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Escasez de insumos en hospitales de Caracas tras donaciones por sismos: denuncias y realidad en la atención médica

Escasez de insumos en hospitales de Caracas tras donaciones por sismos: denuncias y realidad en la atención médica

La atención de emergencia tras el doble terremoto del 24 de junio da paso, en hospitales de Caracas, a la falta habitual de insumos y medicamentos. Trabajadores, pacientes y familiares consultados por TalCual denuncian trabas para acceder a materiales que llegaron por donaciones y ahora escasean de nuevo.

Autores Víctor Amaya y Lucía Ramírez

El furor de los primeros días tras el doble terremoto en los hospitales de Caracas va amainando. La urgencia va quedando atrás mientras los pacientes regulares combinan la atención con los que llegaron de las zonas de desastr. Entretanto, la situación por medicamentos e insumos médicos también evoluciona: los centros de salud recibieron una andanada de ellos gracias a donaciones por la emergencia, y poco a poco se van agotando hasta volver a un método regular, el de pedirle a los familiares de ingresados procurar lo que falte.

En el Hospital Miguel Pérez Carreño, al oeste de la capital, se sigue trabajando «a full máquina». Personal de salud allí indice que «las personas que han traído suministros de verdad han abastecido este lugar. Ciertamente ha bajado la afluencia de personas pero todavía hay varias personas en traumatología hospitalizadas», cuenta un enfermero de la institución. Agrega que a todos los que llegaron por los terremotos se les pudo atender por las donaciones. «Tampoco faltó comida», apunta.

Pero esa situación comienza a cambiar, mientras surgen denuncias por el manejo de los insumos y medicamentos. Que si el director lo centralizó, que si una jefa de emergencia, que si se le ha negado a pacientes, que si se priorizan a las víctimas del terremoto por encima de pacientes regulares.

En redes sociales, un video del 30 de junio se hizo viral donde se decía «vine a entregar unas férulas aquí al Pérez Carreño y aquí está esta señora diciéndome que no le están entregando insumos para nada, o sea, literalmente ella tiene que comprar absolutamente todo, hasta para los examenes de orina. No entiendo cómo un hospital que ha recibido tantos insumos no le ofrece a los venezolanos una ayuda». Seguidamente, la denunciante sumaba que «esconden» los insumos.

Trabajadores de este recinto comentaron a este medio que hubo un cambio en la manera de disponer de los materiales que se recibieron por donación. Básicamente un aumento de la burocracia interna. Permisos y autorizaciones que la emergencia de los primeros días no tenían, pero que ahora se han comenzado a imponer.

Eucaris Castilla tiene a su hija de 18 años hospitalizada desde hace nueve meses en el Pérez Carreño. «Está operada de un aneurisma», dice mostrando a TalCual un informe médico del caso donde se afirma amerita tratamiento con Tigeciclina y Colistín. «El director aquí dice que hay todos los insumos, pero yo pregunto por estos y me dicen que no los hay. Y eso que fui hasta la oficina del director a preguntar».

El 30 de junio, el director del recinto, José Enrique Díaz, emitió un comunicado interno –luego publicado en redes sociales y en medios oficiales– afirmando que «no se está solicitando ningún tipo de material: el hospital ‘NO’ está pidiendo a familiares insumos médico-quirúrgicos, medicamentos ni materiales de farmacia para la atención de las víctimas o pacientes regulares». Acusaba la existencia de «campañas falsas o rumores malintencionados en redes sociales».

Pero Eucaris dice no entender por qué se publica un comunicado que no se adhiere a la realidad. «El terremoto fue horrible, y llegaron los insumos y los pacientes. Todo muy rápido. Pero ya hasta a la gente de La Guaira les cuesta que les den algunas cosas. Siempre nos dicen que nunca hay nada. No entiendo».

Trabajadores del Pérez Carreño denunciaron a TalCual que se han impuesto unas «alcabalas» para la entrega de los insumos. «Sabemos que la gente ha dado muchas cosas, pero a los pocos días ya dicen que no hay», dijo una. Señalan que dentro del centro hospitalario se notan los «intereses» de la burocracia con respecto al manejo de materiales.

El traumatólogo Omar Tolosa ha dicho que «todo está controlado en el servicio de traumatología y gracias a todos los aportes de la población se ha resuelto y se seguirá resolviendo». Agrega que «seguimos operando, haciendo curas y todo en armonía como familia, sin desviar nada». La doctora Kenia Vivas, cirujana de esa institución, afirma que los insumos se están utilizando en los pacientes. «Hay carencias y cosas que no se pueden resolver con las donaciones pero todos estamos comprometidos con nuestros pacientes».

