La llegada de Makro a Colombia: 30 años de competencia con Alkosto y su evolución en el mercado mayorista
Santiago Mejía y su hijo Manuel Santiago eran los únicos con hipermecados, hasta que la familia Fentener puso Makro que acaba de venderle a los chilenos de Cencosud
Fue Manuel Santiago el poderoso empresario paisa que lidera el Grupo Corbeta quien le llevó a su padre, el patriarca y fundador del emporio familiar, Santiago Mejía Olarte, la idea de montar un hipermercado en Colombia. Tenían la experiencia de ser unos de los grandes comerciantes de Antioquia y se trataba de adaptar un formato que hasta ese momento nadie había probado en Colombia: bodegas enormes, estanterías hasta el techo, mercancía vendida por volumen y precios bajos para comerciantes que compraban para luego revender en tiendas o minimercados de barrio.
La inspiración venía de Europa. En Holanda, un grupo de empresarios reunidos bajo el nombre Steenkolen Handels Vereeniging, conocido para entonces simplemente como SHV, había inventado en los años sesenta el formato Makro. En 1972, lo había probado con éxito en Brasil.
Padre e hijo decidieron traer esa fórmula a Colombia antes de que otros se adelantaran. En 1987, abrieron el primer almacén en Bogotá, en la carrera 30 con calle 10, bajo el nombre de Alkosto, dentro del Grupo Corbeta que el propio Santiago Mejía Olarte había fundado casi cincuenta años atrás como distribuidora de telas. La apuesta funcionó. Empezaron con dos tiendas en Bogotá y una en Villavicencio.
Aterrizan los holandeses a dar la pelea
Los holandeses que en 1995 aterrizaron en Colombia con su formato de hipermecado tenían detrás una larga historia de más de un siglo. Fue en 1896 cuando ocho comerciantes de carbón se reunieron en Utrecht con un problema común: el sindicato carbonero alemán controlaba todo el mercado. La respuesta fue unir capitales y formar esa sola compañía, la Steenkolen Handels Vereeniging. Entre los ocho fundadores estaban los Fentener van Vlissingen y los Van Beuningen, dos apellidos que con el tiempo se quedarían con el control de la empresa y la convertirían en la empresa familiar más grande de Holanda.


Hoy, SHV tiene negocios en petróleo, alimentos, transporte y servicios financieros, pero el que más conocen los colombianos nació en 1968, en Ámsterdam, cuando la compañía abrió el primer Makro bajo un concepto que entonces era una novedad: vender al por mayor y en grandes cantidades a comerciantes y no al público final. Cuatro años después el modelo cruzó el Atlántico y se instaló en Brasil. De ahí saltaría a Argentina, Venezuela y, eventualmente, Colombia.

Makro llegó al país en 1995, en plena apertura económica del gobierno de César Gaviria, cuando el país se había convertido en un destino atractivo para capitales que antes ni se asomaban. La sociedad holandesa no llegó sola: se asoció con el Grupo Empresarial Antioqueño, conocido entonces como el Sindicato antioqueño en cabeza de Nicanor Restrepo Santamaria que fue el creador del gran conglomerado que murió como forma de enroque empresarial con la toma hostil Gilinski para quedarse con Nutresa. Los antioqueños se quedaron con el 45 % del negocio, mientras los holandeses conservaron el resto.
La expansión de Makro tras las huellas de Alkosto
La primera tienda abrió en Bogotá, sobre la Autopista Sur con Transversal 46. Desde ahí, Makro empezó a expandirse por el país con la misma fórmula de bodegas grandes y precios bajos que los Mejía habían tomado prestada años antes.
La sociedad holandesea SHV y el capital paisa del GEA duró catorce años. En 2009 el Grupo Empresarial Antioqueño vendió su parte a sus socios holandeses de SHV, que pasó a controlar el ciento por ciento de la operación colombiana y la mantuvo así durante más de una década y media.
Mientras tanto, Alkosto seguía creciendo bajo el mando de Manuel Santiago Mejía, quien, tras la muerte de su padre en 2004, tomó el control del grupo familiar. Manuel Santiago terminó construyendo alrededor de Corbeta un gran conglomerado comercial e industrial con las tiendas de tecnología Ktronix y la ensambladora de motocicletas AKT, además de su participación accionaria en empresas del GEA, como Surameriana.
El negocio de hipermercados, en Colombia, resultó tan interesante que se fue llenando de banderas extranjeras. En 1998, tres años después de Makro, aterrizaron en el país los franceses de Carrefour, abrieron tiendas grandes en varias ciudades y compitieron de frente con los holandeses y con Alkosto durante más de una década.
La aventura francesa en Colombia terminó en 2012, cuando el grupo chileno Cencosud, fundado por el empresario de origen alemán Horst Paulmann, compró toda la operación de Carrefour en el país por cerca de 2.600 millones de dólares y se quedó con más de noventa tiendas que luego transformó en sus propias marcas: Jumbo y Metro.


Dicha compra ya había convertido a Cencosud en uno de los actores más grandes del retail colombiano, dueño también de Easy en la línea de mejoras para el hogar, marca que llego a competir con Homecenter, empresa colombo-chilena.
Ahora, 13 años después, el mismo grupo chileno Cencosud volvió a sacudir el mercado. A finales de junio de 2026, anunció que adquiría el cien por ciento de Makro en Colombia. La operación está valorada en aproximadamente 158 millones de dólares. Para entonces, Makro ya sumaba más de treinta años en el país: 21 tiendas en 16 ciudades, entre ellas Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, enfocadas en abastecer a comerciantes, restaurantes, hoteles y pequeños negocios.
Cencosud venía de quedarse también con la operación de Makro en Argentina apenas un año antes, en 2025, y ya manejaba el formato mayorista Giga en Brasil. El cierre de la transacción en el país quedó sujeto a la aprobación de la Superintendencia de Industria y Comercio, el trámite habitual en este tipo de movimientos, pero la dirección del negocio ya estaba clara: SHV salía de Colombia después de tres décadas y un solo dueño chileno, Cencosud, terminaba controlando dos de las cadenas extranjeras más grandes que alguna vez compitieron entre sí en el país, mientras que Alkosto, la única cadena de hipermercados colombiana, sigue operando bajo el mismo apellido familiar que la fundó.



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