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Desastre en la Opppe: Víctimas y Consecuencias del Colapso Estructural en el Litoral Central de Venezuela

Desastre en la Opppe: Víctimas y Consecuencias del Colapso Estructural en el Litoral Central de Venezuela

Frente al amasijo de escombros con formas imposibles, una mujer de rostro ajado espera por una mínima retribución. Han pasado 14 días desde que el doble terremoto destruyó buena parte de las edificaciones del Litoral Central de Venezuela. La mujer, María P., ya solo quiere recuperar el cuerpo de su hermana, atrapado entre las columnas y placas de concreto, las unas pulverizadas y las otras apiladas como panquecas, que hasta el 24 de junio conformaban los 12 pisos de la torre H del urbanismo Opppe 26, en Caraballeda, estado La Guaira (hasta 2019, estado Vargas). “Mi hermana siempre estuvo contenta de vivir en la Ope desde que le dieron su apartamento hace 14 años”, masculla.

Entre las ruinas cuesta imaginar cómo era la disposición original de las torres del complejo Opppe 26 que se desmoronaron a pocos metros de la avenida José María España, entre playa Los Cocos y playa Sheraton. “Las Ope A, B y C y las G, H, I estaban en el medio; fueron las que se cayeron”, orienta un hombre, de paso, a los reporteros de Armando.Info. La voz se le quiebra; dice que varios miembros de su familia murieron allí. 

Como si delimitaran la arena de un coliseo funesto, alrededor del foso de cascotes otras seis torres del urbanismo quedaron en pie, tres de cada lado, pero con notables daños estructurales. Dejaron a la vista sus apartamentos, sin paredes y con columnas agrietadas. Es un atisbo de la intimidad cotidiana que los sismos gemelos del Día de San Juan detuvieron: camisas que cuelgan todavía, camas pegadas a paredes que ya no están, y en los espacios de la planta baja, donde solían funcionar esos negocios vecinas, característicos de los edificios que levantó la gubernamental Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (Opppe, siglas que dan nombre a los conjuntos residenciales), se encuentran carritos de perros calientes aplastados y locales que fueron bodegas, ahora apenas identificables por los carteles de cartulinas de colores con precios de víveres escritos a mano. 

La Opppe nació en octubre de 2009 por un decreto del presidente Hugo Chávez, que le asignaba la misión de “identificar, planificar, proyectar y ejecutar acciones urbanísticas, arquitectónicas o paisajísticas de carácter extraordinario”. Pero ese cometido se resumió desde 2010 en atender con carácter de urgencia a los damnificados por los deslaves de ese año, que afectaron a los estados Falcón, Miranda, Distrito Capital y Vargas, algo que otro decreto de Chávez, este de emergencia en diciembre del mismo año, consagró.

Desde entonces la premura se convirtió en la piedra fundacional de muchas opes -como la gente se refiere coloquialmente a estos urbanismos-, entre ellas, las de Caraballeda.

El presidente fundador y cara emblemática de la Opppe fue el arquitecto Francisco Farruco Sesto Novas, quien era al mismo tiempo ministro de Cultura y ministro de Estado para la Reconstrucción Urbana de Caracas (2010-2013), este último despacho que luego se convertiría en Ministerio para la Transformación Revolucionaria de la Gran Caracas. Además de desarrollos habitacionales, la Opppe también erigió el controvertido nuevo Mausoleo para El Libertador, Simón Bolívar, en el centro norte de la capital venezolana, y se le confiaron proyectos como el monumento conmemorativo del bicentenario del 19 de Abril, una Plaza de la Revolución en los espacios de la avenida Bolívar, o el Parque Bolívar en terrenos de la base aérea de La Carlota, todos en Caracas.

La Opppe 26 ilustraba el prototipo de una mole urbana de estilo soviético, que a ratos recordaba el modelo de los Plattenbauten de la RDA, la antigua Alemania comunista. Este proyecto masivo de vivienda popular agrupaba 876 apartamentos distribuidos en 12 torres, de 12 pisos cada una, de acuerdo con documentos oficiales de la época de construcción. Si se considera como base para el cálculo la convención de una familia nuclear de cuatro miembros, en todos esos apartamentos vivían algo más de 3.500 personas. Habitaban una zona altamente sísmica, que ya con el terremoto de 1967 fue escenario del desastre de la Mansión Charaima. Quizás no tenían suficiente conciencia de ello, pero el doblete sísmico del reciente 24 de junio les ofreció una terrible evidencia. 

