Demolición del Edificio Michell en Barranquilla: La Historia de un Caso Controversial y las Consecuencias para el Alcalde Char
La construcción fue levantada en Bellavista, un barrio patrimonial, sin licencias durante la primera alcaldía de Álex Char; su dueña, Auristela Mendoza, debe demolerla.
En medio del tradicional barrio Bellavista en Barranquilla se construyó en 2010 el edificio Michell. La edificación es un tanto llamativa por romper el estilo de las demás construcciones de estilo clásico Art Decó francés de mediados del siglo pasado. Los vecinos del barrio, con su gran valor patrimonial, hicieron oír su voz en su momento porque claramente rompía con la armonía arquitectónica del entorno que, además, conserva una generosa vegetación.
A pesar de la protesta, la dueña Auristela Mendoza no tuvo ningún reparo y siguió hacia adelante, aunque rompía con el estilo y la altura de las casas del barrio. La conservación patrimonial obliga a preservar las fachadas y mantener unas alturas reglamentadas; las construcciones con valor patrimonial no pueden ser tumbadas para levantar edificaciones modernas. Los dueños del edificio Michell actuaron en contravía a la norma y derribaron en 2009 la casa que existía en la carrera 61# 66 -145 para levantar, años después, la polémica torre de cinco pisos.

Los vecinos advirtieron que la construcción no tenía las licencias requeridas y denunciaron irregularidades ante la alcaldía de Alejandro Char. El caso fue estudiado en la Secretaría Distrital de Control Urbano y Espacio Público de Barranquilla, cuya cabeza entonces era Yesid Turbay.
La Curaduría Urbana 1 no presentó oposición a la construcción del edificio Michell, que claramente no contaba con las autorizaciones requeridas. Finalmente, se concluyó que fueron muchos los compradores de buena fe de los distintos apartamentos que ahora verán su dinero esfumarse.
El caso quedó estancado por meses, y en la resolución 1775 de 2016 se dejó sin efectos la sanción original. El funcionario Henry Cáceres Messino firmó un documento que avalaba la construcción y dejaba sin fundamento las objeciones anteriores. No faltaban las quejas de los vecinos por los ruidos de los inquilinos del primer piso con sus celebraciones estridentes por los partidos del Junior o la selección colombiana de fútbol.
La nueva resolución le daba tranquilidad a la dueña del edificio, Auristela Mendoza Jiménez. Pero las cosas no terminaron allí. El abogado Víctor Manuel Ríos, en representación de los interesados, colocó una acción popular contra el Edificio Michell, en la que argumentaba la afectación al patrimonio de Barranquilla y señalaba el atropello y la violación de la norma por la demolición de la construcción original.
Un juez en 2020 les dio la razón a las acciones de Víctor Manuel Ríos y ordenó demoler el sitio por violación de derechos colectivos, como la moralidad administrativa y la protección del patrimonio cultural. Sin embargo, fue hasta el año 2026 que quedó firme la orden de demolición. También se exigió la construcción de una casa similar a la arquitectura de la demolida.

El encanto de Bellavista reside en su arquitectura, sus casas patrimoniales con amplios jardines, balcones ornamentados y detalles antiguos que evocan una época dorada.
Al alcalde Char, el mismo que vio durante su alcaldía avanzar el Edificio Michell, tendrá que ejecutar la decisión del juez, tal como lo hizo el alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, recién se posesionó con la Torre Acuarela.
Para hacer efectiva la demolición, la alcaldía de Char abrió una convocatoria para llevar a cabo la demolición, cuyo costo puede alcanzar los $3.000 millones, una situación similar a la que se dio en Cartagena, cuya demolición la realizó Demoliciones Atila Implosión.
La Alcaldía de Char tiene un plazo de un año para cumplir la orden judicial que terminó dándole la razón a los vecinos de Bellavista que quieren conservar la belleza armónica de su barrio, como ocurre con las mansiones del vecino barrio Prado.


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