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Ocariz: «Insuficiencia en el diálogo político de Venezuela retrasa elecciones urgentes»

Ocariz: «Insuficiencia en el diálogo político de Venezuela retrasa elecciones urgentes»

El escenario político venezolano transita una etapa marcada por un proceso de diálogo entre un sector de la oposición y una representación del gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez. Tras el cierre de la tercera ronda de conversaciones y el anuncio -desde Miraflores- de un cuarto ciclo de encuentros, surge la interrogante sobre la efectividad del mecanismo. Frente a este tablero, el dirigente de Primero Justicia y exalcalde del municipio Sucre, Carlos Ocariz, expone con un tono meticulosamente moderado en las formas, pero sumamente crítico en el fondo, los ritmos y decisiones del proceso.

En entrevista telefónica con TalCual, Ocariz evita el choque frontal directo o la adjetivación al ser consultado sobre el papel de su compañera de partido, Dinorah Figuera —quien encabeza la vocería de la Asamblea Nacional de 2015 en estas negociaciones—. Sin embargo, mantiene una postura analítica al marcar distancia respecto a la efectividad de dicha gestión. Las respuestas resguardan la unidad institucional de Primero Justicia. El dirigente es firme al calificar como «insuficientes» las acciones concretadas hasta la fecha en materia electoral y reprocha que la negociación avance a un ritmo pausado frente a la urgencia que demanda el país.

A pesar de validar la intención de los delegados opositores de presionar por la liberación de presos políticos y la reinstitucionalización del voto, el dirigente subraya como un error la exclusión de María Corina Machado y la Plataforma Unitaria de la mesa de conversaciones. Para el dirigente, cualquier esfuerzo de negociación carece de la legitimidad requerida si se desarrolla al margen del liderazgo mayoritario surgido del proceso de primarias de octubre de 2023.

Respecto al rol de la cúpula gubernamental, el análisis del dirigente es categórico. Lejos de percibir un cambio de fondo tras la asunción de la vocería oficialista por parte de Delcy Rodríguez, Ocariz sostiene que el oficialismo mantiene una estrategia orientada a ganar tiempo mediante concesiones parciales. A su juicio, la mediación e impulso de la administración de Estados Unidos constituye la única garantía real de que el proceso finalice en la convocatoria de elecciones presidenciales prontas, libres y transparentes.

Las preguntas y respuestas contenidas en esta entrevista fueron hechas y obtenidas previo a la llegada de María Corina Machado, excepto una que se actualizó cuando la fundadora de Vente Venezuela tocó suelo Venezolano. «¿Qué significa el regreso de María Corina Machado?», preguntó este medio a Ocariz. El dirigente expone el significado social y político en su respuesta.

Lo urgente no se ha atendido

La reanudación de los acercamientos entre la cúpula oficialista y los representantes de la Asamblea Nacional de 2015 en Miraflores ocurre entre la desconfianza ciudadana y los cuestionamientos a la celeridad del proceso. Aunque la representación opositora encabezada por Dinorah Figuera defiende el espacio como un canal para destrabar la crisis, sectores del propio bloque antichavista marcan distancia frente a los ritmos de la negociación.

Para Carlos Ocariz, las conversaciones carecen de sentido si no se traducen en garantías inmediatas para la liberación de los presos políticos y la fijación de una fecha concreta para comicios presidenciales. Sin descalificar la gestión de su compañera de partido, el dirigente de Primero Justicia enfatiza que las acciones desplegadas por la comisión han resultado insuficientes para responder al sentido de urgencia del país.

—El jueves 22, Delcy Rodríguez y Dinorah Figuera se reunieron en Miraflores tras finalizar la tercera ronda de la mesa de diálogo. Allí establecieron algunos acuerdos y anunciaron una cuarta mesa. Ese mismo día ambas partes marcharon ¿Qué opinión le merece este proceso?

—Hace tres años se celebró la primaria, un proceso que no solo significó un triunfo muy amplio de María Corina Machado, con más de 92% de respaldo, sino que marcó un quiebre en la forma de hacer política y en la oposición. La gente superó todos los obstáculos y a ciertos sectores de la oposición que se oponían a la primaria y a participar. Más de dos millones de personas salieron a votar. A partir de allí se desató un proceso complejo con el fraude electoral, la persecución política y la presión internacional, hasta llegar a esta nueva etapa de construcción de futuro. Lo del jueves representa la ratificación de un camino que comenzó hace tres años y que todavía se mantiene.

