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Fracking en Colombia: El polémico plan de Abelardo de la Espriella y su impacto en el agua y el medio ambiente

Fracking en Colombia: El polémico plan de Abelardo de la Espriella y su impacto en el agua y el medio ambiente

“Fracking a lo que dé”. La frase del candidato presidencial Abelardo de la Espriella resumió en cuatro palabras uno de los debates más calientes de la campaña. Y ha puesto de nuevo en en el centro de la discusión económica y medioambiental la utilización de este método de extracción de petróleo y gas.

El fracking es la técnica que permite extraer petróleo y gas atrapados en rocas muy compactas, como las lutitas. Primero se perfora un pozo vertical que baja entre 2 y 4 kilómetros. Luego la broca gira y avanza en horizontal por otros 1 o 2 km. Por ese tubo se bombea a alta presión una mezcla: 90% agua, 9,5% arena y 0,5% aditivos quimicos. La presión fractura la roca. La arena se cuela en las grietas y las mantiene abiertas para que el hidrocarburo fluya hacia la superficie.

Estados Unidos masificó esta técnica y en 10 años pasó de importador a exportador de gas.

Sus defensores hablan de tres beneficios: aumenta reservas y da autosuficiencia, genera empleo formal y deja regalías en las regiones y el gas puede reemplazar carbón mientras despegan las renovables.

El costo ambiental también está documentado. Cada pozo usa entre 9 y 29 millones de litros de agua. Si el encamisado del pozo falla, hay riesgo de que metano o químicos lleguen a acuíferos. La reinyección de aguas residuales se ha asociado a sismos leves en EE.UU. Y las fugas de metano preocupan. Ese gas atrapa 80 veces más calor que el CO₂ en 20 años. En lo local, las comunidades reportan aumento de tráfico, ruido constante y transformación del paisaje rural.

El plan De la Espriella: de 700.000 a 1,3 millones de barriles
Abelardo de la Espriella pasó a segunda vuelta con 43,7% de los votos. Su plan energético es explícito: reanudar la exploración petrolera y permitir el fracking para casi duplicar la producción nacional, de 700.000 a 1,3 millones de barriles diarios. “Tal como está planteado el Estado colombiano es inviable financieramente”, dijo en campaña, y ató esa renta extra a su otra promesa: recortar el Estado 40%.

El anuncio desató críticas inmediatas. Para bajar la temperatura, su equipo lanzó un “ABC ambiental”. Aseguran que harían “fracking sostenible”: sin intervenir páramos, parques nacionales ni santuarios de agua.

Cepeda y Petro: “El agua no se negocia”
Iván Cepeda, senador de izquierda que sacó 40,9% en primera vuelta, firmó un “pacto por el agua” en defensa del páramo de Santurbán. En plaza pública llamó a De la Espriella “enemigo de la vida, del agua y de la naturaleza” por proponer fracturación “de manera indiscriminada en los páramos”. El presidente Gustavo Petro, desde la red X, advirtió que el fracking afectará a Colombia y pidió no sacrificar seguridad hídrica por renta petrolera.

Sudamérica: dónde ya se hace fracking y qué dejó a su paso
El fracking  se puede expandir en América Latina, pese a advertencias de organizaciones ambientales. Argentina lleva la delantera: Vaca Muerta, en Neuquén, es el segundo mayor yacimiento no convencional del mundo y ya produce con fines comerciales. Allí se reportan montañas de residuos, contaminacion de aire y agua, y vecinos que dejaron de consumir agua de la canilla: “Desde que inició el fracking, el agua que llega por las canillas ya no se puede consumir”. La región, antes “capital mundial de la pera”, vio cómo el mercado castigó la pérdida de calidad del agua.

En Chile y Bolivia, organizaciones denuncian avance “a ciegas”, sin estudios integrales sobre daños irreversibles y sin respetar consulta previa a comunidades indígenas. En varios casos, el fracking entró en áreas naturales protegidas y desplazó ganadería y agricultura, “cuya convivencia con esta técnica es imposible”.

La resistencia crece: más de 50 municipios en Argentina, Brasil y Uruguay prohibieron la técnica por vía local. En México, aunque el expresidente López Obrador impulsó prohibirla, la presidenta Claudia Sheinbaum ahora evalúa usarla para reducir dependencia del gas de EE.UU.

A nivel global, Goldman Sachs estima que solo Argentina y Arabia Saudita cubrirán una quinta parte del crecimiento de la demanda petrolera a 2030 con fracking. Pero estudios de Cornell advierten que la huella de metano puede hacer que el gas de fracking sea tan dañino como el carbón.

El dilema colombiano: 7 años de reservas y caja fiscal apretada
Colombia frenó los planes pilotos de fracking en 2022. El Consejo de Estado ordenó suspenderlos hasta tener estudios concluyentes. Desde entonces, las reservas probadas de crudo bajaron a 7,1 años. Quien gane el domingo tendrá “limitado margen de maniobra” por el deterioro fiscal.

De ahí que el fracking aparezca como atajo: cada 100.000 barriles extra son cerca de 2.500 millones de dólares al año.

El atajo tiene peajes. El país firmó compromisos climáticos y más del 70% de los colombianos toma agua que nace en los páramos, ecosistemas que también están amenazados por las concesiones.

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