Tensiones Crecientes entre Venezuela y Trinidad y Tobago: Insultos y Acusaciones en un Conflicto Diplomático
Las relaciones entre Venezuela y Trinidad y Tobago continuan en franco deterioro en medio de la presión que el gobierno de Estados Unidos ejerce contra Nicolás Maduro
Declaraciones altisonantes, insultos y acusaciones de distinta índole, durante el último semestre, profundizan las grietas existentes en la relación bilateral entre Venezuela y Trinidad y Tobago.
A las tensiones generadas por la migración venezolana a Trinidad y Tobago, que ha ocasionado fuertes enfrentamientos, se suma el apoyo que la primera ministra Kamla Persad-Bissessar ha expresado al gobierno de Donald Trump y al despliegue militar en el Caribe contra los cárteles del narcotráfico.
La primera ministra fue declarada «persona non grata» por la Asamblea Nacional, de mayoría chavista, debido a su «postura guerrerista» contra Venezuela.
«Venezuela ama al pueblo de Trinidad y Tobago y lo ha demostrado repetidamente, pero ese es un Gobierno deleznable el de Trinidad y Tobago, eso es una basura de Gobierno el de Trinidad y Tobago, esa señora está permitiendo que Trinidad y Tobago sea utilizado como un portaviones contra Venezuela», dijo el presidente del parlamento, Jorge Rodríguez, quien además señaló que la primera ministra «se arrastra como los gusanos».
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De enviar «terroristas» a participar en «robo» de barco
A principios de junio, durante el acto de juramentación de la nueva gobernadora de Sucre, Jhoanna Carrillo, Nicolás Maduro habló sobre la detención de un supuesto grupo de «terroristas armados que provenían del oriente del país», especificamente de Trinidad y Tobago, dijo en Cumaná.
En ese operativo, según informó el ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, detuvieron a un trinitense que formaría parte de los «terroristas» que pretendían ingresar a Venezuela.
Las declaraciones molestaron al gobierno de Trinidad y Tobago. La primera ministra, Kamla Persad-Bissessar, aseguró que no había evidencias que respaldaran la acusación de Cabello y advirtió que evaluarían el uso de la «fuerza letal» contra barcos no identificados de Venezuela y aconsejó a los migrantes venezolanos que residen en su territorio regresar a su país.
Su reacción fue calificada como «injustificada» e «iracunda» por parte de la Cancillería venezolana.
En octubre, un nuevo episodio tensó las relaciones entre ambos países. En el marco del despliegue militar ordenado por el gobierno de Estados Unidos en el mar Caribe para combatir los cárteles del narcotráfico, Nicolás Maduro acusó a la primera ministra de ser una «propulsora de la guerra», luego de la llegada a ese país del destructor USS Gravely de la Armada estadounidense para llevar a cabo ejercicios militares.
«Eso es lo que se pretendía con el barco ese que metieron en Trinidad y Tobago, donde, lamentablemente, la primera ministra de Trinidad y Tobago es una alcahueta, propulsora de la guerra por sus propias debilidades personales, físicas, mentales y morales», dijo Maduro.
En su defensa, el Ministerio de Asuntos Extranjeros de Trinidad negó que los ejercicios militares realizados por la Armada estadounidense en su territorio estén destinados a provocar hostilidades contra Venezuela.
Ante la situación, la administración Maduro suspendió los acuerdos gasíferos y un acuerdo marco de cooperación energética suscrito en 2015 por un periodo de 10 años y luego renovado en febrero de 2025 por otros cinco años como respuesta.
Un mes después, el 28 de noviembre, la primera ministra confirmó la instalación de un nuevo radar por parte del Ejército de Estados Unidos para monitorear actividades dentro y fuera del país y vigilar mejor a los narcotráficantes. Un hecho que abonó a la discordia entre ambas administraciones.
En medio de crecientes tensiones con Venezuela, este lunes 15, Trinidad y Tobago anunció que permitirá que aviones militares de EEUU transiten por los aeropuertos del país en las próximas semanas con el objetivo de facilitar «el reabastecimiento y la rotación rutinaria de personal».
Ese mismo día, en horas de la tarde, la administración de Nicolás Maduro anunció la extinción inmediata de contratos, acuerdos o negociaciones para el suministro de gas a Trinidad y Tobago.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez acusó al gobierno de Trinidad y Tobago de participar en el «robo» del buque petrolero Skipper, que transportaba crudo venezolano, por parte de Estados Unidos en aguas internacionales.
La primera ministra de Trinidad y Tobago desestimó la amenaza y calificó el anuncio de «propaganda falsa». En declaraciones a la agencia EFE, Kamla Persad-Bissessar sugirió dirigir sus quejas al «presidente Donald Trump, ya que es el ejército estadounidense el que ha confiscado el petrolero sancionado».
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
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