Espero que este proceso salga bien y beneficie al país. No entiendo por qué avanza tan lento; quisiera mayor velocidad. El tema fundamental es el electoral; la gente quiere ir a unas elecciones presidenciales pronto. Me enteré de la reunión por las redes sociales, al igual que el resto del país. Espero que de estas conversaciones surjan fechas claras para unos comicios presidenciales, justos y libres, porque esa es la mayor urgencia de Venezuela. La inversión privada no existirá sin confianza, y los servicios públicos no mejorarán sin inversión ni un cambio político.

—En julio, usted señaló que esperaba que el diálogo no respondiera a «agendas particulares». La Plataforma Unitaria sostiene que el diálogo es el único camino viable, pero le pregunto directamente: ¿a quién se refiere exactamente con agendas particulares? ¿Hay sectores dentro de la propia oposición que usan esta mesa de negociación como un salvoconducto personal o para hacer proselitismo?

—Siempre he dicho que el mejor camino para que una negociación funcione es que se realice en silencio, sin pensar en agendas particulares o partidistas, sino pensando en el país. Si pensamos en el país, lo urgente es la realización de elecciones presidenciales, justas y libres. Evidentemente hay cosas incomprensibles, como la permanencia de presos políticos. Eso también debe ser una urgencia de esta instancia. Por las declaraciones observadas, entiendo que Dinorah (Figuera) y el equipo presionan por las liberaciones, pero aún falta la liberación de personas apresadas injustamente por su manera de pensar.

Para que este proceso funcione debe estar ajeno a posturas partidistas o personales. Respaldo, apoyo y agradezco el impulso que ha dado Estados Unidos a todo este proceso, y espero que la mesa concluya pronto con la convocatoria a elecciones libres. Para mí, esto tiene sentido sí y solo sí sirve para convocar a los ciudadanos a votar lo antes posible.

—Entonces, a su juicio, ¿en esta tercera ronda de diálogo se han impuesto las agendas particulares y eso incide en la lentitud de las negociaciones?

—La velocidad va lenta y yo quisiera mayor celeridad. Se han alcanzado algunos logros que es importante reconocer y no subestimo; sin embargo, en la médula espinal de la crisis, que es la convocatoria de elecciones prontas, justas y libres, los avances son muy pocos.

Por eso considero que reuniones como la de Miraflores no eran oportunas en este momento, a menos que sirvan para fijar la fecha de las presidenciales y permitir que la gente se exprese. La institucionalidad más básica y urgente es el voto, para que la ciudadanía acuda a las urnas, sea respetada y se eviten los fraudes del pasado como el del 28 de julio de 2024.

Las transiciones tienen su ritmo, pero los actores políticos deben entender el sentido de urgencia de la población. Cuando a una comunidad se le va la luz, los vecinos quieren servicio eléctrico, pero también exigen elecciones porque ven en ellas la vía para solucionar los problemas estructurales. Lo mismo ocurre con los salarios y la recuperación económica impulsada por la confianza y la inversión.

—¿Qué rol deben asumir los partidos políticos y los dirigentes frente a esta realidad?

—Nosotros tenemos que exigir mayor velocidad en la negociación, pero al mismo tiempo debemos organizar a las comunidades. Actualmente impulsamos un proyecto denominado «reconstrucción», enfocado en traducir esa palabra en planes concretos para los barrios.

De esta manera, cuando llegue la transición, cada comunidad tendrá un proyecto elaborado para mejorar sus condiciones de vida de forma directa. Los políticos pasamos el día hablando demasiado y organizando poco a la gente. Debemos preparar a las bases ciudadanas para el momento de la reconstrucción, asegurando que sea un proceso inclusivo donde los ciudadanos sean los verdaderos protagonistas.

«En la oposición existe de todo»

Mientras un sector de la dirigencia tradicional evalúa escenarios con la mirada puesta en renovar espacios regionales o mantener espacios de interlocución institucional, otra fracción exige centrar los esfuerzos en la convocatoria a elecciones presidenciales prontas.

Ocariz admite con crudeza que existen sectores interesados en prolongar los plazos por conveniencias partidistas o individuales. Al abordar la dinámica interna de su organización, el dirigente procura matizar el choque de visiones: asegura que existe consenso pleno en torno a tres banderas —el apoyo a María Corina Machado, la libertad de los detenidos y el cambio presidencial—, aun cuando reconoce posturas contrapuestas sobre el papel de la AN de 2015 y la prioridad del trabajo de base.

—María Corina Machado ha planteado la necesidad de activar y mantener la fuerza ciudadana con miras a un proceso electoral en julio de 2027. ¿Existe verdadera intención en la Plataforma Unitaria y en los sectores que apoyan a la Asamblea Nacional de 2015 de alinearse con esta propuesta?

—En la oposición existe de todo, respondiendo con honestidad. Creo que hay un sector que coincide en que las elecciones deben celebrarse lo antes posible, grupo en el cual me incluyo. Ojalá sea en julio de 2027, como se mencionó a raíz de una propuesta de un senador estadounidense, aunque la fecha podría ser incluso anterior.

