Antanas Mockus: El Profesor que Soñó con la Presidencia y Luchó contra la Corrupción desde la Enfermedad
Advirtió el mal rumbo del partido cuando la corrupción empezó a rondarlo y renunció a él en medio de su retiro de la vida pública aquejado de un severo Párkinson.
La primera imagen de Antanas Mockus que sacudió a la opinión pública y a la clase política donde entraría a ser un jugador, fue la exposición de su trasero en señal de protesta como rector de la Universidad Nacional ante la indisciplina de los estudiantes. Después repitió el gesto en el la instalación del Congreso en 2018, donde se estrenó como Senador por el Partido Verde. Sus mensajes subliminales sin discursos elocuentes ni retórica y su manera de gobernar cuando fue Alcalde de Bogotá —en dos ocasiones— fueron de una efectividad comunicativa tal que su aparición pública siempre marcó la diferencia y llevaron al profesor Antanas Mockus a generar una gran respetabilidad entre los dirigentes políticos de todos los sectores de Colombia, desde Álvaro Uribe hasta Gustavo Petro, quien tuvo la suerte de tenerlo en la tarima del triunfo cuando ganó las elecciones el 19 de junio de 2022, elecciones en las que Sergio Fajardo, el candidato de la coalición Centro Esperanza, no pasó a la segunda vuelta.

Fue su última salida pública en un evento político. Rompió su refugio en Villa de Leyva donde vive retirado con su esposa Adriana Córdoba quien también se retiró de la vida pública tras su participación en dos cargos en la alcaldía de Claudia López, quien reconoció la importancia del apoyo de Antanas Mockus en su triunfo. Se retiró desencantada de la Planeación Distrital. Desde entonces ya eran evidentes las limitaciones del profesor, sin embargo, hizo el esfuerzo para acompañar a Petro y luego no dudó en escribir una carta anunciando su retiro del Partido Verde, a raíz de las actuaciones de la justicia contra Carlos Ramón González, el fundador del Partido, por su cuestionado rol en el manejo de los recursos de la Unidad de Gestión de Riesgos para influir en decisiones legislativas, delito por el que la Fiscalía lo imputó.


Después de la aparición con los brazos en alto, acompañando a Gustavo Petro y a Francia Márquez, consecuente con su voto con el que le apostaba a la promesa de Petro de una política pública enfocada en la defensa de derechos y libertades y en una forma de actuar basada en la empatía, como bien lo dijo, no se le volvió a ver. Desde entonces, su figura volvió a recogerse en el ámbito privado, mientras observa a distancia el rumbo del partido que ayudó a construir.
Mockus, un político de ruptura
Antanas Mockus Šivickas nació en Bogotá en 1952. Hijo de una familia lituana que había llegado al país huyendo de los efectos de la guerra en Europa. Sus padres, Alfonsas Mockus y Nijole Sivickas, formaban parte de un grupo de desplazados que encontraron en Colombia una posibilidad de empezar de nuevo. Él, ingeniero formado por correspondencia; ella, una reconocida escultora de mucho vuelo, que marcó la vida artística bogotana y trabaja sus enormes obras en el taller vecino de la casa donde creció su hijo en el barrio de La Soledad. Su esposo murió pronto y debido a la orfandad paterna de sus dos hijos creo un gran vínculo con ellos.


La infancia de Mockus estuvo marcada por ese cruce entre la disciplina de las matemáticas y la sensibilidad del arte. En su casa se leía, se discutía y se enseñaba. Su padre lo introdujo en los números y los idiomas; su madre, en la observación y la creación. Esa combinación terminaría definiendo su carácter. Estudió en el Liceo Francés y luego viajó a Francia para formarse en matemáticas. A su regreso ingresó a la Universidad Nacional, donde completó su formación con una maestría en filosofía y comenzó una carrera académica que lo llevó a convertirse en rector.
Marcó una ruta académica y fue allí donde ocurrió el episodio que lo sacó del anonimato. En 1993, en medio de una protesta estudiantil, decidió interrumpir el desorden de una forma que nadie esperaba: se bajó los pantalones frente al auditorio. El gesto, que generó rechazo y admiración a partes iguales, marcó el inicio de su tránsito hacia la vida pública. Poco después dejó la rectoría y se lanzó a la Alcaldía de Bogotá.




