Llegada de la Comisión de la AN de 2015 a Venezuela: Tensiones y Desafíos en la Plataforma Unitaria
La mayoría de los integrantes de la comición designada por la Asamblea Nacional electa en 2015 llegan este miércoles a Venezuela para preparar la primera reunión presencial con Jorge Rodríguez, luego del inicio de las conversaciones entre ambas partes el pasado 1° de agosto.
El viaje ocurre, sin embargo, en medio de importantes diferencias dentro de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), que hasta ahora no ha logrado fijar una posición común frente al proceso. Fuentes consultadas por La Gran Aldea aseguran que Acción Democrática (AD) y La Causa R, entre otras organizaciones, mantienen reservas y no respaldan en los mismos términos la negociación que se ha puesto en marcha.
Las diferencias son producto de que la mayoría de los partidos de la instancia no tienen representantes en la delegación negociadora, puesto que esta conformada solo por Voluntad Popular (VP) y Primero Justicia (PJ). Este criterio se debe a que son estas dos organizaciones las que componen la llamada Comisión Delegada de la Asamblea de 2015. También ha influido en las tensiones, el descontento por la exclusión de María Corina Machado del proceso.
Armando Armas, miembro de VP, quien inicialmente había sido considerado, quedó fuera después de las declaraciones que ofreció a varios periodistas antes del 1° de agosto, en las que expresó públicamente su opinión sobre cómo debía desarrollarse el proceso y cómo interpretaba el momento político del país.
Elías Matta también habría sido excluido después del comunicado de Un Nuevo Tiempo (UNT) en el que esa organización manifestó su intención de regresar a la PUD. “Nadie quiere que esta negociación se vincule a Manuel Rosales”, sostuvo una fuente.
A estas razones se suma otra versión que circula entre dirigentes de la coalición: Jorge Rodríguez habría considerado excesivo que la delegación opositora estuviera integrada por doce personas.
El cálculo entre Machado y Washington
Detrás de las discrepancias existe además un problema político de mayor alcance. Distintas fuentes describen a partidos de la Plataforma haciendo cálculos sobre cómo posicionarse frente a dos actores determinantes del proceso: María Corina Machado y el gobierno de Estados Unidos.
Existe cautela ante la posición de Washington y las consecuencias que podría tener confrontar una iniciativa respaldada por Estados Unidos. Pero, al mismo tiempo, dirigentes de algunos partidos temen el costo político que podrían pagar frente a Machado y su base electoral si el proceso fracasa o es percibido como una negociación realizada a espaldas del liderazgo opositor mayoritario.
Una fuente interna de PJ resumió así el dilema: “Si esto sale mal, nos van a culpar; y si sale bien, María Corina nos va a barrer”.
Dentro de esas organizaciones existe la percepción de que, ante unas eventuales elecciones regionales y municipales, Machado podría no respaldar candidatos de PJ o VP como consecuencia de lo que sectores cercanos a ella consideran una “traición”.
“Trump da miedo porque se toma las cosas como muy personales”, afirmó otra fuente vinculada a VP, al describir el temor que existe dentro de algunos partidos ante la reacción de Washington.
Las tensiones alcanzan también a la conducción de la delegación. Una fuente interna de AD aseguró a La Gran Aldea que dentro del partido existe la percepción de que Dinorah Figuera tendría aspiraciones de convertirse en presidenta en una eventual nueva etapa política. Se trata, por ahora, de una lectura interna y no de una aspiración expresada públicamente por Figuera.
Ir, negociar y regresar
Sobre el viaje a Caracas, extraoficialmente ha trascendido que la previsión inicial no es que sus integrantes regresen definitivamente al país. El esquema que manejan es viajar a Venezuela para las reuniones y posteriormente volver a sus lugares de residencia en el exterior.
Las conversaciones y la decisión de participar en ellas también están provocando movimientos dentro de los partidos. En PJ, un alcalde de Margarita habría renunciado recientemente por sus diferencias con la posición asumida por la organización y por su cercanía política con María Corina Machado.
El cuadro refleja las dificultades que enfrenta una oposición que llega a esta nueva etapa de conversaciones sin una posición unificada y bajo una doble presión: responder a un proceso impulsado desde Washington y, al mismo tiempo, medir el costo que sus decisiones pueden frente a un electorado que sigue respaldando de forma mayoritaria frente el liderazgo de María Corina Machado.
La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.


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