Ciénaga: Nuevo Puerto Moderno para Impulsar Carga y Competitividad Logística en Colombia
El cartagenero Juan Ricardo Noero Arango de la Sociedad Portuaria Río Córdoba S.A, estará al frente del moderno puerto que entrará a competirle al de Santa Marta
En medio del camino entre la Sierra Nevada y el mar Caribe se encuentra Ciénaga, un lugar clave en la historia del país.
El paisaje se tiñe de azul y en la piel se siente el calor de los 29 grados centígrados. Cerca de las aguas quietas de la ciénaga, adornadas por las tarullas que se acumulan en la orilla, el tiempo parece avansar a otro ritmo. No hay oleaje. En el puerto, los barcos se desplazan de manera lenta y armoniosa; una vez llegan, pueden tardar todo un día en descargar su mercancía.
A unos 30 o 45 minutos del municipio se encuentran edificaciones fundamentales para la historia nacional, como la Antigua Estación del Ferrocarril. Sin embargo, hoy es evidente el paso del tiempo sobre su estructura. El pueblo conserva buena parte de su encanto colonial. Las edificaciones más icónicas presentan fachadas con influencia clásica europea, grandes ventanales y detalles ornamentales. Las casas más antiguas poseen amplios patios interiores y revestimientos de hierro en sus exteriores.
La vida, allí, transcurre con calma, mientras los hechos ocurridos allí permanecen inmortalizados en la literatura y en la memoria colectiva del Caribe colombiano.
La importancia de Ciénaga

El templete del centro poblado de Ciénaga fue construido en la época de prosperidad bananera por el arquitecto franco-cubano George Julián Carpentier y cuenta con más de cien años de historia.
Crédito: Alcaldía de Ciénaga
La estación del ferrocarril de Ciénaga fue fundamental como punto de conexión y logística durante la época del Ferrocarril de Santa Marta. En esta zona se articulaban los territorios bananeros con el puerto, facilitando el transporte de mercancías y el movimiento de trabajadores. Su papel fue esencial para la economía regional, consolidándose como un eje estratégico de exportación y movibilidad durante ese periodo histórico.
Además, la región fue inmortalizada en la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Aunque Macondo es un lugar ficticio, el autor se inspiró en municipios reales como Aracataca y Ciénaga, ambos ubicados en el Magdalena. La tragedia de la Masacre de las Bananeras, ocurrida el 5 de diciembre de 1928, tuvo como escenario central esta zona y la estación del tren desempeñó un papel clave en el desarrollo de los acontecimientos.
En la obra literaria, el ejército utiliza la estación y la plaza principal para el desenlace de la huelga, recreando situaciones inspiradas en hechos reales. De esta manera, Ciénaga se convierte en un punto de encuentro entre la historia y la ficción, donde la literatura contribuye a preservar la memoria de uno de los episodios más significativos del país.

Con el declive del sistema ferroviario en Colombia, especialmente desde finales del siglo XX, el uso del tren disminuyó drásticamente. El punto de inflexión llegó a finales de los años ochenta y se consolidó con la liquidación de Ferrocarriles Nacionales de Colombia en 1991. A pesar de ello, parte de la infraestructura permaneció activa en regiones específicas, como el tren del Cerrejón, mientras distintos gobiernos impulsaban iniciativas para reactivar el sistema férreo nacional.
El trayecto entre el centro del país y el Caribe

La concesión La Dorada-Chiriguana se inauguró el pasado 2 de marzo de 2026
Foto: Ani
Uno de los proyectos más relevantes dentro de este esfuerzo es el corredor La Dorada–Chiriguaná, un trayecto de 522 kilómetros que atraviesa cerca de 25 municipios en Caldas, Antioquia, Santander y Cesar. La iniciativa busca fortalecer la conexión entre el centro del país y la región Caribe, mejorando la competitividad logística y el transporte de carga.
La concesión, liderada por el consorcio empresarial Concesión Férrea La Dorada–Chiriguaná, contempla una inversión de 2,27 billones de pesos y la renovación de más de 200 kilómetros de vía férrea. A diferencia de proyectos anteriores, esta iniciativa se desarrolla bajo un modelo de Asociación Público-Privada, en el que el concesionario asume la financiación, operación y mantenimiento de la infraestructura.
El concesionario fue representado legalmente por Carlos Bueno Morales. El grupo está conformado por la compañía española Grupo Ortiz y Proyectos (75 %), junto con las empresas colombianas Transporte Ferroportuario de Colombia – Transferport S.A.S. (15 %) y Natural Colombian Resources I (10 %).
La inauguración del corredor se realizó el 2 de marzo de 2026 en Barrancabermeja, marcando un avance significativo en la reactivación del transporte ferroviario en Colombia. Este tipo de proyectos representa una apuesta por diversificar los sistemas lógicos y reducir la dependencia del transporte por carretera.
El puerto de Ciénaga

La operación del Puerto de Ciénaga está acordada para durar cerca de 30 años
Foto Ani
Por su ubicación estratégica, la Agencia Nacional de Infraestructura impulsó la apertura de una licitación para la construcción de un nuevo terminal marítimo en Ciénaga (Magdalena), con una inversión cercana a los 82 millones de dólares. El objetivo es fortalecer la capacidad de manejo de gráneles, hidrocarburos, carbón y otras mercancías claves para la economía nacional.
El proyecto fue adjudicado a la Sociedad Portuaria Río Córdoba S.A., cuyo representante legal es Juan Ricardo Noero Arango. La iniciativa contempla una operación a 30 años y la movilización de más de 160 millones de toneladas de carga, así como cerca de 197.400 contenedores durante ese periodo. Un aspecto relevante es la posible articulación entre Transferport S.A.S. y la Sociedad Portuaria Río Córdoba S.A.S.
Es importante aclarar que el nuevo puerto estará ubicado en un punto distinto al centro urbano. Aunque ambos espacios pertenecen al mismo municipio, corresponden a zonas geográficas diferentes, lo que permitirá ampliar la infraestructura sin afectar directamente el área poblada.
Así, Ciénaga se proyecta como un territorio que busca recuperar su importancia dentro del Caribe y del país. La transformación exige pasar de ser una terminal dedicada principalmente al carbón a convertirse en un puerto multipropósito e intermodal.
La escena que podría definir ese futuro está marcada por gigantescas grúas elevando contenedores hasta enormes torres metálicas, mientras los barcos permanecen durante horas sobre el agua. En el ambiente resuenan los motores de los buques y el traqueteo constante de los trenes de carga. Los operarios parecen hormigas frente a la inmensidad de las embarcaciones, mientras el choque metálico de los contenedores al ser apilados anuncia una nueva etapa para este histórico municipio del Caribe colombiano.



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