Sin embargo, el de las torres Opppe 26 no fue el único complejo residencial de su tipo que colapsó en el Litoral Central a raíz de los sismos. En un recorrido por la zona cero de la destrucción, Armando.Info comprobó que muchos de ellos fueron vulnerados; todos, en realidad, pero en diferentes medidas.

El conteo, visual y directo, determinó que de las 43 torres Opppe, agrupadas en nueve urbanismos construidos por esa oficina presidencial entre Playa Grande, al oeste, y Tanaguarena, al este, 16 se desplomaron, o casi cuatro de cada diez. Las restantes 27 (63%) se mantuvieron en pie pero con daños estructurales de consideración; algunas de ellas exhiben en sus fachadas una gran letra D, pintada con spray, que en la jerga de la emergencia indica que se deben demoler. 

La mayoría de los urbanismos de esa franja, 90% de ellos -Opppe 26, 27, 22, 30, 33 y 34-, se concentraron en Caraballeda. Dos más en Tanaguarena -la 25 y 35- y una en Playa Grande. Entre todos ellos, de acuerdo con cifras oficiales de la Opppe, sumaban 3.637 apartamentos, lo que equivale a poco más de 14.500 personas afectadas. Una cifra conservadora si se tiene en cuenta que cada torre de 12 pisos tenía entre 8 y 16 apartamentos por piso, de acuerdo con el relato de varios rescatistas en el terreno.

Las ope del entonces estado Vargas fueron construidas entre 2011 y 2013 a todo galope. La prisa se manifestó en contratos asignados a dedo a empresas con experiencia desconocida en el ramo de la construcción, en la opacidad en la administración de los fondos y en la escasa evaluación, apenas a vuelo de pájaro, de los terrenos donde se edificaron los urbanismos, factores todos que pudieron servir como catalizadores de una tragedia que entonces tan solo se incubaba. 

Viviendas ‘dignas’, elecciones y poder

La Opppe era una oficina con jerarquía presidencial que detentaba poder. Un signo tangible de ello era la ubicación de su sede, en el tercer piso del Palacio Blanco, frente al Palacio de Miraflores, durante el mandato de Hugo Chávez.

Fue la entidad que tuvo a cargo la construcción del mayor número de viviendas dentro del plan de emergencia 2011-2012. Le asignaron la construcción de 11.188 de un total de 33.476 viviendas, es decir, 33,4% del total de casas y apartamentos asignados para atender la emergencia en el área metropolitana de Caracas.

Por su eficacia, pronto se volvió una bandera de la gestión chavista. Conseguir un techo propio era una de las inquietudes más importantes entre la población tradicionalmente excluida y no solo de los damnificados de desastres naturales. Satisfacer esa demanda constituía además un atractivo señuelo electoral.

Con su voz ronca, Farruco Sesto adquirió la categoría de animador en las frecuentes transmisiones especiales de los canales oficiales de TV. «Antes los pobres iban para la orillita, para las quebradas, para los sitios de riesgo, y ahora se están viniendo para donde la ciudad está constituida, con su equipamiento, su servicio, su metro, su escuela, equipamiento de salud, museo, todas las facilidades», presumía en una de esas transmisiones de 2012. En otra de ese año -en el que se reveló el cáncer que llevaría a Chávez a la muerte en marzo de 2013-, Sesto aclaraba que “el presidente hace esto con mucho amor. Él está con nosotros, esto lo ve por televisión. Él quisiera estar en todas las entregas. Al final, lo importante es hacer el trabajo para nuestro pueblo, para familias con dificultades”. En esta ocasión, informó que la Opppe estaba construyendo 4.300 viviendas en Vargas.

El Litoral Central fue uno de los epicentros de aquella batida de construcción y propaganda. Allí la Opppe no solo levantaba edificios. Por ejemplo, también en 2012, Sesto asistió a entregas de “viviendas dignas”, unas casas hechas con el sistema constructivo Forsa, en el sector Los Corales de Caraballeda.

