimiento exponencial de un 110 %. Pero fue en 2026 cuando despegó al liderato de la exportación de esmeraldas superando la cifra de 8,7 millones de dólares, siendo Estados Unidos y Asia sus mejores clientes.
Según Fedesmeraldas, el 95 % de estas piedras preciosas producidas en Colombia se destinan a la exportación. Actividad que representó 116 millones de dólares durante el 2025. Cifra a la que, segurament, la empresa de María Inés aportará un gran porcentaje a finales del año en curso.



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