Análisis Energético de Guerra en el Medio Oriente: Impacto en el Estrecho de Ormuz y el Mercado Global 2023
El Nudo Gordiano Contemporáneo: El Estrecho de Ormuz
Aunque la economía mundial depende relativamente menos del petróleo que en 1973, cuando los precios se cuadruplicaron debido al embargo árabe, o en 1979-80, con la revolución iraní, tampoco es menos cierto que el impacto de la actual guerra en el Medio Oriente puede ser devastador y, como en el pasado, ciertamente puede transformar el mercado energético a largo plazo.
La escalada bélica entre Irán, Israel y Estados Unidos, que ha ocasionado el cierre de la navegación por el estrecho de Ormuz, ha obligado a interrumpir la producción de petróleo y gas en la región, estimándose un cierre del 15% del suministro de petróleo, lo que ha llevado los precios del barril a coquetear con los $100, y ha afectado un 20% del suministro mundial de gas licuado. La respuesta iraní al ataque ha extendido el conflicto a otros países de la región, con ataques diarios contra infraestructura petrolera clave, como la refinería de Ras Tanura, en Arabia Saudita, y la de Bapco, en Bahréin.
«Irán seguirá luchando y mantendrá cerrado el estrecho de Ormuz como herramienta contra Estados Unidos e Israel», dijo el jueves el nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, en los primeros comentarios que se le atribuyen desde que sucedió a su padre, asesinado en las primeras oleadas del conflicto. A todas luces, la situación regional se ha tornado más compleja de lo que el presidente Trump y sus consejeros se imaginaban, y admiten que el estrecho de Ormuz es un «entorno tácticamente complejo».
Fundamentos Petropolíticos
Una de las consecuencias más difíciles de manejar es el cierre casi total de la producción de gas natural licuado en Catar, debido a la escasa flexibilidad de suministro alternativo. Mientras tanto, EE. UU. bombardeó las instalaciones militares en el principal centro de exportación de petróleo de Irán, en la isla de Kharg, amenazando las exportaciones iraníes y agravando la escasez de suministro global.
Los más afectados por la crisis han sido China y Europa. China importa cerca del 40% de su demanda de petróleo y el 30% de su demanda de gas natural licuado (GNL) a través de este estrecho, mientras que Europa depende de Ormuz para el 12-14% de su suministro de gas, al menos mientras mantenga sanciones contra Rusia por la invasión de Ucrania. También los sectores del transporte aéreo, la industria química y los fertilizantes se han visto afectados por suministros escasos y más costosos, lo que ha generado una fuerte presión inflacionaria global.
Para tratar de mitigar la situación, Arabia Saudita está maximizando sus despachos de crudo desde el terminal de Yanbu, en el mar Rojo, y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) están aprovechando su salida por el golfo de Omán, a través del puerto de Fujairah. Por otro lado, EE. UU. flexibilizó temporalmente las sanciones contra Rusia y, por recomendación de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), se está comenzando a instrumentar la liberación de reservas estratégicas de petróleo en diferentes países alrededor del mundo, retomando el rol para el cual fue creada la agencia originalmente.
Las consecuencias globales de la guerra en el Oriente Próximo dependen de la duración del cierre del estrecho de Ormuz. Lograr un retorno a la normalidad en torno al estrecho no será fácil mientras duren las hostilidades. Existe un marcado desbalance militar entre Irán y Omán, los dos países que comparten el control del estrecho; recordemos que Omán es uno de los pocos países de la región que no tiene bases norteamericanas. Y aunque Irán ha sufrido pérdidas significativas en su arsenal, el armamento que aún posee —naves suicidas, barcos minadores, drones y pequeños submarinos— le confiere una ventaja logística para controlar la navegación en el estrecho. De hecho, ese parece ser su principal objetivo en lo que se define como «guerra asimétrica»: infligir el mayor daño posible a la economía mundial para presionar a Estados Unidos y a su aliado Israel.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China, que poco ha dicho, conminó hoy a las partes a que cesen las operaciones militares, advirtiendo que una escalada mayor dañaría la economía mundial.
El nuevo liderazgo iraní
El nuevo Líder Supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, quien asumió el cargo tras confirmarse la muerte de su padre, Alí Jamenei, no ha sido visto en público y se ha rumorado que posiblemente esté herido, quizás en coma, o simplemente se encuentre refugiado en una ubicación secreta por motivos de seguridad, ante las amenazas persistentes de ataques externos.