En enero de 2011, apenas tres meses después del decreto de emergencia por las lluvias, que se prorrogó varias veces, la Opppe pasó a ser una fundación de Estado con patrimonio propio y potestad para manejar fondos, otra muestra del poder que iba acumulando y de cuyo ejercicio nunca ofreció reportes detallados.

De acuerdo con la Memoria y Cuenta del Ministerio del Despacho de la Presidencia, ente al cual respondió siempre la Opppe hasta su reciente desactivación en febrero de 2026, entre 2011 y 2015 la oficina manejó un presupuesto de casi 3.300 millones de dólares (exactamente 3.273.625.727,15), según cálculos hechos a partir de la tasa de cambio oficial de la divisa en cada uno de esos años. Pero su ejecución no aparece desglosada. En las Memoria y Cuenta de 2011 y 2012 apenas se informaba que los cuantiosos montos se destinaron a “contribuir a las mejoras y soluciones de los problemas urbanísticos, arquitectónicos y paisajísticos a nivel nacional”. A partir de 2013, ni siquiera se molestaron en enunciar algún proyecto específico.

Durante ese quinquenio, el de 2012 fue el año de mayor prosperidad para las arcas de la Opppe. Tuvo a su disposición un presupuesto de unos 1.200 millones de dólares (la cifra:1.169.517.397,90). No en balde se trataba de un año electoral, en el que, en octubre, un Chávez ya cerca de morir conseguiría reelegirse frente al candidato opositor, Henrique Capriles Radonski. Otro dato de ese sprint electoral se encuentra en los documentos del Ministerio de la Presidencia: tan solo en 2012 la Opppe entregó 2.306 viviendas en Vargas (hoy La Guaira) y 240 en Caracas.

Entre deslices

A finales de 2021, Sesto -apartado de la Opppe desde seis años antes- participó en un encuentro en Madrid, junto a Mario Isea, entonces embajador de Venezuela en España, para exponer las bondades de la Gran Misión Vivienda Venezuela ante un grupo de miembros españoles de la llamada Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Madrid y Leganés. Ante la audiencia, Sesto reconoció: “No hacíamos estudios de suelo. Teníamos mucha urgencia por entregar las viviendas”, de acuerdo con la reseña del evento publicada por el medio digital Al Navío.

De acuerdo a un reporte posterior de 2023, publicado en la revista colombiana Ciudades, Estado y Política, durante una serie de debates que tuvieron lugar en 2013 y 2015 en las sedes del Museo Nacional de Arquitectura (Musarq) y la petrolera estatal Pdvsa, el arquitecto Lucas Pou Ruán, sempiterno socio de Farruco Sesto, habría afirmado que “en ese momento de crisis [refiriéndose al año 2011], tuvimos que empezar a diseñar los proyectos sin terreno ni variables urbanísticas determinadas, en paralelo se desarrollaba el proceso de selección de suelo, ocupación y expropiación de parcelas vacías u ocupadas por aparcamientos o instalaciones provisionales de fácil demolición. Los primeros edificios están determinados por la naturaleza de la emergencia, son muy sencillos, pero tienen las condiciones de habitabilidad necesarias para vivir bien”. Otra reseña sobre aquellos debates calificó como “marcha forzada” las circunstancias en la que los encargados de la Opppe abordaron su vasta misión.

Pou Ruán hizo carrera en la Opppe. Se desempeñó primero desde 2010 como Coordinador de Ejecución de Proyectos. Luego, en febrero de 2011, se le designó Director de Ejecución de Proyectos y, poco después, como Director de Proyectos, hasta alcanzar su último cargo en 2012 como Director de Arquitectura del organismo, responsabilidad que asumiría hasta 2014.

En entrevista telefónica con Armando.info, Pou defendió la gestión de la Opppe, descartando que el apuro condicionara sus obras. “Ese es un trabajo que se hizo en dos años”, aseveró. “La interpretación de la premura no tiene nada que ver con el trabajo que hace uno. ¿Qué quiero decir? Que todo el trabajo se hace bajo unas condiciones profesionales, absolutamente responsables. Es decir, en un proceso de ese tipo, rápido, lento, como sea, lo que es que nunca, nunca, se obvió lo que son [sic] los pasos profesionales: proyectos, cálculos, estudios de suelo, o sea, porque hay que hacer todo lo que hay que hacer”. Sobre los informes publicados que le citan sobre la rapidez de los trabajos, negó que haya usado esas palabras: “Yo no dije eso (…) esas son especulaciones”.

