Óscar Benavides: El Activista de Tumaco que Recuperó la Curul Afro en la Cámara de Representantes
Del Pacífico profundo, Óscar Benavides, que conoció la pobreza, quiere hacer oír la voz de los humildes que el cartagenero se encargó de desdibujar en el Congreso.
Vistas 0
La elección para la curul de la circunscripción especial de comunidades negras marcó un giro el pasado 8 de marzo. Óscar Benavides, un tumaqueño activista comunitario se quedó con el escaño en la Cámara de Representantes que había ocupado Miguel Polo Polo durante 4 años.
Óscar Benevides llegó al Congreso con la idea explícita de recuperar una curul que, según su diagnóstico, se había alejado de las necesidades reales de los territorios afrodescendientes. Con su triunfo, aseguró un escaño en la Cámara de Representantes hasta el año 2030 y abrió un nuevo capítulo en la discusión sobre quién representa realmente a las comunidades afrocolombianas dentro de la política nacional.
| Lea también: Cómo se creció el polémico Polo Polo, un vendedor ambulante que lo hizo famoso odiar a Petro en Twitter
¿Quién bajó a Polo Polo de la curul?
Óscar Benavides nació en la vereda Tangarial, en el municipio de Tumaco, Nariño, una región del Pacífico colombiano donde las brechas sociales y económicas siguen siendo profundas. Su historia personal está marcada por ese contexto. Creció en una zona rural en la que los servicios básicos, el acceso al agua potable o la infraestructura pública siguen siendo problemas cotidianos para miles de familias. Esa experiencia, según quienes han trabajado con él en procesos comunitarios, moldeó su manera de entender la política.
Antes de llegar al Congreso, su trayectoria se había construido alrededor del activismo y la gestión comunitaria. Durante varios años participó en procesos organizativos dentro de comunidades afrodescendientes y en iniciativas relacionadas con la defensa de derechos territoriales. También se formó como abogado en Bogotá, una etapa de su vida en la que alternó estudios y trabajos informales para sostenerse en la capital.
En ese recorrido, Benavides pasó por oficios que no suelen aparecer en las biografías de los políticos tradicionales. Durante un tiempo trabajó como barrendero y recolector de basuras en Tumaco. Ese episodio lo ha mencionado como parte de su historia personal y como una forma de explicar su cercanía con sectores populares que, dice, raramente encuentran representación en los espacios de poder.
| Lea también: Robledo, Polo Polo y Angélica Lozano entre los grandes quemados que dejó la elección al Congreso
La campaña que lo llevó al Congreso tuvo un eje claro desde el comienzo. Benavides decidió concentrar su mensaje en cuestionar el papel que había tenido la curul afro en manos de Polo Polo. En sus intervenciones públicas expresó su inconformidad con la gestión del exrepresentante uribista y llegó a describir como triste que una de las representaciones más importantes surgidas de la Ley 70 de 1993 estuviera en manos de figuras que, en su opinión, no priorizaban la dignidad del pueblo afro ni las necesidades urgentes de regiones como el Pacífico.
Su campaña se apoyó en esa crítica. Desde el principio dejó claro que uno de sus objetivos era sacar a Miguel Polo Polo del Congreso. Lo logró. El argumento central era que muchas comunidades afrodescendientes no se sentían representadas por un congresista que, durante su periodo legislativo, se dedicó principalmente a criticar cada una de las decisiones del gobierno de Gustavo Petro.
| Lea también: El abogado barranquillero, pupilo de De La Espriella, que salva a Polo Polo en sus metidas de pata
¿Cómo llegó Polo Polo al Congreso?
Polo Polo había construido su figura política en la confrontación ideológica y en su presencia constante en redes sociales. Su llegada al Congreso había estado respaldada por sectores de la derecha política y por el apoyo público de la senadora María Fernanda Cabal. En el escenario político nacional también se convirtió en aliado del proyecto político del abogado Abelardo de la Espriella.
Sin embargo, ese perfil político, luego de su trabajo en el Congreso, no logró consolidar un respaldo amplio dentro de las organizaciones afrodescendientes. Para muchas de ellas, la curul especial debía tener una conexión directa con los territorios y con los procesos comunitarios que se desarrollan en regiones como el Pacífico, el Caribe o el Chocó.
Benavides entendió ese malestar como una oportunidad política. Durante su campaña recorrió distintos territorios afrocolombianos, participó en encuentros con consejos comunitarios y organizó una estrategia que buscaba conectar con votantes que consideraban que la representación afro había perdido legitimidad. El resultado de esa estrategia fue visible en las urnas al triplicarse la votación de Polo Polo.
Para el nuevo representante, el triunfo tiene un significado que va más allá de la disputa electoral. En su discurso político ha insistido en que la curul afro debe servir para impulsar cambios concretos en la vida de las comunidades negras del país. Su agenda legislativa gira alrededor de la implentación efectiva de los derechos territoriales reconocidos en la legislación colombiana.
La llegada a la Cámara de Representantes de Benevides marca también el inicio de una etapa en la que tendrá que demostrar si su propuesta política logra traducirse en iniciativas legislativas concretas. En el pasado, varios representantes de las circunscripciones especiales han enfrentado el desafío de convertir demandas territoriales y sus necesidades en proyectos viables dentro del Congreso.




Publicar comentario