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Paraguay y su Dependencia del Petróleo: Consecuencias de la Guerra en el Medio Oriente

Paraguay y su Dependencia del Petróleo: Consecuencias de la Guerra en el Medio Oriente

Lejos del mar, sin trenes y transporte eléctrico, Paraguay sufre y sufrirá todas las consecuencias de la guerra en el Medio Oriente. Completamente dependiente, sin intervención ni planificación estatales de reservas y controles, nuestra realidad es mucho más compleja, entiende la exviceminsitra de Minas y Energía, Mercedes Canesse.

No es solo el cierre del estrecho de Ormuz por donde circula 20 por ciento del petróleo y parecidas cantidades de gas natural, también son las infraestructuras afectadas, comienza señalando Canesse en esta nota con El Prisma.

Disparada de esta magnitud del precio del petróleo (más de 100 dólares el barril) solo podría tener algún parangón con los años 70, cuando, entre conflictos parecidos, triplicaron los precios, arriesga.

Hoy, a pesar “de todo el esfuerzo de la humanidad, más del 60 por ciento de toda la energía lo constituyen los hidrocarburos, incluido el carbón mineral”, explica.

“Suerte tenemos de que la electricidad producida en Paraguay es completamente renovable. De lo contrario, ya hubiéramos mirado el precio del barril del petróleo para calcular las tarifas eléctricas”, reflexiona, en un momento de la entrevista.

Esa dependencia del petróleo, y de sus costos de refinamiento y traslado, también se debe a que nuestro país ha dejado todo al mercado.

“El Estado debe planificar y controlar, pero ahora ni siquiera Petropar cuenta con una refinería ni es un ente regulador”, señala.

Así quedamos “completamente a merced del mercado nacional e I ter nacional”.

Sin manejo de combustibles y sin “soberanía energética”

Según la exviceministra, esta hubiera sido una excelente oportunidad para renegociar los precios de nuestra energía eléctrica. Es energía renovable, limpia.

Cuán lejos – exclama- estamos de eso cuando que el propio presidente de la República, Santiago Peña, por decreto, ha decidido “regalar la energía a empresas norteamericanas”.

Hace referencia a los decretos por los cuales se ha decidido ofrecer a las compañías de data center, de uso electro intensivo, nuestra energía excedente, principalmente de Itaipú, a un precio muy inferior a los precios del mercado.

Nuestro gobierno solo piensa “en hacer buena letra con Donald Trump para que se le perdone a Horacio Cartes”, arremete.

Así como vamos, “es probable que pronto miremos el precio de los hidrocarburos” a la hora de pagar por la electricidad que consumimos, concluye.

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