Pero también resulta evidente que existen dirigencias dentro de la llamada oposición que no quieren comicios rápidos. Hay quienes juegan al retraso respondiendo a intereses personales, de grupo o partidistas. Eso constituye un error. Debemos hablarle con claridad al país y la prioridad absoluta de la dirigencia debe ser la presión unitaria para lograr elecciones presidenciales prontas.

Existe una agenda doble con alcaldías, gobernaciones y diputaciones, pero la prioridad nacional es el cambio presidencial por vía del voto. Espero que este proceso de negociación resulte positivo para el país y que la prioridad se mantenga firmemente en el plano electoral y en la reinstitucionalización del CNE.

—Usted mencionó el respaldo internacional. ¿Qué le garantiza al ciudadano que este proceso de diálogo no terminará convertido en otro mecanismo para oxigenar al oficialismo?

—La gran diferencia de este proceso frente a otros anteriores radica en el protagonismo de Estados Unidos. Los estadounidenses impulsan este proceso y no se dejan engañar; ellos conocen perfectamente las tácticas dilatorias del régimen. Confío plenamente en que mantendrán la presión para lograr elecciones justas y libres.

Sin embargo, insisto en la necesidad de acelerar los pasos para que en las próximas semanas contemos con un Consejo Nacional Electoral que garantice respeto al voto.

—A propósito de la Asamblea Nacional de 2015, ¿considera que esa vocería está alineada con la realidad del país y con la urgencia electoral?

—Por lo observado en declaraciones públicas, entiendo que existe disposición y urgencia con el tema electoral por parte de la comisión. No obstante, mi llamado constante es a traducir las intenciones en acciones concretas, especialmente para presionar ante el CNE y lograr un cronograma electoral. Las acciones desplegadas hasta ahora en materia electoral resultan insuficientes; hace falta mayor firmeza.

—Dentro de su partido, Primero Justicia, ¿existe una estrategia unificada o conviven visiones distintas sobre el abordaje frente al sector oficialista ahora encabezado por Delcy Rodríguez?

—En los partidos políticos siempre existe debate, lo cual es sano e interesante. Pero Primero Justicia coincide plenamente en tres puntos fundamentales formalizados como línea política:

El respaldo absoluto al liderazgo de María Corina Machado y a los resultados de la primaria de 2023

La presión constante para lograr elecciones presidenciales libres y prontas

La exigencia de libertad para todos los presos políticos.

En torno a estos tres aspectos hay unidad completa dentro del partido. Las diferencias de criterio ocurren en temas tácticos y metodológicos, lo cual resulta completamente natural.

—¿Podría puntualizar cuáles son esos temas de debate interno en el partido?

—Por ejemplo, se discute si las acciones ante el Tribunal Supremo de Justicia y el CNE deben priorizarse por separado o ejecutarse de forma paralela; mi postura es que deben ser procesos paralelos.

Asimismo, existen sectores que consideran que la organización comunitaria debe esperar a la fijación de una fecha electoral, mientras otros sostenemos que el trabajo de base en las comunidades debe iniciarse de inmediato.

También se debate si un nuevo ciclo electoral anula el pasado o si debemos reconocer y ratificar los resultados de la primaria presidencial de 2023. A pesar de estas deliberaciones, la unidad partidista se mantiene firme en los tres objetivos de fondo ya mencionados.

Carlos Ocariz

Es un error dejar a Machado por fuera

La ausencia de María Corina Machado y de la Plataforma Unitaria en la mesa donde se sienta la vocería del régimen —ahora bajo la conducción de Delcy Rodríguez— representa, a juicio de Ocariz, una falla de origen que resta fuerza y legitimidad a los acuerdos. Aunque deposita su confianza en que la presión ejercida por Estados Unidos impedirá que el oficialismo utilice el diálogo como una vía de escape, el dirigente insiste en que no se puede construir una salida al margen de la figura de mayor respaldo popular.

Frente a las recientes medidas económicas dictadas por Rodríguez para oxigenar el entorno comercial, Ocariz advierte sobre una estrategia evidente del régimen para ganar tiempo y reconstruir un piso electoral. Ante ese cálculo, sostiene que la respuesta de la dirigencia no radica en el cabildeo de cúpulas, sino en organizar proyectos comunitarios en las bases para transformar la ansiedad ciudadana en una fuerza movilizada para la reconstrucción.

— ¿Que significa el regreso de María Corina Machado?

