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Juan Pablo Guanipa: El Cambio Político en Venezuela es Irreversible y la Necesidad de una Verdadera Amnistía

Juan Pablo Guanipa: El Cambio Político en Venezuela es Irreversible y la Necesidad de una Verdadera Amnistía

En El Decodificador, conducido por Walter Molina Galdi y Paola Muziotti Salazar, conversaron con el dirigente político, abogado y comunicador, y quizás la persona más mencionada en los medios de comunicación y redes sociales en Venezuela en los últimos días: Juan Pablo Guanipa.

Acá la transcripción de la entrevista:

La ley de amnistía

En el país están sucediendo múltiples cosas al mismo tiempo y quisiera comenzar hablando de la ley de amnistía. ¿Qué opinas sobre esta ley y si está bien enfocada para lo que está sucediendo en el país en estos momentos?

—Bueno, mira, cuando se comenzó a hablar de la ley de amnistía yo me pregunté: ajá, ¿y para qué una ley de amnistía? ¿Qué sentido tiene? Si nosotros hemos vivido una situación en la que el régimen, cuando le da la gana, suelta a los presos políticos; cuando le da la gana, mete gente presa. Y en este caso ellos mismos dicen, según sus cifras, que han soltado cerca de 900 personas y para eso no hizo falta la ley de amnistía.

Entonces la primera pregunta que me hice fue: ¿para qué una ley de amnistía? Lo que hace falta es voluntad política, ganas, disposición de hacer las cosas. Pero pareciera que están generando algunas trabas y, después de sancionada y promulgada la ley de amnistía, uno ve que es excluyente absolutamente.

Por eso yo la he calificado como una ley chucuta. Es una ley chucuta, corta, que no tiene alcance y que trata de excluir a civiles y militares que están presos y que deberían estar en la calle. ¿Y a quiénes más? A gente que está en el exilio y que debería estar en nuestro país.

Así que, al principio, cuando se hizo la idea de discutirla y sancionarla, me pareció innecesaria. Ahora me parece que es una ley absolutamente chucuta y que no cumple con lo que debe ser una verdadera amnistía. Aquí deberían estar en libertad todos los presos políticos.

¿Estamos en transición?

¿Se podría hablar ya de un proceso de transición en Venezuela o, para hablar de transición hacia la democracia, tendríamos que ver que salgan todos los presos políticos y que acabe el aparato de terror? ¿Qué falta para entender esto como un proceso encaminado hacia la libertad?

—Hermano, yo creo que es irreversible el proceso de cambio político en Venezuela y es indudable que estamos en un momento de transición hacia una patria más democrática y libre. Digo más democrática, pero realmente la democracia está proscrita en Venezuela; tenemos que restaurarla.

Ahora, para lograr que esas etapas de las que habla Marco Rubio puedan concretarse y lleguemos a un proceso electoral, tenemos que ir allanando el camino y logrando triunfos parciales que permitan sentar las bases.

¿Qué hay que hacer?

Primero, que estén libres todos los presos políticos. Segundo, que regresen al país todas las personas que han estado en el exilio. Tercero, que se cambie ese Consejo Nacional Electoral. No tiene sentido pensar en una elección con Amoroso allí. Cuarto, que el Registro Electoral permita que todos los venezolanos voten, estén donde estén. Quinto, que todos los dirijentes políticos estemos habilitados. Y sexto, que los partidos políticos sean devueltos a su liderazgo natural.

Eso es lo básico para poder sentar las bases de un proceso electoral real.

Enrique Márquez y el tablero político

¿Cómo evalúas la aparición de Enrique Márquez en el discurso de Donald Trump? ¿Puede cambiar el tablero en Venezuela?

—Con respecto a la presencia de Enrique, amigo nuestro por cierto —aunque con diferencias, como es normal entre demócratas—, yo creo que es un reconocimiento a los presos políticos y a lo que ha sucedido en cada familia venezolana.

Enrique fue candidato presidencial, se enfrentó a Nicolás Maduro y reconoció el resultado del 28 de julio. Yo le doy esa connotación.

Ahora, cualquier situación que tenga que ver con el presente y el futuro de Venezuela pasa por reconocer la voluntad del pueblo venezolano. Si lo que estamos buscando es que se reconozca lo que pasó el 28 de julio, muy bien. Pero si la circunstancia no lo permite y hay que buscar otras fórmulas, todo debe terminar en la voluntad del pueblo y en un proceso electoral.

Cambios dentro del régimen

¿Consideras acertados los cambios que está haciendo el régimen? Se habla incluso de la posible destitución de Tarek William Saab.

—Yo no le concedo al régimen absolutamente nada. No les reconozco absolutamente nada.

Han destruido el país, han acabado con la democracia, han oprimido al pueblo venezolano y nos han llevado a una situación socioeconómica lamentable.

No se puede pensar que Delcy Rodríguez no estaba al tanto de lo que hacía Nicolás Maduro. Ella es corresponsable de lo que pasó el 28 de julio. Maduro fue el principal responsable, pero tuvo cómplices.

El país decidió un cambio profundo el 28 de julio. Y todo lo que ha pasado después demuestra que Maduro pensó que podía hacer lo que hizo y que todo quedaría igual. Yo siempre lo dije: esto va a traer consecuencias. Que no crea Maduro que va a quedar impune.

El rol de Guanipa en el terreno

¿Qué va a hacer Juan Pablo Guanipa para reorganizar ese movimiento social que llevó a la victoria del 28 de julio?

—Yo salgo de la cárcel convencido de que tengo mucho que hacer. Siempre dije que la cárcel no me iba a amilanar ni a vencer. Gracias a Dios salí fortalecido fisicamente, mental y espiritualmente.

Primero, atender a mi familia. Y segundo, echarle pichón al Zulia y al país. Voy a recorrer el Zulia y Venezuela, impulsar las condiciones para un proceso electoral real y acompañar a la gente en este momento difícil.

Soy parte de un equipo. No voy a escuchar ninguna voz que me hable de candidaturas. No comparto eso. Tenemos que centrarnos en la liberación de Venezuela y la instauración democrática.

El proceso comenzó el 22 de octubre de 2023 con las primarias y no ha concluido. Para mí, la candidata natural es María Corina Machado. La acompaño a ella, acompaño a Edmundo, acompaño a la unidad y acompaño a Venezuela.

El costo personal

¿Ha valido la pena el sacrificio personal y familiar?

—Es un sacrificio impresionante. El 28 de julio fui a Caracas y le dije a mis hijos que regresaba el martes. Ese martes se convirtió en año y medio: diez meses de clandestinidad, casi nueve meses de cárcel, recaptura, casa por cárcel.

Una sola hora preso sin haber cometido ningún delito es una profunda injusticia. Imagínate cuando son meses o años.

Dejé una hija de 11 años y la conseguí de 13. A Mateo lo dejé de 12 y lo vi de 14. Esos cambios uno no los ve. Eso es un daño profundo a la familia venezolana.

Pero no me voy a regodear en eso. Ahora lo que tengo es que recuperar el tiempo y echar hacia adelante. Eso es lo que estoy haciendo con mis hijos.

La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.

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