Consultado sobre si los proyectos de la Opppe en Vargas contaron con alguna consideración especial por su desarrollo en una zona sísmica, respondió de una manera más bien genérica: “Había una unidad, vamos a decir, que dirigía los estudios de suelo, tenía alguna capacidad de producir estudios de suelo propios, pero básicamente se contrataban empresas, empresas especializadas, por supuesto, en estudios de suelo, y ellas se encargaban de perfilar cuáles eran las características del suelo para luego darle esa información a empresas especializadas en lo que es la ejecución de los pilotajes [fundaciones]”.

La vaguedad de su respuesta tendría por base el hecho de que, por decisión propia, no habría querido involucrarse en contrataciones y gestión de obras: “Yo dije ‘no quiero, no quiero tener que ver con contratos, no quiero tener que ver con esto, no quiero’. Bueno, por razones de ocuparme de lo que a mí me gusta hacer, que es proyectar”. Si bien admite que tuvo una participación directa en el complejo de edificios de la Opppe en Montalbán, otro en Santa Mónica, además del Mausoleo de El Libertador, todos en el área metropolitana de Caracas, puntualiza que por sus manos no pasó ni uno solo de los proyectos de construcción de viviendas en el estado Vargas: “Cuando yo llegué a la Opppe esos proyectos ya estaban como prototipos, estaban ya diseñados”. Recuerda entonces que el encargado de los proyectos de viviendas de las Opppe, tanto en Vargas como en Caracas, fue Gilberto José Rodríguez González, Director de Proyectos y Director de Estrategias de la Opppe entre 2010 y 2014. Armando.info intentó contactar a Rodríguez González través de sus redes sociales y correo electrónico, sin recibir respuesta.

También se envió una solicitud de entrevista a Francisco Farruco Sesto, tanto a través de su correo electrónico personal como por redes sociales, pero a la hora de cierre de la presente edición no se había obtenido respuesta alguna de su parte.

Queda público en todo caso el balance de su gestión, que Sesto escribió con satisfacción en su blog personal, en agosto de 2015, a propósito de su salida de la presidencia de la Opppe: “Debo decir que la Oficina Presidencial, en las tareas específicas que le fueron asignadas, le respondió al Comandante con lealtad y eficiencia. Solamente en Caracas y Vargas, a partir de 2011, sin tener proyectos ni organización para ejecutar tanta obra cuando comenzamos, emprendimos la construcción de 11.199 viviendas, de las cuales logramos entregar unas 9.500, quedando el resto en condiciones muy avanzadas”.

Ilustres desconocidos 

En 2012, al término de la vigencia del decreto presidencial de emergencia, la Opppe continuó construyendo viviendas en La Guaira. En enero de 2014, Ernesto Villegas, ya como presidente de la oficina presidencial – venía de ser el ministro de Comunicación e Información que ofreció las versiones oficiales sobre la agonía de Hugo Chávez-, visitó el estado costero para revisar el avance de las obras en los urbanismos Opppe 34, Opppe 33 y Opppe 22 en Caraballeda, justo las que doce años después quedaron hechas trizas o quedaron inhabitables. Según el boletín oficial de prensa, durante la visita Villegas “batió mezcla y compartió con los obreros, arquitectos, ingenieros e inspectores” a quienes habría exigido que aceleraran “las labores de construcción de las viviendas”, mientras exhortaba a los inspectores a dar seguimiento permanente a las obras. 

Todavía en 2016 la oficina presidencial de construcción seguía entregando apartamentos en el edificio L de la Opppe 26, una de las últimas torres en construirse. Ya no le tocaría a Farruco Sesto, sino al hoy fallecido exgobernador de Vargas, general Jorge García Carneiro, hacer entrega de 46 apartamentos: “Esta es la Gran Misión Vivienda Venezuela que el presidente Chávez, con amor y con entusiasmo, quiso darle al pueblo [al] que durante muchísimo tiempo se le negó esta necesidad y, gracias a la continuidad del presidente Maduro, podemos decir que vamos a disfrutar de una vivienda”, dijo entonces.

