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Estados Unidos y Venezuela: Implicaciones Internacionales de una Intervención Militar

Estados Unidos y Venezuela: Implicaciones Internacionales de una Intervención Militar

El consultor y analista internacional Decio Machado advierte que las Naciones Unidas no tienen la capacidad de plantear algún tipo de sanción o fiscalización a Estados Unidos, más allá de sanciones «morales» y declaraciones de rechazo. Señaló que EEUU impone en Venezuela y América Latina la ley del más fuerte.

Los ataques de Estados Unidos a Venezuela que condujeron a la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero, configuran una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas y abren la puerta a escenarios similares a nivel mundial.

La vigencia del derecho internacional se pone a prueba en un contexto en el que -más allá de las declaraciones y la retórica- no hay acciones concretas para sancionar a un país que decide utilizar su poderío militar y su fuerza contra otro sin que se cumplan los preceptos legales acordados en los organismos multilaterales.

«Las Naciones Unidas ya ha dijo claramente lo que tenía que decir respecto a esto, pero la cosa es que no tiene capacidad de acción», afirma el consultor y analista internacional Decio Machado.

¿Qué puede justificar una intervención militar contra un país? De acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, los dos principios que justifican una intervención de carácter militar contra un país son una respuesta a una agresión previa o que dicha acción cuente con el aval del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En el caso de Venezuela, ninguna de estas premisas se cumplió.

“Desde el punto de vista legal, no hay nadie más que los norteamericanos que esté justificando esta agresión…otra cosa son las consideraciones políticas sobre Maduro”, puntualiza Machado en conversación con TalCual.

Machado es miembro de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (Lasa) y de la Asociación Latinoamericana de Consultores Políticos (Alacop), entre otros centros de pensamiento y estudios políticos.

¿Cuáles son las implicaciones geopolíticas de ese ataque de Estados Unidos a Venezuela?

—Una actuación de estas características es violatoria de todos los marcos del derecho internacional. Esto abre un precedente muy complicado para América Latina porque más allá de las relaciones sobre Maduro y los cuestionamientos por lo que sucedió en las elecciones presidenciales donde nunca presentó las actas, más allá de eso, el problema es que hubo un precedente terrible para América Latina, porque si esto le sale bien a los Estados Unidos, es posible que nos encontremos más actuaciones de este tipo, a lo mejor no serán extracciones, pero sí injerencias militares, es decir, lógicas de estas características que atentan contra el derecho internacional.

¿En qué ley o argumento jurídico se sustenta Donald Trump para atacar a Venezuela?

—La versión que ha dado el presidente de los Estados Unidos y sus voceros, entre ellos Marco Rubio, es que ellos han actuado en el marco de una demanda que tiene que ver con un proceso judicial contra Maduro en las Cortes norteamericanas. Así que esto tiene que ver con una acusación hecha por el Departamento de Justicia norteamericano sobre vinculaciones con el narcotráfico que ha ido cambiando la versión, pero más allá de eso la justificación norteamericana es una actuación en el marco de la detención de alguien con orden de captura y además con una solicitud de recompensa.

El especialista señala que estos argumentos no se corresponden con el marco legal internacional y ni siquiera con el norteamericano. Asegura que las acusaciones son confusas, por lo que el Departamento de Justicia tendrá problemas para sostenerlas en el proceso que se está dando en la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

¿El principio de no intervención y el derecho internacional pasaron a ser letra muerta?

—En la práctica está siendo letra muerta porque al final lo que tenemos es una declaración de Naciones Unidas diciendo que se ha violado el derecho internacional, pero no hay nada más ahí, es decir, no hay capacidad de plantear ningún tipo de sanción sobre Estados Unidos, ni ningún tipo de lógicas de fiscalización, es decir, simplemente se reduce a una declaración que sanciona moralmente a los Estados Unidos y sabemos que a los Estados Unidos les da igual que les sancionen moralmente.

Machado señala que el tema es muy complicado e incluso “turbio” por la manera cómo se está cambiando el gobierno de Venezuela y cómo Estados Unidos pretende encargarse del petróleo venezolano y su comercialización.

Cuestiona que no se haya mirado hacia los resultados de las elecciones del 28 de julio y, en ese sentido, trae a colación la tesis difundida en medios norteamericanos sobre una posible negociación previa con sectores del chavismo o del madurismo para pactar la entrega de Nicolás Maduro.

Trump, además de violar el derecho internacional, violó las propias leyes norteamericanas porque no pidió autorización al Congreso…

—Exactamente, por eso decía que no solamente es un tema del derecho internacional, es también un tema interno de la legalidad norteamericana. Trump está violando muchos marcos legales, no solamente ese asunto de Venezuela. También, el hecho de haber sacado a la Guardia Nacional a hacer funciones policiales en las ciudades gobernadas por demócratas como Chicago, San Francisco y otras. Hay varias acciones de Trump que son tremendamente cuestionables.

La Corte Superior de Justicia norteamericana todavía está evaluando algunas de las medidas arancelarias de las que ha puesto Trump porque las ha tomado sin pasar por el parlamento. Quiero decir con esto que hay varios elementos en la actuación de Trump que podríamos definir como antidemocráticos o violatorios incluso de la propia carta magna norteamericana.

¿A qué responde la actuación de EEUU?

—La actuación de Estados Unidos en Venezuela se corresponde a lógicas del siglo XIX, es decir, tiene que ver con unas lógicas de control de territorios que tienen que ver más con el colonialismo, con el viejo colonialismo que con la época en la que vivimos hoy, que es teóricamente un momento mucho más avanzado y donde estamos discutiendo sobre nuevas formas de gobernabilidad en la crisis de la democracia.

