Iniciativas Ciudadanas para la Dignidad: Cuidado y Salud en Refugios tras el Terremoto
Iniciativas ciudadanas e independientes lideradas por mujeres apuestan por el cuidado estético, la gestión menstrual y la confección solidaria para devolver derechos y bienestar a los damnificados del doblete sísmico del 24 de junio
La búsqueda de dignidad en medio de una emergencia no solo pasa por garantizar la alimentacion y el techo. El bienestar de los sobrevivientes también es clave. Tras el desastre, muchos afectados pasaron días en la calle, conviviendo con el polvo de los escombros, sin la posibilidad de cuidarse. Algunos aún esperan en los refugios porque no tienen dónde volver. Ante esa realidad, diversas iniciativas ciudadanas se abrieron paso para devolver un poco de tranquilidad y dignidad en medio del caos.
Entre ellas surgió «Manos que Reconstruyen», un proyecto impulsado por la estilista Jennifer Araujo. Luego de los terremotos del 24 de junio, Araujo recurrió a su amplia audiencia en redes sociales para canalizar donaciones de medicamentos, pero pronto notó que las necesidades en el terreno cambiaban. «En muchos hospitales me dijeron: ‘Ya no necesitamos medicinas, llévalas a otro lado’», relata. Entonces, aprovechando sus conocimientos, apostó por otro tipo de ayuda: organizar jornadas de lavado y corte de cabello en los refugios.
Hoy, la iniciativa agrupa a entre 30 y 40 voluntarios, quienes han visitado más de cinco refugios para, además de lavar y cortar cabello, ofrecer servicios de barbería y manicure, así como actividades recreativas para los niños. «Todo esto que se ha construido ha sido con el apoyo de todas las personas que me siguen, marcas que nos han donado muchísimo shampoo, lavacabezas, tratamientos. Todo mi equipo que se ha sumado y que han puesto su granito de arena también», cuenta Araujo.
Para Zeleidy Zambrano, que le lavaran el cabello fue un «abrazo al alma». Estuvo refugiada junto con su madre y su hijo en el Polideportivo Policarpio Sánchez, en Las Minas de Baruta, debido a las grietas estructurales que dañaron su vivienda. Entre la incertidumbre y el temor, participar en la jornada le permitió recuperar un pedazo de sí misma. «Me lavaron el cabello, me echaron baño de crema. Me sentí muy bien porque hace bastante no me hacía eso. A veces uno trata de ahorrar ciertas cosas… tengo un niño y todo es para él. No te alcanza para hacerte un cariño. Me siento más calmada y relajada. Me siento yo».
En ese mismo polideportivo pasó una semana Carmen Calder, quien tuvo que desalojar su casa por el riesgo de que la vivienda de su tío, severamente afectada, colapsara sobre la suya. En medio de esa tensión, el cuidado personal funcionó como un bálsamo. «Para esta jornada me lavé el pelo. Se sintió agradable, con su masajito, su cosa. Mis hijas también están más tranquilas. Cuando uno se lava el pelo, quedas relajada, cómoda», asegura.

