La batalla por el oro de Santurbán: cómo Aris Mining superó a Minesa y la defensa del páramo colombiano
Aris Mining, liderada por Alejandro Jiménez, se quedó con la mina que Mohamed Bin Zayed soñaba convertir en la más grande del mundo y que aún no tiene licencia.
Desde su llegada a la Presidencia, Álvaro Uribe estimuló la inversión extranjera de la mano de los avances en la seguridad en el país y abrió expectativas en el sector petrolero y minero. Uno de los primeros en advertir la oportunidad fue el grupo de los venezolanos de Pacific Rubiales, con Serafino Iacono, Frank Giustra, Miguel de la Campa, entre otros. No solo le apostaron al proyecto petrolero del Meta, sino que pusieron el ojo en la minería de oro y se quedaron con Gran Colombia Gold, que nació de la compra al Estado de Frontino Gold Mines, con sus yacimientos de oro en Segovia, Marmato y la mina del Zancudo.
El primer presidente de la nueva minera fue María Consuelo Araújo, quien había sido ministra de Cultura y canciller, una persona del círculo de confianza del gobierno Uribe, que le daba toda la tranquilidad a los inversionistas que adquirían un gran activo pero con muchas dificultades financieras, pero especialmente laborales.
En julio de 2022, Gran Colombia Gold, presidida por Serafino Iacono, cambió de nombre y pasó a llamarse Aris Mining, producto de una fusión entre Mining Corp y Aris Gold Corporation, que significó el retiro de Iacono de la presidencia.
En ese mismo año, la canadiense Aris Gold, en cabeza de Ian Telfer, le había adquirido a los árabes de Minesa, que llegaron en 2006, el 20% de la mina Soto Norte en el páramo de Santurbán. Esa fue la puerta de entrada a lo que promete ser una gran mina de oro, pero ubicada en un páramo, fábrica de agua que los santanderanos siguen defendiendo a capa y espada como reserva natural…

A pesar de la oposición ciudadana y la política de protección ambiental fortalecida en el gobierno Petro, los canadienses le siguen apostando al potencial de Santurbán y a finales de año se quedaron con el 100% del proyecto minero. Minesa, del fondo árabe Mubadala Investment Company, conservaba el 49% y pagó 80 millones de dólares para quedarse con la totalidad de la mina y entronizaron a Ian Telfer en la presidencia, hasta el 22 de enero cuando Neil Woodyer, fundador de la compañía, hizo el relevo.
El yacimiento en el que trabajan está ubicado en la zona de influencia del páramo en el departamento de Santander, donde están California, Vetas, Suratá, Matanza, Charta y Tona.
Esta transacción que se concretó hace menos de dos meses, fue el fin del sueño dorado de Mohamed Bin Zayed, príncipe heredero del trono de Abu Dabi, presidente y fundador de ese fondo, que esperaba sacarle al páramo los 9 millones de onzas de oro que, según se calcula, reposan en su subsuelo. Y por el que había apostado mucho desde 2006 en una primera relación con el presidente Álvaro Uribe, y después con Juan Manuel Santos e Iván Duque que visitaron el emirato entre el lujo asiático.
El proyecto arrancó tras adquirir en 2015 el título al exmillonario brasileño Eike Batista, utilizando la información del ex primer ministro británico Tony Blair. En 2022, la recién creada Aris Mining compró el 20% del proyecto Soto Norte a Minesa y dos años después el control con el 51%. En diciembre del año pasado se quedó con todo. Los árabes empacaron maletas. Había sido un sueño frustrado por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), que no le ha otorgado la licencia por el daño que este representa sobre las aguas y la riqueza vegetal del páramo, un ecosistema único en el mundo.
El presidente de Aris Mining en Colombia, Alejandro Jiménez, con 15 años de experiencia, entre ellas en Frontera Energy (sucesora de Pacific Rubiales), enfrenta el desafío de lograr la licencia para un proyecto al que se le han invertido millones por su potencial productivo, con reservas probables estimadas en 20.3 millones de toneladas de oro.
Aris Mining atraviesa un gran momento con dos minas subterráneas en Colombia —Segovia y Marmato— que apuntan a superar las 500,000 onzas anuales hacia 2026. A esto se suma el avance del proyecto Toroparu en Guyana, que se encuentra en etapa de prefactibilidad y representa un vector adicional de crecimiento.
Jiménez cuenta con el apoyo de colombianos en la junta directiva de Aris Mining. Tiene asiento el exministro caleño de Minas y Energía, Germán Arce, la expresidenta de la junta de Ecopetrol, Mónica de Greiff, y el exviceministro técnico de Hacienda, Gonzalo Hernández Jiménez. La ambientalista y rectora de la universidad AEN, Brigitte Baptiste, quien se unió en octubre, le da un respaldo a la minería responsable.
Este equipo directivo colombiano, apoyado por 4 extranjeros, tiene en sus manos echar a andar el proyecto Soto Norte, tras el logro de la licencia ambiental. Inicialmente tenía magnitudes enormes: remover 68 millones de toneladas de roca, mediante un extenso sistema de socavones que alcanzaría los 800 metros de profundidad para la extracción de los minerales, generando grandes afectaciones al agua y al suelo del páramo de Santurbán. Ahora se trata de construir una mina subterránea más pequeña con un nuevo diseño que reduce a la mitad la capacidad de procesamiento de la planta, desde 7,000 a 3,500 toneladas por día (tpd).
En medio del tira y afloje sobre el futuro de Santurbán están dos millones de personas que dependen de este ecosistema para abastecerse de agua, mitigar el cambio climático y es refugio para cientos de especies amenazadas. El debate está polarizado entre quienes apoyan la declaración del páramo como Zona de Reserva Natural y los partidarios de que sea delimitado para la explotación de minerales. Como Aris Mining, que insiste en quedarse en Santurbán.



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