Armando.Info  intentó obtener la versión de Villegas sobre su período de gestión en la Opppe, sin éxito. También se envió una solicitud de entrevista a Orlando José Martínez Santana, quien de 2011 a 2014 sedesempeñó como Director de Ejecución de Obras de la Opppe entre 2011 y 2014 y quien, a la vez, aparece como contacto institucional en dos proyectos de servicios en La Guaira asignados a las empresas Kema Proyectos y Construcciones (inspecciones) y Servicios Integrales LCH C.A (construcción de pilotes de la Opppe 34); tampoco respondió ni a los mensajes enviados a sus correos y redes sociales, ni a las llamadas telefónicas.

Finalmente, la Opppe fue liquidada en febrero de 2026, ya bajo la gestión del gobierno interino de Delcy Rodríguez. Transparencia Venezuela alertó que el presupuesto asignado a la Opppe sería transferido a la corporación estatal Juntos Todo es Posible. Como siempre, no hubo información oficial sobre la totalidad del monto.

Pese al finiquito de la Opppe, la dependencia dejó el rastro de las contrataciones caprichosas y opacas que acostumbró otorgar durante su trayectoria.

Bajo el decreto de emergencia por las afectaciones de las lluvias y al amparo del artículo 102 de la Ley de Contrataciones Públicas, se suspendió la convocatoria de concursos públicos para los contratos de ejecución de obras, prestación de servicios y adquisición de bienes. Las asignaciones a menudo beneficiaron a empresas desconocidas, con experiencia poco comprobable en el sector de la construcción.  

La revisión que Armando.info hizo del Registro Nacional de Contratistas (RNC) encontró que 84 empresas asumieron 163 contratos de obras y servicios otorgados por la Opppe en aquellos años pioneros y de bonanza de 2011-2012. De ese total, 17 contratistas ejecutaron 23 proyectos relacionados de manera directa con la construcción e inspección de edificios residenciales de la Opppe en el estado Vargas.

Dentro de este conjunto de empresas, se hallaron algunos patrones que llaman la atención: 11 de las 17 empresas con asignaciones en Vargas (65%) fueron creadas o aumentaron significativamente su capital entre 2011 y 2012; ocho (47%) registraron su domicilio fuera de Caracas y Vargas, en estados tan distantes como Barinas, Táchira o Anzoátegui, mientras que el objeto social inscrito en los expedientes mercantiles de cinco compañías (29%) está completamente desligado del sector de la construcción.

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Un ejemplo que reúne todas esas notables características es el de la Asociación Cooperativa Portuguesa Vencedora 2012 RL, con sede en el estado Barinas. Fue incorporada en junio de 2011, justo el año en que entró en vigencia el decreto presidencial por emergencia de lluvias que propiciaba la contratación express para edificar viviendas para damnificados.

El RNC indica que, en octubre de 2012, la Opppe otorgó a Portuguesa Vencedora un contrato de gran envergadura -desproporcionado para su corta trayectoria-, el CJ.OPPPE-115/12, Construcción de urbanismo en la implantación de los proyectos Opppe 25A, Opppe 25B y Opppe 25C, en el actual estado La Guaira. Aparte, firmó dos contratos de construcción de viviendas Opppe situadas en Caracas.

También en 2012, esa cooperativa participó en el III Encuentro de Oferta y Demanda para bienes, obras y servicios para pymes y empresas comunales, coordinado por los ministerios de Comercio e Industrias y el Servicio Nacional de Contrataciones (SNC).

Otro caso llamativo es el de Inversiones Rotatech C.A., empresa registrada en Caracas en julio de 2011, que, según el RNC, firmó dos contratos para la  “construcción de pilotes para el desarrollo habitacional multifamiliar” de la Opppe 34 y Opppe 26, dos de los urbanismos que colapsaron en Caraballeda. Para ejecutar estas obras, en abril y mayo de 2012, Inversiones Rotatech subcontrató a Servicios Integrales LCH C.A., una compañía actualizada para contratar con el Estado que, si bien fue creada en mayo de 2007, aumentó de capital y modificó su objeto social en junio de 2011.