Araujo ya mira hacia el largo plazo, cuando los campamentos transitorios cumplan su propósito y los damnificados tengan que rebuscarse para empezar de cero. Para evitar que queden a la deriva, el proyecto evolucionó con la creación de «Manos en Formación». A través de este programa, los voluntarios registran planillas en el terreno para conocer los oficios previos de los afectados y capacitarlos en todas las áreas de la industria de la belleza (peluquería, manicure, peinado o recepción) desde la misma labor social en los refugios.
«¿Qué va a pasar con todas estas personas cuando ya los refugios no existan? No es nada más ahorita atacar las necesidades del momento. Realmente nos dimos cuenta de la importancia que hay que los acompañemos realmente en todo este proceso, que nosotros seamos como ese primer canal de apoyo. Ya estamos agendando personas, estamos registrando planillas, estamos en qué se dedicaban antes, a qué les gustaría dedicarse ahora, para poder ir ubicando progresivamente a cada una de estas personas», explica la estilista.
Por una menstruación digna en emergencia
¿Qué pasa cuando estás en un campamento improvisado, sin agua, sin privacidad, y te baja la regla? Esa fue la pregunta que se hizo Mima Cortez, activista y comunicadora visual con perspectiva racial y de género, cuando pasó el terremoto. Mientras los centros de acopio pedían lo de siempre (enlatados, agua y ropa usada), los productos de higiene menstrual como toallas sanitarias, tampones y copas, no estaban en la lista de proridades.
«Llevo más de seis años en el activismo feminista acompañando a mujeres y disidencias en contextos de extrema vulnerabilidad en Venezuela y, si algo he aprendido, es que la gestión menstrual siempre se relega al fondo de la lista», señala. «Se trata como un ‘lujo de segunda fase’, cuando en realidad es una urgencia biológica y un derecho humano básico».
Para la activista, los cuerpos no entienden de emergencias humanitarias. El sangrado llega mes a mes, incluso si la tierra tiembla. «Obligar a una adolescente o a una mujer a gestionar su sangrado con trapos sucios o papel es una bomba de tiempo para la salud pública. En un momento donde los hospitales están colapsados y no hay antibióticos, una infección vaginal severa o un shock tóxico por retener productos inadecuados puede costar vidas», advierte.
A través de la colectiva feminista que lidera, Todxs podemos ser, Mima sumó esfuerzos para armar y entregar kits de gestión menstrual, compuestos por toallas sanitarias, papel higiénico y ropa interior nueva. El contenido varía según lo recaudado semanalmente. Cuando los fondos lo permiten, se añaden analgésicos para los calambres menstruales, agua potable (en presentaciones de 355 ml y 5 litros), desodorante, toallas íntimas y húmedas.
La iniciativa se ha concentrado en atender a las comunidades afectadas en el estado Carabobo, en sectores de Morón como 3 de Mayo, El Dique, Palma Sola, los bloques de Colinas de Mara, Urama y caseríos aledaños. Los kits también han llegado hasta Tucacas, en Falcón, gracias a una alianza estratégica con la Fundación Manos Amigas, quienes aportaron el mapeo de las familias afectadas.
A la par de la entrega de kits menstruales, Mima y su equipo están diseñando un fanzine enfocado específicamente en cómo gestionar la regla dentro de espacios retadores y hostiles como los albergues temporales, porque, a juicio de la comunicadora, entregar una toalla sanitaria o una copa menstrual en medio del caos sin acompañamiento ni información es hacer el trabajo a medias.
«Es autogestivo, fácil de reproducir, de leer y de rotar de mano en mano entre las compañeras, sin depender de internet o de un teléfono con batería, cosas que sabemos que son un lujo después de un terremoto. Queremos que cada persona que lo lea sepa que su cuerpo es suyo, que menstruar ahí no está mal», explica.
El costo de cada kit oscila entre los 7,5 y 9 dólares. No obstante, el presupuesto varía por la inestabilidad económica. El 24 de junio, el dólar oficial costaba 617,63 bolívares. Dos semanas después, superó la barrera de los 700 bolívares. En este sentido, el respaldo internacional y las alianzas de difusión han sido clave. Organizaciones de la vecina Colombia, como Caribeñxs y Mujeres Tejedoras del Desierto han apoyado tanto económicamente como con la difusión de la campaña, al igual que aliadas locales como Redsonadoras y la Red de Periodistas Venezolanas.
Pero mantener el flujo de donaciones a largo plazo no es fácil. Durante los primeros días de la emergencia, el deseo de colaborar es viral. Pero a medida que pasa el tiempo, de acuerdo con Cortez, el algoritmo cambia de tema, la atención mediática se apaga y el interés se diluye en el flujo constante de información de las redes sociales.
«La trampa de las emergencias humanitarias es creer que cuando la noticia deja de ser tendencia, la crisis ya pasó», advierte Cortez. Y añade: «Estamos compitiendo contra el cansancio generalizado de una sociedad que ya viene golpeada por años de crisis. Sin embargo, nuestro trabajo desde el activismo es recordar que la resiliencia requiere constancia, no solo reacciones fugaces».
Al balance del costo material se suma una evaluación más profunda sobre las carencias en los albergues. Al ser consultada sobre qué hace falta hoy en los refugios para garantizar una higiene menstrual digna y segura, Mima Cortez es tajante: falta entender que la gestión menstrual no es un ‘tema de mujeres’ que deba resolverse en secreto y con vergüenza, sino una urgencia de salud pública y de derechos humanos que atraviesa a más del 50% de la población en Venezuela.
Para la activista, el hacinamiento y la falta de infraestructura con perspectiva de género en los albergues convierten el acto de cambiarse una toalla en un riesgo. «Las políticas de refugio suelen ser verticales. Falta escuchar a las mujeres de cada comunidad y preguntarles dónde se sienten seguras. Devolverles la agencia es el primer paso para restituir sus derechos».
Costura rápida contra la escasez
La urgencia por los sismos también movilizó a emprendimientos locales, como Bralettys, que entendió que la ropa interior es una de las necesidades más apremiantes, menos donadas y más difíciles de resolver por razones de higiene en una contingencia. «No dudamos ni un momento en compartir nuestros conocimientos para poder ayudar a otros desde donde sabemos: coser», explica Ysaleska Rosas, creadora del proyecto.
Rosas adaptó su trabajo a la urgencia de los refugios y también a la comodidad de los damnificados. «En este caso, las hicimos de licra. Es suave y nos permite trabajarla sin elástica. Así logramos una panty más fácil, rápida y con mayor volumen de producción».

Esas prendas ya están llegando a las zonas afectadas, aunque el proceso ha requerido de tejer redes de apoyo, pues la costurera debe atender en paralelo otras responsabilidades. «Las hemos entregado a personas de confianza que se encargan de repartirlas directamente a los más necesitados. Yo tengo un bebé y estoy enfocado en coser y estar en casa con él», comenta.
El verdadero alcancé de su propuesta no se limitó a las prendas que salían de su taller. Consciente de que la demanda superaba sus manos, recurrió a las plataformas digitales para multiplicar la ayuda. En la cuenta de Instagram de la tienda (@bralettys) difundió los patrones junto a un video tutorial que explica el paso a paso para confeccionar dos opciones de prendas. «Nuestro reel, patrones e iniciativa es para que todos nos unamos y aportemos un granito de arena para todos los que las necesiten».



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