Al no poder comparecer en persona, su primera declaración oficial fue leída por una presentadora en la televisión estatal iraní. Los puntos clave de su mensaje incluyen:
«Venganza total» contra EE. UU. e Israel para «vengar la sangre de los mártires», incluida la de su padre.Declaró que el estrecho de Ormuz debe utilizarse como «palanca» y permanecer cerrado de forma definitiva como represalia.Aseguró que Irán mantendrá sus ataques contra los activos e intereses de sus adversarios en la región.Instó a los vecinos de Irán a cerrar las bases estadounidenses en su territorio y advirtió que Irán seguirá atacándolas.
Los hechos hablan más fuerte que las palabras: dos tanqueros petroleros se incendiaron cerca del puerto iraquí de Basora tras ser impactados por presuntas naves iraníes cargadas de explosivos, lo que constituye una clara señal de lo que están dispuestos a hacer desde Teherán.
Los temores de que Irán pudiera minar el estrecho de Ormuz se intensificaron después de que Gran Bretaña afirmó que las evidencias de colocación de minas eran cada vez mayores, aunque Teherán las negaba. Según fuentes familiarizadas con los informes de inteligencia estadounidenses, Irán ha desplegado unas pocas decenas de minas en los últimos días en esta vía marítima. Sin embargo, se ha reportado el cruce de al menos 4 taqueros que han atravesado el estrecho, con sus “transponders” apagados, con destino a China e India.
La variable rusa
Estados Unidos está suavizando temporalmente algunas sanciones a las exportaciones de petróleo ruso, lo que refleja la preocupación mundial por el fuerte aumento de los precios del crudo debido a la escasez de suministro derivada de la guerra con Irán.
Esta medida, destinada a calmar la inquietud de los mercados ante la interrupción del suministro de petróleo y gas en Oriente Medio, subraya cómo la guerra apuntala la capacidad de Moscú para obtener beneficios de sus exportaciones de energía, un pilar del presupuesto del Kremlin mientras avanza en su invasión de Ucrania. Scott Bessent, secretario del Tesoro, afirmó que la «medida a corto plazo y de alcance limitado» formaba parte de las «medidas decisivas del presidente Donald Trump para promover la estabilidad en los mercados energéticos mundiales» y para «mantener los precios bajos».
La política de Putin de mantenerse silente ante el ataque a uno de sus principales aliados le ha generado beneficios, no solo por el marcado aumento de los precios de los hidrocarburos, sino también por poder colocar, a corto plazo, todo el crudo en inventario flotante en virtud del levantamiento temporal de las sanciones de EE. UU.
Según Bessent, permitir la venta del petróleo ruso represado no reportaría ningún beneficio financiero adicional al gobierno ruso, ya que el Kremlin gravaba dicho petróleo al ser extraído. Lo que Bessent no toma en cuenta, o no dice, es que esa decisión les permite volver a llenar la flota con producción nueva; más aún, a la terminación del conflicto, probablemente la posición estratégica de Rusia quede reforzada.
Impacto sobre el suministro global
Los máximos riesgos geopolíticos, especialmente el cierre del estrecho de Ormuz, han generado en el mercado una alta volatilidad y niveles de precios no vistos desde la invasión rusa de Ucrania, que podrían continuar en función del desarrollo de la guerra. Se estima que unos 180 millones de barriles de crudo han dejado de suministrarse en el mundo debido a la presente restricción, un efecto contrario al ocurrido en 2020 a raíz de la pandemia, cuando la caída de la demanda llevó al cierre de la producción. Arabia Saudita ha reducido su producción a 2,0 MMbpd tras cerrar los yacimientos gigantes de crudo pesado y mediano de Safaniya y Zuluf.
Irak, cuya exposición es mayor que la de la mayoría de los países, cuenta con pocas rutas alternativas de exportación. Antes de la guerra, el país producía 4,4 millones de barriles por día (MMbpd) y exportaba 3,4 MMbpd desde sus terminales en el sur. Cuando se bloqueó el estrecho de Ormuz, las exportaciones colapsaron y hoy Irak produce menos de 1,5 MMbpd, según fuentes gubernamentales.
La reacción del mercado es perfectamente comprensible y, a su vez, cuestiona las proyecciones de sobreproducción mundial reiteradamente pronosticadas por algunos analistas, en particular por la IEA. Sus proyecciones indicaban un excedente de producción desde fines de 2025, de 2 a 4 MMbpd, que crecería durante 2026, lo que equivaldría a un volumen de crudo inventariado de alrededor de 250 MMbbls, que bien hubiera podido mitigar la problemática actual; forzosamente tenemos que concluir que tal excedente, o al menos en las cantidades mencionadas, nunca existió.
Irónicamente, ahora la Agencia (IEA) recomienda liberar 400 MMbbl de las reservas estratégicas existentes en todo el mundo.