Inversiones Rotatech en sí no figura en el RNC como empresa inscrita para contratar con el Estado venezolano; tampoco su accionista mayoritario, P&P Consejeros C.A. Pero uno de sus socios, Oscar Timpanaro Marcoccia, es directivo -mas no accionista- de otra empresa de nombre similar, Rotatech Fundaciones C.A., que sí está actualizada en el RNC y, por lo tanto, permanece habilitada para contratar con el Estado.

Armando.info intentó contactar a los propietarios de la Asociación Cooperativa Portuguesa Vencedora 2012 RL y de Inversiones Rotatech CA, dos firmas actualmente inactivas, que no cuentan con sitio web o Instagram. Los números telefónicos que aparecen en las fichas de ambas empresas en el RNC no funcionan y los correos electrónicos no consiguieron respuesta.

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Otros contratistas remotos fueron L.C. Ingeniería, C.A., con sede en Guanare, capital del estado Portuguesa, que sirvió como empresa residente en la inspección de 672 apartamentos de Naiguatá; y Pavimentos del Sur, C.A., de San Cristóbal, estado Táchira, beneficiada con contratos por parte de la Opppe, no ya como inspectora sino como constructora de un edificio que no se especifica en el RNC, aunque en su objeto social la construcción no aparece como un área de acción. Para preguntar al respecto se envió un correo electrónico a su socio, Juan Carlos Uzcátegui Serrano. No se pudo establecer comunicación.

Desde el estado Anzoátegui, Construcciones Inversiones Israel Andrade (Coniad), C.A. quedó encargada, mediante contrato, de la construcción de 96 apartamentos del edificio Opppe 36/B. Tampoco hubo respuesta a la solicitud de entrevista que se envió a su socio, Alirio Morillo.

Otras aparentes anomalías se evidencian en los archivos del RNC. Un ejemplo: Grupo Gaiga 777, C.A. incorporada en Caracas, no tenía explicitado en su objeto fiscal la construcción, sino la elaboración de proyectos de arquitectura, ingeniería y construcción. Sin embargo, de acuerdo con el contrato que le fue asignado por la Opppe, la empresa fue la responsable no solo del proyecto, sino de la construcción de 145 apartamentos en el Bulevar Naiguatá. No se especifica cuál fue el edificio que levantó, que se habría completado en 99%.

La contratista era frágil, sin embargo. Apenas un par de años después, el RNC inhabilitó la contratación con esta empresa por el inicio de un procedimiento administrativo en su contra, tras haber sido demandada por adeudar prestaciones sociales. Para este trabajo se intentó contactar a su director y socio, César Molina Rodríguez, sin que se obtuviera respuesta.

Como se especifica en el RNC, Construcciones e Importaciones I&D, C.A. tuvo a su cargo la culminación de “trabajos” en cuatro pisos (planta baja y uno, dos y siete) de una torre no identificada de la Opppe en Vargas/La Guaira. La disonancia radica en el objeto social, que no detalla nunca la construcción como fin de la empresa, sino la comercialización de materiales y artículos de ferretería, materiales y artículos y máquinas de construcción. Aparte, se le atribuyen “estudios de suelo, cálculos estructurales y análisis de proyectos relacionados con la ingeniería civil”. 

Un arquitecto inspector, que trabajó para una empresa privada que prestó servicios a la Opppe en Caracas, recuerda algunas irregularidades como el tiempo de ejecución de los edificios. “Algo de esa envergadura no se termina en año y medio. Un edificio naturalmente se puede demorar un poco más de dos años. Hasta tres años: ese es un tiempo sano para una obra”, refiere el profesional, cuya identidad se mantiene en reserva 

Aunque no estuvo en las obras de La Guaira, centra su crítica en la la escasa atención a las características propia de los terrenos en el Litoral Central. “El suelo de Vargas requiere un estudio especializado (…) La Guaira es mucho sedimento creado por el deslave y no es un suelo firme para trabajarlo. Allí sólo se podían construir edificios de dos o tres pisos”, aseguró, y agregó otro detalle: “La norma Covenin dice que en Vargas splo se pueden hacer estructuras tipo pórtico, es decir, con columnas y vigas conectadas con rigidez”.  

