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Construcción Acelerada de Viviendas Temporales en Ciudad Caribia: Un Refugio para las Familias Afectadas por los Sismos

Construcción Acelerada de Viviendas Temporales en Ciudad Caribia: Un Refugio para las Familias Afectadas por los Sismos

Las casas prefabricadas de 36 m² que se instalan en los terrenos de Ciudad Caribia en teoria representan una medida temporal mientras se retoma la entrega de créditos para viviendas y la construcción de las soluciones habitacionales definitivas. Cuando se complete la obra, las familias afectadas por los sismos llegaran a un entorno apartado, con pocos servicios comerciales y serias fallas de transporte público.

En Ciudad Caribia, el complejo habitacional ubicado en las montañas entre Caracas y La Guaira, el gobierno acelera la construcción de 2.100 viviendas temporales para desalojar los colegios usados como refugios temporales tras los terremotos del 24 de junio y beneficiar, según proyecciones de la encargada Delcy Rodríguez, a unos 8.400 habitantes.

En los 40.000 m² del terreno, distribuidos en ocho terrazas, el movimiento de maquinaria es continuo. La construcción ya inició formalmente en cuatro de esas terrazas, mostrando distintos niveles de avance: mientras en dos ya se instalan las casas prefabricadas, en una tercera se trabaja en la construcción de las losas fundacionales sobre las cuales se levantarán los módulos prefabricados.

Los obreros asignados a la terraza 2 trabajan para instalar 11 losas fundacionales, donde habrá 118 casas repartidas en dos filas.

Miguel Méndez, ingeniero de Edifika —una de las empresas privadas que trabaja en el lugar—, explica que, una vez preparado el terreno, cavan la zanja, echan la piedra picada y el armazón de acero para el vaciado del concreto para la losa fundacional y su posterior desencofre. Luego, requiere de dos a tres días de curado continuo con agua para que no se agriete.

El proceso para levantar las casas prefabricadas es «como armar un lego». «Se empieza con el ensamblado. Se arma la estructura metálica apernada, luego las paredes, puertas, ventanas y por último las instalaciones sanitarias», detalla Méndez.

obras ciudad caribia

Para sostener el ritmo de la obra, el equipo en el terreno mantiene un ritmo de construcción acelerado pero condicionado por los insumos. Según explica el ingeniero Miguel Méndez, en un horario de 7:00 a.m. a 5:00 p.m. logran vaciar entre dos y tres losas diarias, capaces de albergar entre 10 y 12 casas por losa, organizadas en dos filas.

El ensamblaje de los módulos avanza a razón de dos casas por día, siempre que lleguen a tiempo. Méndez detalla que los kits de las casas son importados desde China y llegan en cajas para ser clasificadas en el sitio. En el proceso, las cuadrillas deben hacer un control de daños: si alguna pieza viene doblada o deteriorada por el traslado la reparan en el lugar, y si el daño es muy grave, simplemente la descartan.

Un diseño ajustado a lo mínimo

TalCual constató que el espacio de estas casas temporales es modesto. De acuerdo con un trabajador de la obra que prefirió el anonimato, cada vivienda está pensada para albergar familias de tres a cuatro integrantes. Sin embargo, deben habitar un monoambiente de 36 m² con baño privado —equipado con poceta, lavamanos y ducha—, en el que se meté una cama matrimonial y una litera.

A la limitación de espacio se le suma el factor climático. Aunque Jorge Rodríguez, jefe del Estado Mayor para los Campamentos Transitorios y Viviendas, asegura que las estructuras de PVC prefabricado son de tipo térmico para aislar las temperaturas, en la práctica el material concentra un calor intenso en su interior durante el día.

En cada módulo se realiza la instalación eléctrica básica, con sus tomacorrientes y breaker.

Además, las viviendas no contarán con área de cocina individual. En su lugar, habrá un comedor comunitario que, según la planificación anunciada por el gobierno interino, estará diseñado para atender hasta 400 comensales por turno.

