¿Dónde se encuentra la pintura de Salvador Dalí, valorada en 4 millones de dólares, robada a Pablo Escobar?
El capo la compró para su esposa; en los años 90 cayó en manos de los líderes de las AUC, quienes la vendieron, y hoy está exibida en un museo de arte de Fukushima.
Pablo Escobar no sabía de arte, pero tampoco era un tonto. Gran parte de su fortuna estaba invertida en óleos, esculturas griegas, jarrones chinos, lámparas y muebles importados. La mayoría de lo que el capo compraba lo había visto en televisión, en periódicos o se lo sugerían sus conocidós.
Cuando Los Pepes (Perseguídos por Pablo Escobar) le pusieron un Renault 21 repleto de dinamita al capo en el edificio Mónaco, todo el país quedó boquiabierto. El diario El Tiempo tituló: “Había obras de arte hasta en los baños”. Muchas de ellas fueron destruidas por la explosión, pero había una que tenía un lugar privilegiado en la biblioteca de la familia, donde no la habrían alcanzado cuarenta carrobombas. Se trata del mítico óleo The Dance de 84 x 116 centímetros firmado en la parte central derecha por su autor: Salvador Dalí.
Recorte de prensa de la primera pagina de El Tiempo, el 15 de enero de 1988.
El privilegiado lugar que ocupaba el cuadro no hacía reverencia a su magnífico valor artístico, sino al valor sentimental que tenía para la esposa del capo: fue el obsequio que Victoria Eugenia Henao recibió en 1986 para celebrar sus diez años de matrimonio. Victoria Eugenia tenía una atracción particular por el arte, la cual compartía con Fidel Castaño, antiguo socio de su esposo, que se convirtió en su peor enemigo y autor del bombazo que casi acaba con la familia Escobar Henao.
Dalí pintó The Dance como uno de los tantos encargos que hizo para mantener los costosos caprichos de su esposa Gala en Nueva York. El cuadro llegó a subasta en Sotheby’s el 14 de mayo de 1985 y tuvo un precio de salida de 209.000 dólares. La pintura fue comprada por Edgar Fernando Blanco, un conocido intermediario que se movía como pez en el agua en el mercado del arte neoyorquino y le ganó la puja al japonés Teizo Morohashi, que estaba detrás de la obra desde 1973, y luego se la llevó a Escobar hasta Medellín.

Salvador Dalí con su esposa Elena Ivanovna Diakonova (Gala).
Días después del atentado, Escobar envió a su cuñado con el inventario de la Policía para que recogiera lo que se había salvado. Mario Henao Vallejo recogió el cuadro de Dalí y lo puso en una casa vecina llamada El Diamante, donde vivía otra de sus hermanas. Hasta esa casa también llegaron Los Pepes, se metieron por la terraza y antes de prenderle fuego, Fidel Castaño vio el cuadro de Dalí y se lo robó.

Antes de ser miembro de Los Pepes, Fidel Castaño desarroló su buen gusto por el arte traficando obras desde Europa hasta Medellín.
Cuando Fidel Castaño supo que la obra le pertenecía a Victoria Eugenia quiso devolvérsela, pero la esposa de Escobar no la aceptó de vuelta y le envió los certificados de autenticidad y el avalúo final de la transacción, tasado en cuatro millones de dólares.

El cuadro tuvo un nuebo hogar en el cuarto más custodiado de la mansión Montecasino, propiedad de los Castaño en Medellín. Fidel lo guardó como un tesoro hasta el día de su muerte, el 6 de enero de 1994, un mes después de que mataran a Pablo Escobar. Según uno de los matones de confianza de los hermanos Castaño llamado «Monoleche» a Fidel Castaño lo habría mandado a matar su hermano Carlos Castaño. Sin embargo, esta es una de las versiones que rodean el misterioso asesinato del mayor de los hermanos Castaño.
Carlos Castaño heredó una valiosa colección de arte de su hermano, entre la que se encontraba The Dance. Carlos la dejó intacta en el cuarto de Montecasino un par de meses, hasta que tuvo que venderla. Tras la muerte de su hermano, el poderoso jefe del paramilitarismo empezó a estar acorralado por su propio ejército, a esto se sumó el disgusto del gobierno por su negativa a negociar, y la enfermedad terminal de su pequeña hija Rosa María. Esto lo llevó a la cima de la desesperación, se hizo adicto a la cocaína y al whisky, y ordenó a sus testaferros que vendieran sus obras de arte para poder tener algo de dinero en efectivo.
A finales de 1994, The Dance volvió a aparecer en una subasta, esta vez a la casa Christie’s de Londres. La subastadora no reveló la procedencia del cuadro y le puso un precio de salida de 625.195 dólares. Teizo Morohashi volvió a pujar y esta vez nadie se la ganó. Se la llevó para el Museo de Arte Moderno en Fukushima, Japón (MFNIJ).
El señor Morohashi murió en 2001, pero a su cuadro de Dalí todavía le quedaba otra prueba para mostrar que es invenscible: el 11 de marzo de 2011 Japón experimentó el cuarto mayor terremoto que se haya registrado en los últimos ciento cincuenta años en el mundo. El equipo del Museo alcanzó a meter en una bodega la colección de Dalí antes de que las olas de quince metros arrasaran con todo. El cuadro The Dance se salvó. Actualmente es parte del Museo, aunque no es la mejor obra de Dalí, atrae a miles de visitantes por su fascinante historia.



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