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Transición Económica Petrolera en Venezuela: Claves para el Futuro Energético Mundial

Transición Económica Petrolera en Venezuela: Claves para el Futuro Energético Mundial

Por Ramón Alberto Escalante

Ya ha comenzado una transición que fundamentalmente es económica y en base al petróleo.

La Guerra de Irán ha focalizado más la atención en el valor estratégico del petróleo.

La industria petrolera venezolana es ya de interés e incumbencia mundial.

El crudo venezolano se ha constituido en una especie de Canal de Panamá energético.

Sin precisar su cronograma ni cuáles alcances va a tener, la transición que vive Venezuela desde enero 2026 tiene en el petróleo el factor clave de su orientación económica, política y estratégica.

En el exterior, se asume que la transición sólo comenzará cuando se convoquen las elecciones libres, con arbitro imparcial, con veedores imparciales y garantías para la oposición. Pero una precuela de la transición ha comenzado ya, en el pleno entendimiento con Estados Unidos, la reinserción en el ámbito financiero internacional, la incipiente reactivación petrolera y las paulatinas liberaciones de prisioneros políticos.

¿Para cuándo vendrán las siguientes etapas? Es decir, la devolución de los partidos a sus legítimos dirigentes, el regreso de la dirigencia opositora al territorio nacional, los cambios de nombres y procesos que permitan la elección libre… Solo la historia podrá decirlo porque quizas ni los mismos actores supremos -Donald Trump, Delcy Rodríguez, María Corina Machado- lo pueden saber ahora.

Evidentemente que la coyuntura de la guerra en Irán pudo cambiar el foco de atención sobre Venezuela. La diplomacia formal, y la labor de inteligencia, más la presión directa desde la Casa Blanca, todo podría haberse atenuado con la tremenda incertidumbre que genera el nudo petrolero en el Estrecho de Ormuz… pero… pero… ¡Es el petróleo de cualquier forma! …tanto Estados Unidos como Europa, como Venezuela, el mundo entero…

De repente se ha regresado a un plano de volatilidad en los precios como no se conocía desde los años setenta y noventa, cuando la crisis árabe-israelí o la primera guerra del Golfo Pérsico…

El precio se dispara con cada noticia, retrocede con cada probable apaciguamiento, pero se mantiene sólido como el factor clave de la economía mundial.

En ese contexto, el petróleo de Venezuela ya constituye un asunto de interés e incumbencia mundial. Básicamente porque el presidente Trump ha insinuado cifras de la magnitud de nuestras reservas sobre las cuales jamás se tuvo noticia cierta. Ni la PDVSA de Luis Giusti llegó a especular sobre ese rango de reservas. ¿Tenemos la segunda o tercera o primera gran reserva mundial?

Resulta imposible que la tesis de volver atrás se pondere ni aún en el cálculo de los más radicales mandos políticos y militares del gobierno venezolano.

El petróleo es de Venezuela, sí, Trump se cuida de decir que le está comprando o ayudando a vender petróleo incluso a los chinos, pero lo que Venezuela no tendría ahora ya más sería la potestad unilateral de manejarlo como se hizo hasta principios de año.

El petróleo de Venezuela ha pasado a ser en este cuatrimestre una especie de Canal de Panamá energéticos. En Caracas nadie puede pensar que una futura administración aún de otra tolda en Estados Unidos se desinterese o se inhiba o se dé por vencida en el propósito de mantener la absoluta seguridad de contar con ese suministro, preferencial, con ellos mismos extrayéndolo, transportándolo, comercializándolo y refinándolo.

Pasa que a pesar de lo que creímos, asumimos y repetimos hace cuarenta años, “el fin del petróleo como motor mundial”, no llegó sino que pasó todo lo contrario. Entonces creíamos que a estas alturas ya los vehículos serían eléctricos, que del maíz se sacaría la mayoría de la gasolina, que las casas se calentarían con energía solar… sí, se avanzó mucho con eso, pero mientras tanto la demanda, consumo y valor del petróleo fue escalando más y más.

El petróleo venezolano siempre fue importante. De hecho, jugó un papel destacado en el esfuerzo bélico durante la Segunda Guerra Mundial. De allí los torpedos alemanes hundiendo petroleros con cargamento y marinos venezolanos. La salida de las trasnacionales, años después la progresiva paralización de la actividad petrolera, luego el cese de relaciones con Estados Unidos, todo fue como una vuelta en círculo para volver al mismo punto de hace setenta años… con el petróleo venezolano en siglo XXI siendo del más alto interés estratégico para Estados Unidos y el mundo.

En ese contexto, todos queremos que la transición sea lo antes posible hacia la democracia, el garantismo en los derechos humanos, la tolerancia, el regreso a la institucionalidad. Pero la primera transición, la que se está dando como previa a aquella, es económica, productiva, funcional en base al petróleo. E irreversible, pase lo que pase.

Entonces, se estructura un esquema para que ocupar un nivel de producción, ingresos, calidad de vida, propensión media a la riqueza, desarrollo urbano y financiero equivalente a las potencias petroleras del Medio Oriente. El tema es que todos esos países son monarquías, las más ricas del mundo, pero sin democracia.

El reto ahora es que aún siendo el Emirato Arabe de Venezuela, logremos la libertad, democracia y con valores cristianos y occidentales.

@ramonalbertoescalantes Abril 2026.

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