La expectativa de que la intervención militar de la Administración Trump en Irán condujera, con las debidas diferencias, a una eventual repetición del proceso experimentado en Venezuela —descabezamiento del régimen y establecimiento de un gobierno interino supervisado— evidencia que tales proyecciones carecían de fundamento razonable y que, por el contrario, la situación deriva en escenarios que aparentemente no estaban debidamente considerados por la Casa Blanca.
Dinámica de Precios
A medida que el suministro del golfo Pérsico continúe estrangulado y los paliativos se implementen y surtan efecto, incluida la utilización de inventarios comerciales, el mercado continuará ajustando los precios, que actualmente se mantienen por encima de los $100/BBL en el crudo Brent.
Algunos analistas de firmas como Wood Mackenzie advierten que, si el cierre se prolonga más de cuatro semanas, el crudo podría escalar hasta el rango de $120-150/BBL. La revista británica The Economist estima que el precio debería alcanzar los $150 antes de que empiece a destruir la demanda. Aunque, por la seriedad de la situación, es posible que el estrecho pueda ser abierto mediante mecanismos de protección militar multilateral de los tanqueros, así sea con un cronograma inicialmente limitado; la administración Trump dice que está trabajando en una alianza para ello.
El retorno a la normalidad en la travesía por el estrecho de Ormuz se traducirá en una baja sustancial de los precios. No obstante, las secuelas de la conmoción en los suministros directos y el quiebre de las cadenas de suministro tardarán meses en recuperarse.
Así las cosas, los crudos marcadores Brent y WTI, al cierre de los mercados el viernes 13 de marzo de 2026, se transaban en $103,14/BBL y $98,71/BBL, respectivamente, lo que reflejaba un incremento de alrededor del 4,5% con respecto al cierre de la semana anterior.
Venezuela
Venezuela: un experimento en neoimperialismo
Concentrándonos en la coyuntura venezolana, encontramos que el país se encuentra en una etapa crítica, caracterizada por la reorganización de su estructura de poder y la intensificación de la presión ejercida por EE. UU., tanto en el ámbito político como en el económico y social. Esto ha modificado la posición del país en el contexto geopolítico internacional al introducir una mejora relativa en la percepción de los inversionistas sobre el riesgo país. Existe la creencia de que el mal llamado «tutelaje» de la Casa Blanca, de alguna manera, contrarresta los riesgos aún existentes de operar en un país sin instituciones robustas.
Pese al cambio parcial en su liderazgo, el chavismo procura mantener su control sobre el país mediante el fortalecimiento del aparato de inteligencia y el aseguramiento de la lealtad militar, mientras que la oposición, guiada por figuras como María Corina Machado, Juan Pablo Guanipa, Freddy Superlano y otros, continúa ejerciendo presión sobre el régimen mediante manifestaciones públicas.
Washington parece estar apuntando a una estrategia de control hemisférico que utiliza el sector energético como instrumento de poder. Recientemente, la administración Trump ha autorizado a empresas norteamericanas y algunas internacionales a reanudar actividades comerciales con la industria petrolera venezolana, con el propósito de estabilizar el suministro. Las presiones para agilizar el proceso han permitido la ejecución de acciones que pueden resultar en aumentos de producción, pero los procesos de asignación de contratos en exploración y producción parecen sufrir la opacidad y la falta de transparencia que han caracterizado al régimen en los últimos 25 años.
Los abundantes recursos naturales de Venezuela han incrementado el valor estratégico de la relación con Estados Unidos, especialmente ante las turbulencias registradas en la región del Oriente Próximo, que concentra las principales reservas mundiales de hidrocarburos y cuya importancia geopolítica no puede subestimarse.
Consecuentemente, no solo se reactivaron las relaciones diplomáticas consulares —vemos nuevamente ondear la bandera norteamericana en la embajada en Caracas—, sino que también se anunció el reconocimiento formal del gobierno a Delcy Rodríguez como presidenta. Irónicamente, desde el punto de vista constitucional, Delcy Rodríguez no se considera presidenta formal, ya que la ausencia de Maduro no ha sido declarada oficialmente para evitar que se dispare el período que obliga a convocar elecciones.
El Departamento de Estado notificó a una corte de Nueva York, donde se ventila uno de los casos contra Venezuela, a través de un fiscal, que EE. UU. reconoce a Delcy Rodríguez como única jefa de Estado de Venezuela. Un documento fechado el 10 de marzo de 2026 y firmado por Michael G. Kozak, alto funcionario del Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, fija ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York la nueva posición oficial de Washington respecto de Venezuela. El texto agrega que la normalización diplomática y consular busca promover la estabilidad, la recuperación económica y la reconciliación política, aunque advierte que Washington seguirá examinando de cerca las transacciones con las autoridades interinas venezolanas y mantendrá herramientas de presión económica disponibles.