El derecho internacional existe básicamente porque se intenta controlar que esto no sea la ley del más fuerte y lo que está imponiendo Estados Unidos en Venezuela y en América Latina es la ley del más fuerte.

¿Hay un retroceso en la historia a nivel mundial con este tipo de actuaciones?

—Totalmente. Como nunca lo habíamos visto porque ha habido muchas intervenciones norteamericanas que han sido cuestionadas internacionalmente. Por ejemplo, se intervino en Irak, hablando de armas de destrucción masiva y luego se demostró la inexistencia de tal justificación militar, o el caso de Libia, pero lo que está haciendo Trump con Venezuela y además las amenazas que está haciendo sobre otros gobiernos, la presión sobre México, las amenazas directas sobre el presidente de Colombia, es decir, más allá de lo que se opine sobre cada uno de estos presidentes, el problema de esto es que esa manera de actuar es una forma que nos retrocede efectivamente antes de la existencia del derecho internacional o cuando se estaba construyendo.

En estos casos, ¿Cuál es el rol de la comunidad internacional y qué se puede hacer? 

—Ahora mismo no hay capacidad de respuesta por parte de la comunidad internacional, pero me da la sensación de que no es sostenible. Esto se va a complicar con las amenazas permanentes de Donald Trump a otros países. En el caso de las amenazas sobre Groenlandia, por ejemplo, está haciendo que países como Alemania, Francia y Dinamarca impulsen una iniciativa entre los países de la Unión Europea. Están visitando países, están hablando, es decir, ¿cuál sería la reacción? ¿qué van a hacer?…

Después de ver lo que ha pasado en Venezuela, ya la gente empieza a tomarse en serio este tipo de declaraciones y me parece que países como Brasil o como México posiblemente no se queden callados ante una actuación de estas características que se repite, por ejemplo, en Colombia o en algún otro país de la región. A la larga, este tipo de intervención norteamericana no es sostenible.

¿Qué va a pasar?

Es muy difícil generar escenarios porque evidentemente estamos hablando del país que mayor músculo militar tiene en el planeta, que son los Estados Unidos, pero lo cierto es que no veo que sea sostenible los silencios de la comunidad internacional o simplemente las declaraciones retóricas anti violaciones del derecho internacional.

Con el tiempo esto va a generar una situación de crisis en el marco internacional que habrá que ver cómo se da, pero no creo que sea sostenible que esto se mantenga, que este tipo de actuaciones se mantenga bajo el silencio de los países tal y como estamos viviendo en este momento.

Imperio en decadencia

En opinión del consultor, en el mundo se vive un momento de transiciones donde hay países que están emerjendo y otros que están perdiendo su influencia.

“Hay países que están en franca decadencia y yo creo que los Estados Unidos es un país que está perdiendo el rol de país hegemónico en el planeta y lo que estamos asistiendo es a esta fase de decadencia de los norteamericanos”.

Explica que históricamente los gobiernos que se instalan cuando los imperios están en decadencia, alteran las lógicas o los comportamientos históricos de los gobiernos anteriores. Y eso, a su juicio, es lo que está ocurriendo con Estados Unidos.

“Trump es la demostración de eso, es un gobierno que no se corresponde con la forma de comportarse de los gobiernos norteamericanos históricamente, de los que conocemos de la Segunda Guerra Mundial en adelante y esto significa que de alguna forma estamos en un imperio decadente, con un gobierno decadente y posiblemente este tipo de gobiernos puedan generar conflictos a nivel internacional de diferente índole, tanto del marco del derecho como incluso militar”.

—¿Considera que Estados Unidos intenta impulsar un nuevo orden mundial?

—Los Estados Unidos no tiene ningún criterio para resolver el orden mundial. Es decir, no es que se esté sustituyendo la ONU por otra organización, como marco de multilateralismo, o no es que se esté sustituyendo  las multilaterales financieras por otros espacios…eso no es el diseño norteamericano. Hay un reordenamiento del orden internacional, porque lo que está planteando Estados Unidos es: América Latina es nuestra.

Lo ha publicado recientemente el día 3 o 4 de diciembre pasado, es decir, en su plan de estrategia de seguridad nacional. Lo que ha dicho es que reactiva la doctrina Monroe, que ahora llama Donroe. Lo que está planteando en la práctica parece ser que es una redistribución del territorio.

Lo que está planteando es un alejamiento de Europa, que ha sido su aliado histórico  durante la segunda mitad del siglo pasado y esto está generando unos focos de tensiones a partir de la guerra de Ucrania, los miedos europeos con respecto a Rusia, etcétera… Estamos asistiendo a una lógica muy preocupante que afecta a los climas de tensiones a nivel global que se van a agudizar con este tipo de dinámicas que está generando la administración trump.

¿Bajo qué sustento legal, Trump se encargará de Venezuela tal como afirma que está haciendo?

—No, no hay sustento legal alguno que permita esa acción. Eso es violatorio de los marcos del derecho internacional a todas luces, no hay por dónde agarrar eso, no hay forma de justificarlo y de hecho en las propias entrevistas en canales informativos norteamericanos, Marco Rubio ha cambiado la conversación  cuando le preguntan sobre este punto porque no tiene como argumentar esto, porque no hay ninguna justificación, no hay ningún argumento justificativo que pueda demostrar esto.

Estados Unidos ha violado el artículo 1 y el artículo 2 de la Carta de Naciones Unidas y se está violando el derecho internacional y no hay ninguna justificación legal por la que los Estados Unidos pueda declarar su gobierno sobre Venezuela. Eso no se puede justifcar.

 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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