Cargando ahora

Cupertino Flores: Desentrañando la Corrupción en la Transición Política de Venezuela

Cupertino Flores: Desentrañando la Corrupción en la Transición Política de Venezuela

Cuando se detalló la dimensión de las oscuras operaciones de corrupción del todopoderoso ministro de Petróleo y vicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami Maddah, se dedujo la complejidad como operó la nomenclatura chavista entre 2019 y 2023. El daño causado al patrimonio público es incalculable y los beneficiados con esas transacciones fraudulentas, obviamente, eran los miembros de uno de los grupos que controlan el poder desde 1999.

¿Por qué cayó El Aissami? La lucha de poderes dentro del chavismo genera -periódicamente- implosiones, en las que un grupo desplaza a otro. Ocurrió anteriormente con el zar petrolero, Rafael Ramírez Carreño (2004-2013), hombre de confianza del comandante eterno Hugo Chávez, que manejó más de 800 mil millones de dólares durante la gestión en la que dirigió los destinos de Petróleos de Venezuela (PDVSA) y ahora vive en un palacio en Italia. Sucedió con Nicolás Maduro y la primera combatiente, Cilia Flores.

En los sótanos de las tres millonarias mansiones ubicadas en el Contry Club, adquiridas por El Aissami, funcionaba la logística administrativa y financiera de la red de corrupción con la autorización directa del presidente, Nicolás Maduro. Las cifras, las operaciones y la complicidad mostraron un sistema de alta tecnología que involucraba criptomonedas, transacciones digitales, conexiones financieras con gobiernos cómplices, bancos y paraísos fiscales, que hacen difícil cualquier rastreo.

En los cuatro años de El Aissami y los otros 22 años de gobierno chavista, el saqueo al erario público es incalculable y el rastreo de capitales y bienes es tarea difícil. En un ecosistema financiero digital dominado por la tecnología, la velocidad de respuesta de programas y computadoras, la integración mundial, las ansias de poder, el consumismo y los egocentrismos desenfrenados, y la complicidad entre gobiernos y banqueros, hace que la tarea de investigar y recuperar ese patrimonio saqueado sea una tarea imposible de realizar.

Quienes creen que en el proceso de salir del chavismo solo falta una “varita mágica” que arregle fácilmente la situación nacional, están equivocados.

En primer lugar, la estructura formal del Estado está controlada por el chavismo, ese objetivo se alcanzó fácilmente en 26 años de gestión ya que Venezuela concentra todo su poder en el manejo de la actividad petrolera, eso lo entendió bien Hugo Chávez, que irrigó a todos los sectores generando una dependencia total, situación que por los vientos que soplan, no va a cambiar y sus aberraiones continuarán.

En segundo lugar, las intenciones del gobierno de Estados Unidos de América son las de facilitar un proceso de transición, a su manera, sin traumas violentos, eso lo piensa hacer con la cooperación del chavismo liderado por los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, y sus cómplices (Diosdado Cabello, Padrino López, etc.). Según el presidente Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, en esta fase lo importante es la estabilidad para garantizar los negocios, especialmente el petrolero, después se pensará en la democracia.

En tercer lugar, la opción democrática quedó relegada a un segundo plano porque hay que cobrar la factura del gasto militar y es prioridad activar al sector petrolero. Deben esperar -entonces- María Corina Machado, las elecciones libres y democráticas, y la recuperación de la legalidad e institucionalidad. Sobre este asunto se presenta un gran problema porque la estructura jurídica, ejecutiva y legislativa es totalmente ilegal, porque desde 2015 se han generado decisiones totalmente ilegales y eso lo saben los inversionistas petroleros.

En cuarto lugar, esa búsqueda de la estabilidad política en alianza con la cúpula chavista encabezada por los hermanos Rodríguez, Diosdado, Padrino, Tarek William Saab, implica un riesgo si se mantienen en el poder mucho tiempo y porque puede generar “el síndrome de Estocolmo” que prolongaría, en el tiempo, su vigencia, garantizando así la impunidad de su nomenclatura genocida y corrupta.

En quinto lugar, desmontar 26 años de control político y económico no es tarea fácil. La prueba que está evidenciando esta apreciación es la Ley de Amnistía, elaborada por los lobos que cometieron las atrocidades y violaciones de los derechos humanos, y ahora perdonarán a unas víctimas que fueron injustamente encarceladas y pagaron por crímenes que no cometieron, como lo dijo el liberado, Juan Pablo Guanipa.

En sexto lugar, la historia imperialista de EUA no ha variado. En sus dos siglos de historia republicana sus intenciones e intereses están vigentes, solo se han ajustado a los tiempos y los contextos, pero sus principios imperialistas son los mismo. Detrás de esas intenciones existe una maquinaria económica que acompaña cualquier aventura militar o diplomática. Por tanto, todo el esfuerzo bélico para presionar la salida de Nicolás Maduro tiene que pagarse. Así será.

Mientras tanto, los venezolanos siguen soñando con una “Venezuela rica porque tiene petróleo”, con calles hechas con morocotas” como dice la gaita, que irónicamente está marcada por una profunda desigualdad social y pobreza, cuyas ciudades son adornadas con cinturones de miseria; un país con precarios sistemas de salud, educación y servicios públicos.

El proceso de recuperación nacional se complica, cuando siguen vigentes personajes de la sociedad civil y políticos oportunistas de los partidos tradicionales cómplices de la corrupción y del deterioro de la democracia, y nuevos dirigentes de movimientos de distintos tintes ideológicos que han vivido de la crisis; de empresarios y banqueros cómplices del saqueo chavista poco interesados en que las cosas cambie.

Vista así la situación del país, las aristas de la transición son diversas, complejas y con riesgos que moldearán su futuro. El tiempo se encargará de mostrar el camino, que -sin duda- seguirá marcado por el petróleo e intereses foráneos. Mientras, los venezolanos continuarán soñando con las calles de morocotas y “con volver as ricos”; otros recogerán migajas de comida en la basura esperando que el milagroso oro negro cambie su destinto.

Cupertino Flores

Publicar comentario