Los procesos contemplados en las etapas de estabilización y recuperación están avanzando en cuanto a las ventas de crudo a precios de mercado; las entregas de fondos de las cuentas controladas por el Tesoro norteamericano y el BCV están saldando activamente sus cuentas con los bancos y realizando las subastas en el mercado cambiario. Sin embargo, la economía sigue siendo frágil, con una inflación acumulada del 52% en los dos primeros meses de 2026.
En todo caso, las aparentes mejoras derivadas del tutelaje norteamericano no llegan a los estratos más bajos de la población: aproximadamente el 18% sufre desnutrición, un tercio padece inseguridad alimentaria grave y la pobreza mantiene altos niveles, según Cáritas Venezuela y agencias vinculadas a la ONU.
Los $500 MM recibidos en marzo, desde las cuentas del Tesoro, fueron subastados en la primera quincena del mes. El BCV confía en que recibirá fondos adicionales debido a la elevada disponibilidad en las cuentas donde se acumulan los ingresos por la venta de hidrocarburos. Los $500 MM recibidos en enero y febrero fueron insuficientes para reducir la brecha cambiaria, que se mantiene alrededor del 40%. La tasa oficial, al cierre de la semana, alcanzó los 447 Bs./$.
Durante la semana, se aprobó en primera discusión la nueva Ley de Minas y comenzó el período de consultas antes de presentarla para su aprobación en segunda discusión. Otra ley impulsada desde Washington, en esta nueva versión del gomecismo del siglo XXI.
Se firmó un acuerdo de suministro incremental de gas natural con el consorcio Repsol-ENI desde el Campo de La Perla, en el occidente del país. Se ha mencionado que el aumento podría estar dirigido a las exportaciones, al suministro a Colombia y, en el futuro, al desarrollo de instalaciones flotantes de licuefacción de gas con fines de exportación. Asimismo, se reveló que el bloque Ayacucho 8, en la Faja del Orinoco, habría sido asignado a Chevron. El bloque es contiguo al límite sur del bloque de PetroPiar y cuenta con cerca de 2.000 millones de barriles de recursos recuperables. Las condiciones de esa asignación no han sido hechas públicas.
Nuevamente surgió la información de que PDVSA avanzó en la rescisión de al menos 17 CPP (contratos de participación productiva), adjudicados en los últimos años a empresas nacionales e internacionales para la operación de campos petroleros. Estos contratos fueron promovidos como un mecanismo para aumentar la producción mediante esquemas de gestión delegada, involucrando compañías registradas en China, Hong Kong, España, Barbados, Colombia y Venezuela. Muchas de ellas carecen de la capacidad técnica y financiera para llevar a cabo las operaciones.
De confirmarse la cancelación de estos contratos, la producción pasaría nuevamente a manos de PDVSA y podría resultar en una reducción de la producción, a menos que se aplique un mecanismo de readjudicación que cumpla con los extremos de la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH) y con los niveles de transparencia requeridos bajo el tutelaje de EE. UU.
Un evento fuera de Venezuela, pero difícil de separar, es que el gobierno de Cuba ha confirmado el inicio de negociaciones directas con la administración Trump. Estas conversaciones ocurren en un momento crítico de colapso energético y económico en la isla. El presidente Miguel Díaz-Canel anunció públicamente que su gobierno mantiene diálogos con Washington para «identificar y resolver problemas bilaterales». Se menciona a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, como la persona de contacto con el secretario de Estado, Marco Rubio.
Operaciones Petroleras
La producción y la refinación se mantuvieron estables durante la última semana.
Producción semanal
La producción semanal fue de 887 Mbpd, distribuida geográficamente como sigue:
Occidente: 245 Mbpd (Chevron: 102 Mbpd)Oriente: 111 MbpdFaja del Orinoco: 531 Mbpd (Chevron: 140 Mbpd)TOTAL: 887 Mbpd — Chevron: 242 Mbpd
En el informe mensual de la OPEP publicado el 11 de marzo, las fuentes secundarias colocan la producción venezolana de febrero en 903 Mbpd, mientras que la información directa recibida por la OPEP indicó una producción de 1.021 Mbpd.
Refinación
En las refinerías nacionales se procesaron 250 Mbpd de crudo y de productos intermedios, con un rendimiento de 78 Mbpd en gasolina y 74 Mbpd en diésel. Sin embargo, se han observado colas más largas en las estaciones de servicio debido a una combinación de escasez y a la intención de llevar el precio a $1 por litro.
Exportaciones e ingresos
Las exportaciones de la primera quincena coinciden con la programación de los diferentes terminales. Sin embargo, debido al aumento de los precios internacionales, los ingresos por la venta de hidrocarburos podrían superar los $1.500 MM en marzo.
M.Juan Szabo, Analista Internacional de Energía
Luis Pacheco, Académico no-residente del Baker Institute
La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.


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