Los servicios básicos son una tarea pendiente. En la parte trasera de las viviendas están las tuberías: una naranja para aguas servidas y una verde para el agua limpia. Ambas conectan a tanquillas que irán a una planta de tratamiento que se construirá en el campamento.

Un equipo integrado por funcionarios de la estatal Hidroven evalúa el terreno donde, en teoría, se instalará una planta de tratamiento de aguas residuales.

Una isla en la montaña

«Estos campamentos transitorios no van a ser depósitos de seres humanos, como algunas viviendas que se han construido por allí. No, porque van a tener espacios verdes, canchas, mesas de ping pong, zona para las personas que que vayan a emprender, peluquería, gimnasio, sitios de comida», aseguró Jorge Rodríguez durante su visita a Ciudad Caribia el 15 de julio.

La promesa no es nueva. Cuando el expresidente Hugo Chávez inauguró el complejo urbanístico en 2011, la orden fue diseñar en esas 1.200 hectáreas una ciudadela integral con escuelas, abastos, panaderías, áreas comerciales y servicios al alcance. La idea era que Ciudad Caribia fuera el ejemplo de una ciudadela en la que la gente no llegara solo a dormir, porque allí tendrán todo lo necesario para hacer vida.

En el nuevo terreno donde se levantan las casas prefabricadas se acondicionaron espacios para un campo de fútbol y uno de béisbol. Sin embargo, los comercios no son una prioridad por ahora. «Así decirte que va a tener un centro comercial, locales, no te sabría decir porque ahorita la misión que tenemos es hacer las losas para las casas», admite el ingeniero Miguel Méndez. Cerca de los módulos solo destaca el hospital recién inaugurado en 2024. Quien necesite comprar en un abasto debe caminar al menos media hora y cuesta arriba.

Salir de Ciudad Caribia hacia Caracas o La Guaira tampoco es sencillo. Ya en 2016 la revista Clímax alertaba sobre el colapso del sistema Bus Caribia (Sitssa), que pasó de 37 unidades a apenas cuatro autobuses activos por falta de repuestos y robos, obligando a los vecinos a pagar taxis o carritos particulares después de las siete de la noche.

Para 2019, TalCual documentó que de 16 camionetas dispuestas para la zona solo funcionaban siete, lo que condenaba a los habitantes a esperar hasta dos horas para salir y cuatro más para poder regresar.

La frecuencia del transporte público sigue siendo baja, según constató el equipo de TalCual en el terreno y, hasta la fecha, las autoridades no han anunciado ningún plan para robustecer la flota de vehículos ante la llegada de las nuevas familias.

En el primer campamento, cuya construcción inició el 8 de junio, ya levantaron unos 60 módulos, al igual que arreglaron la cancha de fútbol y también las áreas verdes. Todavía falta montar 40 casas y construir una fuente y un gimnasio.

Trabajar a contrarreloj

El día 14 de agosto, Delcy Rodriguez visitó las instalaciones para constatar los avances constructivos y anunció que la obra podría estar culminada antes del inicio del año escolar 2026-2027, de modo que se reubiquen a las familias refugiadas en las 67 escuelas que funcionan como centros de acopio temporal. Según instrucciones de Héctor Rodríguez, ministro de Educación, las clases inician el 14 de septiembre.

Aunque el ensamblaje de las casas transitorias progresa con rapidez, la habilitación de los servicios básicos marca un ritmo distinto. La entrega total del proyecto de agua potable y la red de colectores hacia la planta de tratamiento tiene un plazo de ejecución proyectado de seis a ocho semanas, de acuerdo con Camilo Suescun, gerente general de Hidroven para el Distrito Capital.

La incertidumbre sobre las fechas exactas también se siente entre quienes levantan las estructuras. «Tengo entendido que son creo que dos o tres meses para entregar todas las viviendas. Pero ahí sí no sé si sea un tiempo así exacto o den un chance más», detalló el ingeniero Méndez.


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