Nombramientos Controversiales: Las Viceministras Inexpertas de Pedro Sánchez en el Ministerio de Defensa
La monteriana Angélica Verbel se ganó el alto cargo por haber sido la gerente de campaña de Petro en Córdoba y Angélica Marín, llegó como cuota de la Alianza Verde.
Los cambios en la cúpula del Ministerio de Defensa marcaron el tramo final del gobierno de Gustavo Petro. Desde marzo de 2025, cuando el general retirado de la Fuerza Aérea Pedro Sánchez asumió la cartera en reemplazo de Iván Velásquez, quien empacó maletas para ocupar el cargo de embajador ante el Vaticano. El equipo que rodea a Sánchez, entre los cuales hay dos mujeres, no corresponden al perfil profesional que se espera para cargos de tan alta responsabilidad. Claramente, estos nombramientos no salieron de las Fuerzas Militares, sino que tienen un tufillo de recomendación política que el Ministro siguió.
La escogida para ocupar el cargo de viceministra de Estrategia y Planeación, uno de los cargos más importantes para habilitar herramientas para la defensa de Colombia, quedó en cabeza de la cordobesa Angélica Verbel López.
En enero de 2026, la viceministra lideró una misión en Turquía con miras a explorar la compra de vehículos blindados para las FF.MM.
Su llegada se dio en medio de un ambiente ya tensionado dentro del ministerio. Abogada graduada en 2023, con una especialización en derecho constitucional y en curso una maestría en gobierno y políticas públicas, su hoja de vida despertó dudas en un sector donde la planeación estratégica es un componente central del mando militar. No cuenta con experiencia alguna y su mérito fue apostarle a la candidatura de Gustavo Petro y al Pacto Histórico.
Antes de su designación, Verbel había tenido pasos por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar como enlace regional en Córdoba y por distintas entidades del sector privado. Su experiencia acumulada como servidora pública y contratista sumaba poco más de un años y medio, lejos de los recorridos habituales en una dependencia encargada de orientar la estrategia del sector defensa.
Su perfil político, en cambio, es más visible. Es considera una de las figuras cercanas al Pacto Histórico en Córdoba. Aspiró a la Gobernación de ese departamento y también buscó una curul en el Congreso. Esa trayectoria explica parte de su llegada, pero también alimentó las críticas dentro de la cartera, donde se esperaba un perfil con formación técnica más robusta.


El contraste se hizo evidente con su antecesor. Luis Edmundo Suárez Soto, a quien reemplazó, contaba con una preparación académica alineada con las exigencias del cargo: abogado con especialización en economía de la Universidad de los Andes, estudios en derecho administrativo de la Universidad del Rosario y una maestría en ciberseguridad y ciberdefensa de la Escuela Superior de Guerra. Su salida marcó un punto de quiebre en la línea técnica del viceministerio.
La segunda viceministra que posesionó el ministro Pedro Sánchez
Mientras tanto, otro de los movimientos clave se produjo en el Viceministerio de Veteranos y del Grupo Social y Empresarial del Sector Defensa. Hasta finales de 2025, ese despacho estuvo en manos de Ana Catalina Londoño, quien salió el 31 de diciembre. Aunque el ministro Sánchez buscó mantenerla en el cargo, la decisión final vino desde la Presidencia.

Las viceministras Verbel y Marín, de línea política, que llegaron en la recta final del Gobierno Petro a acompañar al ministro Pedro Sánchez.
La reemplazó Angélica Marín Agudelo, una socióloga muy cercana a Gustavo Petro cuando este fue alcalde de Bogotá y que terminó en el Partido Verde. Marín Agudelo cuanta también con especialización en democracia y régimen electoral y un trayectoria de más de dos décadas en el sector público. Su experiencia incluye trabajo como contratista en el Senado y el Ministerio de Educación, así como su paso por la Secretaría Distrital de Gobierno durante la administración de Claudia López. También fue edilesa en Chapinero durante varios años y tuvo participación activa dentro del Partido Alianza Verde.
Su perfil, más orientado a lo social y político, se ajusta al enfoque del gobierno en materia de participación y derechos, aunque su llegada también fue leída como una decisión política directa del presidente. El relevo se concretó en enero de 2026, en lo que fue el segundo cambio relevante en los viceministerios en menos de un año.
En contraste con estos movimientos, el Viceministerio de Políticas de Defensa y Seguridad mantiene un perfil técnico más definido. Allí llegó Javier Andrés Baquero Maldonado, el único de los tres viceministros con una trayectoria en diseño e implementación de políticas públicas.
Baquero acumula más de 15 años de experiencia en el sector, con trabajo en organismos internacionales, entidades nacionales y gobiernos locales. Ha liderado proyectos relacionados con población desplazada, desarrollo territorial y fortalecimiento institucional. Su formación académica incluye estudios en economía, filosofía y políticas públicas en universidades de Colombia e Italia.
Antes de llegar al ministerio, fue director de la Caja de Vivienda Popular durante la administración de Claudia López. Permaneció en ese cargo durante un año y luego tuvo un breve paso como asesor del Ministerio de Defensa. En octubre de 2025 fue designado como viceministro, consolidándose como el principal soporte técnico dentro del equipo de Sánchez.
A su alrededor, la estructura del ministerio se completa con perfiles administrativos y de apoyo que sostienen la operación diaria. El secretario general, Giovanni Arturo González Zapata, tiene experiencia en gestión corporativa y talento humano, mientras que la jefatura de gabinete está en manos de Alexandra González Zapata, politóloga con trayectoria en investigación y políticas públicas.
En el cierre del gobierno Petro, es evidente que el Ministerio de Defensa avanza con un equipo que combina perfiles técnicos, políticos y administrativos. La discusión y las criticas sobre algunos nombramientos sigue latente, especialmente en áreas sensibles como la planeación estratégica, siendo uno de los mayores desafíos del país que no ha dejado de estar en conflicto.
Sánchez llegó con el reto de sostener la operación de la fuerza pública en medio de tensiones internas, cuestionamientos por inteligencia y una agenda de seguridad que no da tregua. En ese escenario, los tres viceministerios que lo acompañan se convirtieron en piezas determinantes. Sin embargo, la configuración de ese equipo no ha estado exenta de críticas, especialmente por la experiencia de quienes asumieron funciones técnicas y estratégicas.



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