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Oposición venezolana: Resiliencia y estrategia en tiempos de represión post-electoral

Oposición venezolana: Resiliencia y estrategia en tiempos de represión post-electoral

En medio de la persecuión y el hostigamiento, tras las elecciones presidenciales de 2024, los adversarios de la administración Maduro se enfocan en la planificación estratégica y la organización con el liderazgo local y comunitario.

Con extremas medidas de seguridad para resguardar su integridad física o desde la clandestinidad, la dirigencia opositora mantiene sus actividades y coordina acciones para garantizar una transición política en Venezuela, de una manera pacífica y ordenada.

El 28 de julio de 2024 marcó un punto de inflexión en la política venezolana. Tras unas cuestionadas elecciones presidenciales y una ola de represión que encarceló a unas 2.500 personas y, aún no termina, la dirigencia opositora ha tenido que reorganizarse y replantear sus acciones.

Un total de 902 presos políticos están todavía tras las rejas en Venezuela, según el más reciente balance publicado por la organización Foro Penal.

En este contexto, la oposición está resguardada, pero no paralizada. Así lo señalan a TalCual voceros de La Causa R, Voluntad Popular y la Plataforma Unitaria.

Alfredo Ramos, dirigente de la Causa R, señala que la represión poselectoral y la “persecución implacable” de la administración Maduro contra la disidencia trajo como consecuencia que los niveles de intensidad de las movilizaciones de calle disminuyeran y obligó a “un resguardo estratégico de la mayoría de los dirigentes políticos que estamos enfrentando real y verdaderamente a la dictadura”.

El dirigente de la Causa R admite que en un primer momento hubo distracción y falta de coordinación con los distintos niveles de las organizaciones políticas, sin embargo, pudieron reagruparse y reorganizar las fuerzas nuevamente. El uso de la tecnología ha sido clave en esta etapa.

“Logramos que la red de nuestras organizaciones nuevamente se activara desde el punto de vista organizativo. Y eso ha continuado en todos estos meses que llevamos de resguardo y de clandestinidad”, afirma Ramos.

Para ir venciendo el “miedo” y el “terror” que ha dejado la represión, en la Causa R realizan un trabajo de motivación con la dirigencia de base y también han incorporado actividades de formación en temas de seguridad.

Ramos subraya que a diferencia de otros momentos en los que la violencia por parte de las autoridades se aplicaba solo en las manifestaciones de calle, ahora el brazo represor llega a los hogares y alcanza a las familias de los dirigentes sin importar edad o condición de salud.

Según ha documentado el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), los casos de hostigamiento y detenciones a familiares de presos políticos, una práctica conocida como Sippenhaft, que significa “castigo por responsabilidad familiar”, se incrementó en el país a partir de las elecciones presidenciales. Este año, ha registrado al menos 23 casos.

“Eso trajo muchos temores, muchos miedos, un buen porcentaje de nuestra militancia tuvo que no solamente resguardarse, sino irse a otros países para cuidar su seguridad, su libertá, tanto la de ellos como la de sus hijos, incluso hasta proteger su vida”, enfatiza Ramos.

Más planificación y menos exposición

Adriana Pichardo, dirigente de Voluntad Popular, también señala que la “feroz persecución” los ha llevado a resguardarse y mantenerse en la clandestinidad. Sin embargo, afirma que se mantienen activos.

“Es importante que el país sepa que no estamos de espaldas a la realidad. Estamos trabajando, en la planificación, en la organización de la gente”, señala la dirigente del partido naranja.

El liderazgo opositor, destaca Pichardo, mantiene reuniones permanentes con toda la dirigencia, con las organizaciones y con la Plataforma Unitaria Democrática.

Y aunque en ocasiones se nota la ausencia de pronunciamientos o declaraciones sobre temas que generan polémica en la opinión pública, Pichardo asegura que se trata de “un silencio estratégico” donde, además, las vocerías están bien definidas.

“A veces es mejor callar estratégicamente y trabajar en la planificación. Por eso el silencio mediático”, explica.

Cambio de estrategia y más limitaciones  

De las calles venezolanas a las ciudades del mundo. Las protestas y movilizaciones públicas ahora se realizan en el exterior donde los venezolanos que han migrado pueden alzar su voz sin temor a represalias.

La activista de Voluntad Popular, partido que ha sido señalado por el ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, de planificar “falsos positivos” y “autoatentados”, afirma que en estos momentos no es posible organizar o convocar movilizaciones públicas en Venezuela.

“El Nobel es nuestro» fue la muestra más reciente. En distintas ciudades del mundo se realizaron vigilias, concentraciones y movilizaciones en apoyo a María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025. La diáspora exhibió el tricolor nacional, entonó consignas por la libertad y exigió respeto a los derechos humanos. En Caracas, las calles las tomaron los oficialistas para conmemorar la Batalla de Santa Inés.

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Pese a las limitaciones y a los “momentos muy duros” que han tenido que enfrentar, Alfredo Ramos comenta -sin ahondar en detalles por razones de seguridad- que la oposición mantiene contactos puntuales y con cierta frecuencia en algunas comunidades que permiten delinear la organización ciudadana.

“La resistencia no es solamente única y exclusivamente visible, se hace también en silencio, en colas, en busetas, en paradas, en las paredes que hablan”, comenta el causaerrista.

Cuidarse ante todo 

Para Roberto Enríquez, coordinador de la Plataforma Unitaria de Venezuela y presidente de Copei ODCA, la dirigencia política, social y comunitaria “está presente, activa e inteligente” y sobre todo con “mucha conciencia de que la parálisis no es una respuesta, pero tampoco la termeridad”.

A su juicio, el momento político que vive Venezuela demanda extremar el cuidado de cada dirigente local y nacional.

“Es un deber no solo de ellos cuidarse, es un deber de nosotros, los dirigentes nacionales, es un deber de los dirigentes que están en el exilio y es un deber de sus vecinos, de las comunidades. Esa es una dirigencia que vale oro, que formaron parte de todo este proceso y ahora toca cuidarlos mucho”.

Enríquez expresó su confianza en la dirigencia que conforma la Plataforma Unitaria y las fuerzas políticas que han demostrado su compromiso durante las elecciones primarias celebradas en 2023 y en todo el “proceso de reunificación de la causa democrática”.

Considera que hay “mucha madurez y mucha consciencia del compromiso con el país”, pero también de los “riesgos y amenazas” por lo que deben cuidar a la dirigencia que está en el país.

 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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