Yo creo que es muy positivo. Primero, fue impresionante la cantidad de gente espontáneamente que salió, no solamente en Caracas, sino desde Barquisimeto. Es cómo un pueblo que tiene represada la esperanza, pero que la tiene como aguantada. Creo que María Corina y todo lo que ha pasado en todo este tiempo, desde antes de las primarias, todos los inconvenientes para ellos, la elección presidencial, el triunfo del Edmundo González, el fraude, la persecución, la presión internacional, la extracción de Maduro, todo eso, a pesar de que ha sido muy duro y en poco tiempo han pasado muchas cosas, la gente mantiene la esperanza intacta. ¿Qué significa el recibimiento o la venida de María Corina? Creo que es la misma agenda que hemos tenido desde el primer día: que es lograr tener unas elecciones presidenciales pronto, justas, donde el pueblo se exprese y creo que hoy esa demostración de apoyo popular ratifica que el camino que escogimos es el camino correcto. ¿Qué significa entonces… dos cosas? Por un lado, el recibimiento que ha tenido ratifica el impacto que ha tenido, indica que ha sido el camino correcto el que hemos asumido, el que está compenetrado con el corazón de la gente. Y en términos políticos implica la continuación de nuestro objetivo que es lograr tener elecciones presidenciales pronto.

—María Corina Machado ha quedado fuera de estas mesas de negociación. ¿Considera un error su exclusión y debió haber participado?

—Pienso que debió haber estado incluida. Considero un error su ausencia, ya que ella posee la mayor legitimidad y liderazgo en toda la oposición venezolana. Su incorporación, junto a la plataforma formal, habría otorgado mayor fortaleza y legitimidad a las decisiones de la mesa. A pesar de ello, confío en que la presión internacional evitará que el régimen desvíe el objetivo democrático.

—¿Esta postura sobre la inclusión de María Corina Machado es personal o representa a la mayoría de su partido?

—La mayoría de Primero Justicia respalda esa visión. Más allá de los partidos, atravesamos un momento donde las organizaciones políticas debemos desprendernos de protagonismos para respaldar el mandato de la sociedad civil. Quienes priorizan agendas partidistas o personales se distancian del sentimiento popular.

—Respecto a la aceptación en las comunidades y el contacto con la gente, ¿con qué se encuentran ustedes al visitar sectores populares? ¿Existe una población informada, pendiente y activa por votar, o predomina el desencanto?

—Se observa una combinación de dos factores: esperanza y ansiedad. La gente conserva la esperanza de un cambio continuo y manifiesta el deseo de que las cosas avancen a mayor velocidad. La clave está en traducir tanto la esperanza como la ansiedad en acciones concretas.

Cuando se le hace a la gente un «llamado a la acción» y se le involucra en la organización comunitaria mediante proyectos para sus escuelas o servicios públicos, los sentimientos de angustia se transforman en participación. Los vecinos se convierten en líderes del proceso.

Esa es la nueva manera de hacer política. A diferencia del sectarismo aplicado por el chavismo en los barrios, donde se exigía la franela del partido o lealtad a una figura política, este modelo plantea la inclusión absoluta de toda la comunidad para trabajar por proyectos colectivos sin importar colores políticos.

—A pesar de las reuniones en Miraflores y los diálogos con la vocería de Delcy Rodríguez, ¿siente la ciudadanía que es tomada en cuenta o percibe que las decisiones se toman tras bastidores?

—La gente sabe perfectamente que quienes mandan son los mismos de siempre y que no existe un cambio en las cabezas del régimen. Por esa misma razón el ciudadano exige elecciones.

Si la mesa de negociación genera resultados concretos y la liberación de los presos políticos, eso resultará beneficioso para todo el país. Mi deseo es que así sea, con el impulso y la presión de Estados Unidos. Sin embargo, insistimos en la celeridad para fijar comicios presidenciales, justos y libres.

—Para concluir sobre el diálogo: ¿se siente representado por el sector opositor que negoció en esta tercera mesa?

—Insisto en que en esa mesa debieron estar presentes María Corina Machado y la Plataforma Unitaria de forma explícita. Sin embargo, entiendo que los dirigentes presentes tienen claras las prioridades: liberación de los presos políticos, elecciones presidenciales prontas y el respeto al liderazgo emergido de la primaria. Mi exigencia es mayor rapidez en los resultados para no permitir que el oficialismo caiga en su trampa habitual de dar largas al proceso.

—El oficialismo, encabezado ahora por Delcy Rodríguez, ha anunciado medidas como la derogación de máquinas tributarias al comercio. ¿Considera que el régimen busca ganar tiempo para hacer campaña previa a una contienda electoral?

—Sin duda alguna. Ellos buscan ganar tiempo y evaluar si recuperan popularidad, especialmente porque a Delcy Rodríguez no la eligió el pueblo sino Nicolás Maduro. Ojalá ellos se midan en un proceso electoral, pero eso no debe significar dilaciones.

 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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