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Donovan en Caracas: El Poder Militar de EE. UU. y la Ausencia de Padrino en la Fotografía

Donovan en Caracas: El Poder Militar de EE. UU. y la Ausencia de Padrino en la Fotografía

No hay fotografías del general de infantería de marina Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, con sus anfitriones en Caracas. La reunión ocurrió, pero no hay imagen conjunta circulando. Sabemos de la visita por las comunicaciones de la Embajada estadounidense en la capital venezolana, así como por un escueto comunicado del ministro de Comunicación de Delcy Rodríguez, Miguel Pirela, quien documentó en la red social X la llegada al país del oficial norteamericano “para sostener una reunión” con la interina Rodríguez, Vladimir Padrino López y Diosdado Cabello, pero no ilustró el contenido con imágenes.

Por cierto, el periodista Víctor Amaya observó que el post del ministro Pirela había sido editado para suprimir la palabra “terrorismo”. En la versión original decía que en el “encuentro, ambos países acordaron trabajar […] contra el tráfico de sustancias ilícitas en nuestra región, terrorismo y migración”. Pero, una hora después, el texto fue publicado nuevamente con un cambio: “…tráfico de sustancias ilícitas, migración, entre otros”. Más nada. En cambio, la Embajada y el Comando Sur calificaron el encuentro “con las autoridades interinas” como día histórico y jornada productiva.

El comandante en el terreno

La ausencia de documentación fotográfica contrasta con antecedentes recientes. A diferencia de la ocasión en que recibieron al director de la CIA, John Ratcliffe, quien estuvo en Caracas el 15 de enero de 2026 (era la primera visita de tan alto nivel desde la operación del 3 de enero), cuya fotografía fue objeto de controversia, sobre todo en el sector duro del chavismo, esta vez no hubo posados ni apretones de manos ante las cámaras.

La Embajada, por su parte, se apresuró a apropiarse del relato, que narra las acciones en un país caribeño de Francis L. Donovan, general de cuatro estrellas del Cuerpo de Marines de EE. UU., con experiencia en infantería, reconocimiento y operaciones especiales, líder de unidades como la 2ª División de Marines y otras fuerzas expeditivas durante décadas.

Donovan ocupa, en el hemisferio occidental, una posición funcional comparable a la que tuvo Douglas MacArthur en el Pacífico, ya que es el comandante de un teatro completo de operaciones, con autoridad sobre fuerzas desplegadas y planificación estratégica regional. Personifica el mismo tipo de mando expedicionario, con capacidad de proyectar fuerza más allá de las fronteras propias. En fin, Donovan representa el poder militar de una superpotencia con experiencia en guerras internacionales. Su presencia en Caracas tiene esa lógica de comandante de teatro que inspecciona y consolida un resultado.

Sin imagen

El 18 de febrero de 2026, un fotógrafo comisionado por la Embajada captó a Donovan en Caracas conversando con marines asignados a la seguridad de esa sede diplomática. La imagen lo muestra en uniforme de servicio, con sus condecoraciones visibles, hablando con su tropa dentro del perímetro diplomático. Los marines ocupan el primer plano, pero de espaldas. La cámara está de su lado. El entorno es operativo, no ceremonial.

La fotografía difundida transmite normalidad. No hay tensión visible. No hay negociación. Es un comandante que inspecciona y conversa con su personal en una capital donde, poco antes, se produjo una incursión armada extranjera.

En diplomacia y en protocolo militar, las imágenes no son accesorias. Fijan jerarquías, proyectan simetrías, construyen relatos. Cuando una reunión se celebra y no se exhibe, la omisión también comunica.

Entraron y no han salido

El punto es que el ministro de Defensa, en el cargo desde 2014, que recibió a Donovan sigue siendo el mismo que estaba al frente de la Fuerza Armada cuando ocurrió la operación del 3 de enero. Ni renunció ni lo renunciaron. Se excusó diciendo que su decisión se había limitado a no enviar a sus hombres a “un suicidio seguro”, reconocimiento explícito de la asimetría militar frente a Estados Unidos.

La frase introdujo una lógica de cálculo y preservación en medio de una situación crítica, lo que nos conduce al hecho de que Padrino López no es solo un general que sufrió una derrota aplastante y que se cruzó de brazos mientras se llevaban esposados a sus jefes a una cárcel federal en el helado Brooklyn. Estamos ante un alto mando cuya permanencia en el poder ha coincidido con la consolidación de un entorno económico familiar documentado por investigaciones independientes, con empresas activas dentro y fuera del país y acceso a circuitos privilegiados. Su continuidad en el cargo protege esa estructura. La reunión con Donovan responde a esa lógica: mantener el cargo y preservar los intereses y privilegios que vienen con él.

El contraste es nítido. Hay una imagen pública del comandante extranjero en control de su perímetro en Caracas. No hay imagen pública del ministro venezolano en el mismo plano. La presencia del primero se normaliza. La del segundo se administra con discreción.

Durante años, el discurso oficial aseguró que ninguna fuerza extranjera pisaría el país sin pagar un precio insoportable. “Si entran, no salen”. Hoy la imagen que circula es la del comandante estadounidense conversando con su tropa en Caracas. La reunión que no se ve confirma que el ministro de Defensa recibió al jefe militar que ejecutó la operación que su institución no pudo impedir.

El comandante responsable de la operación que ingresó a territorio venezolano, atacó infraestructura militar y capturó al dictador tiene imagen. Donovan aparece en su perímetro. El ministro que no pudo impedirlo continúa en el cargo y evita el encuadre. Los muertos y los heridos no forman parte de la escena.

La entrada Donovan aparece en escena y Padrino evita la foto se publicó primero en La Gran Aldea.

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