Su llegada al cargo en 1995 no fue convencional. Sin maquinaria política y con una campaña austera, logró conectar con un electorado cansado de las formas tradicionales. Ya en el gobierno, impulsó una idea que terminaría definiendo su legado: la cultura ciudadana. Más que imponer normas, buscó transformar comportamientos. Implementó estrategias pedagógicas, apeló a símbolos y promovió la autorregulación como base de la convivencia. Su enfoque cambió la manera en que se entendía la relación entre el ciudadano y el Estado en la capital.
Repitió como alcalde a finales de los noventa y, aunque sus medidas generaron controversia, consolidó una imagen de dirigente distinto. Esa identidad lo acompañó en sus intentos por llegar a la Presidencia y en su papel como referente ético dentro de la política colombiana. Construyó un estilo distinto de gobernar dándole fuerza a la cultura ciudadana que lo llevó a volverse referente, un modelo trascendió y fue documentado por su fundación Corpovisionarios. Fue tal la popularidad que terminó contratado como asesor de distintos alcaldes y fue precisamente uno de esos contratos lo que llevó a perder su curul en el Senado, a donde llegó con una arrasadora votación especialmente en Bogotá, con lo cual en 2019 terminó su rol en la política.
El impulso que Mockus le imprimió al Partido Verde puso a volar a muchos entusiastas sin trayectoria electoral que lograron espacios exitosos y que hoy ocupan cargos públicos. Fua así como la bancada del Partido Verde pesó en el congreso en 2018 impulsada por su líder natural que arrastró como cabeza de lista.
Su paso por el Senado fue breve. El 11 de abril de 2019, el Consejo de Estado de Colombia anuló su elección al considerar que estaba inhabilitado: menos de un año antes había sido representante legal de Corpovisionarios, organización que firmó un convenio con la Gobernación de Cundinamarca. Mockus presentó una tutela que suspendió temporalmente la decisión, pero en enero de 2020 la Sala Plena del mismo tribunal la declaró improcedente y confirmó la nulidad.
Ese fue su adiós a la política activa y permaneció como referente hasta que la enfermedad se lo permitió. La suerte del Partido Verde habría sido otra de estar Antanas Mockus activo y así lo han hecho saber todos los quienes protagonizan la disputa interna. La toma por parte del ala que lidera el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, un político con ropaje de verde, pero convencional en sus prácticas políticas marcadas por el clientelismo –acaba de lograr la elección de su hermano John para el Senado- y las componendas son una constante, al punto de haber liderado el voto por el ingeniero Rodolfo Hernández en las elecciones de 2022, en oposición a Petro.


Una vez Amaya repitió gobernación de Boyacá no dudó en buscar su apoyo y comprometer sus seguidores en el escenario legislativo como ocurrió con su íntimo amigo Jaime Raúl Salamanca, quien desde la presidencia de la Cámara le fue funcional al Gobierno. Y ahora es quien lidera, junto a Ariel Ávila, cuyo origen no es Mockusista y viene de militancia de izquierda cercana a Marcha Patriótica en la Universidad Nacional, la llegada de los Verdes a la campaña de Iván Cepeda.
El manejo de las últimas horas anticipa una desbandada de militantes verdes, como lo ha anunciado Katherine Miranda, una de sus pupilas, Claudia López, Angélica Lozano, Kathy Juviano y algunos de los elegidos para el senado como Mauricio Toro que no tienen margen de maniobra. Lo cierto es que el ideario de Mockus y su sueño para Colombia cada día es, entre sus entonces copartidarios verdes, asunto del pasado.



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