Pero dentro del hospital se mantienen vigilantes de que los insumos no se «extravíen» pues «sabemos que aquí ha llegado más que a otros lugares. Aquí han venido pacientes del Periférico de Catia porque allá no hay insumos, no hay material ni hay personal completo», apuntó un enfermero.

Una doctora, que se reserva su identidad, explicó a TalCual que a partir del noveno día desde los doble terremotos, los pacientes que llegaron al Pérez Carreño han sido heridos por caídas de paredes, pedazos de estructura, incluyendo a quienes han estado tratando de salvar enseres y sufren golpes o cortes. «Es un total cambio con respecto a los primeros días, cuando llegaban personas con bastantes politraumatismos, con fracturas, con todo eso. Ahora son golpes, caídas».

Pero los pacientes de la «primera ola» no han salido de peligro. Andreína espera a las afueras del hospital noticias de su hermano. Fue llevado hasta el Pérez Carreño luego de ser encontrado entre escombros en La Guaira, severamente herido en la cabeza. «Lo encontraron al día siguiente y lo trajeron para acá. Lo he podido ver, pero ahora está muy delicado porque a pesar de que estuvo estable unos días volvió a recaer. Él perdió parte del cráneo, lo habían operado pero ahora empeoró».

Andreína ya ha comenzado a rebuscar en su bolsillo. «Me han pedido varias cosas porque lo que se necesita no es de esa atención primaria, sino para tratamientos. Y de eso no siempre tienen. También he tenido que pagar examenes».

¿Y en otros hospitales?

A Evelyn Guerra la sacaron de los escombros sus compañeros de la Misión Negra Hipólita, ubicada en La Llanada, en La Guaira. El doble terremoto que ocurrió el pasado miércoles 24 de junio los sorprendió en pleno sitio de trabajo, en donde muchos de ellos quedaron tapiados en ese mismo momento. A ella lograron rescatarla con la nariz fracturada, raspones en el cuerpo, rostro y un golpe fuerte en el ojo. La llevaron directo al Hospital Dr. José María Vargas, en Caracas.

Sus padres, quienes residen en Macuto, llegaron al centro de salud poco después. Detallan que en el lugar la dejaron un rato en observación y le dieron el alta tras curar de forma básica las heridas. «Allá no hicieron nada. Me la tuve que llevar a casa», cuenta la madre.

En el Vargas no hay insumos. El personal reporta las fallas a la gerencia de enfermería y espera por dotaciones que no llegan. «Aquí hace falta todo. Nosotros les pedimos al gerente de enfermería, le decimos lo que hace falta, y ya», asegura una trabajadora que pidió no ser identificada.

Para salvar a Evelyn, su familia la trasladó al Hospital Clínico Universitario. Ahí consiguió una tomografía y mejor atención. Sin embargo, este martes 30 de junio le dijeron que le daban el alta. «No es porque esté mejor porque la tienen que seguir evaluando. Está desde esta mañana acá porque mi esposo se movilizó y le encontró un espacio para que la trajeran y atendieran», cuenta su mamá.

Los padres de Evelyn decidieron que no la van a sacar de la cama. Una ambulancia para moverla cuesta 100 dólares y prefieren usar ese dinero para costear las medicinas que necesite. «Acá he tenido que traer los pañales, sábanas, comida y otros insumos para ella. Nosotros dijimos que no nos la íbamos a llevar», dice.

La escasez de medicinas y material médico no es nueva, el país arrastra años de desabastecimiento estructural en sus hospitales públicos. En esta emergencia, al principio entraba ayuda con comida y material médico como parte de donaciones provenientes de voluntarios, pero luego restringieron el acceso sin dar explicaciones. Ahora los médicos trabajan con las manos vacías y no les queda otra opción que pedir material médico y medicinas básicas para tratar dolores de cabeza e inflamaciones.

Afuera de los hospitales el desconcierto se lee en las paredes. Hay listas largas con nombres anotados en hojas de papel para saber quiénes están dentro de cada centro médico. Todavía se desconoce una cantidad oficial de desaparecidos tras el sismo. Por eso la gente camina frente a las hojas de papel, esperando que entre los heridos aparezca el rostro del pariente que todavía busca.

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