Villas y castillos (de arena)

Las torres de las Opppe 26, 27, 22, 33 y 34 fueron levantadas en el sector Caribe, una de las áreas más cotizadas de Caraballeda. Los edificios de elemental diseño, destinados a personas de bajo poder adquisitivo, eran vecinos de condominios lujosos, algunos diseñados por firmas de arquitectura, que también sucumbieron al poder del doblete sísmico. El doblete sísmico del 24 de junio fue un fenómeno extraordinario que expuso a todas las construcciones a un estrés supremo.

Las edificaciones de la Gran Misión Vivienda Venezuela también quedaban cerca de la emblemática marina de Caraballeda y del Club Náutico, en cuyo muelle siguen amarradas lanchas y yates. Al frente resiste todavía el histórico Hotel Macuto Sheraton, en remodelación inconclusa, tras ser estatizado y rebautizado como Hotel Guaicamacuto. Si la paralización de las obras ya hacía de él un elefante blanco, el par de terremotos parece llevarlo al olvido. 

En febrero de 2011, los terrenos donde se levantaron las torres de la Opppe en Vargas habían sido recuperados, eufemismo al que Farruco Sesto echaba mano para referirse a las expropiaciones sumarias de tierras de propiedad privada.

En la adyacente Tanaguarena, sobre el cabo oriental de los urbanismos playeros de la Opppe, también quedó afectado el complejo Opppe 25. Desde la avenida José María España se observa el imponente volumen ahuecado que agrupa cinco torres. Detrás se encuentran las ruinas de lo que fueron dos torres más, de un total de siete que concentraba este urbanismo. Hasta el 10 de julio, cuando Armando.info hizo el recorrido, de allí se habían recuperado unos 70 cadáveres, y se continuaba la búsqueda de otros 100 bajo los escombros, según confirmó Esteban Chala, líder del Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA) de Argentina, uno de los tantos equipos internacionales de salvamento y rescate que llegaron a Venezuela por la emergencia. El equipo argentino se centró en localizar y extraer a personas, vivas y fallecidas. En los alrededores, decenas de personas aguardaban bajo la sombra de los árboles por el hallazgo y rescate de los restos de sus seres queridos. 

Algo más apartado y solitario, frente a la playa Ali Babá de Camurí Chico, los vestigios de lo que fue el complejo Opppe 30, que abarcaba dos torres unidas en bloque sobre la avenida José María España, mantiene a sus hasta hace poco habitantes, ahora damnificados, en carpas improvisadas, vigilantes de que, al caer la noche, nadie robe las pocas pertenencias que quedaron en sus apartamentos agrietados.

Fuera de la zona cero, Armando.Info verificó en Playa Grande -otra área azotada por los terremotos- que la Opppe 36, renombrada como Luisa Cáceres de Arismendi, frente al urbanismo Hugo Chavez, sufrió daños severos. Una de las cuatro torres colapsó, mientras que las otras tres apenas se mantuvieron en pie, con rupturas estructurales que las exponen al riesgo del derrumbe.

Tras el sismo doble del Día de San Juan, José Luis Blanco llegó al Litoral Central apenas pudo desde San Rafael de Onoto, en el estado Portuguesa, para instalarse junto a decenas de personas frente a la torre desmoronada de la Opppe 22. Mantiene la esperanza de recuperar el cuerpo de su hermano, que se dedicaba a la albañilería. “En la familia siempre le decíamos que volviera a su pueblo, pero él se enamoró de La Guaira. Era muy feliz aquí, viviendo frente al mar. Ahora todo quedó hecho polvo; estos edificios del gobierno estaban mal hechos, con materiales que no servían. Y nadie de ellos nos ha venido a ayudar”, comenta con voz queda en la plazoleta donde confluyen la mayor parte de las Opppe de Caraballeda. Detrás, un pequeño altar de la Virgen de Fátima sigue intacto, todavía en pie.

* Valentina Lares colaboró en la reportería.

** El Organized Crime and Corruption Reporting Project (Occrp) aportó documentos y contactos para esta historia.

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