La sorpresiva pérdida de Studio F ante la firma caleña Sufactura S.A.: Un revés legal en el camino hacia la modernización
Mientras invierte millones para modernizar sus tiendas, STF Group, de la familia Hazzi, no pudo impedir que se registrara la marca SFT, muy parecida a sus siglas
Una de las marcas más reconocidas de ropa femenina en el país atraviesa un momento de transformación, pero también enfrenta un revés inesperado. Mientras Studio F prepara una ambiciosa reingeniería para 2026, una pelea legal por el uso de una marca terminó convirtiéndose en un golpe para el poderoso grupo caleño STF Group, que perdió una disputa ante otra empresa de Cali llamada Sufactura S.A., dedicada a actividades auxiliares de servicios financieros e intermediación de crédito.
Studio F dispuso que 2026 sea el año de su renovación y para ello diseñó una estrategia liderada por Eduardo Martín, vicepresidente corporativo de STF Group, con la que busca implementar en Colombia una cadena de tiendas tipo boutique. Aunque la marca sigue en manos de la familia Hazzi, el grupo quiere ofrecerles a sus clientes espacios más minimalistas, orginazados y mejor iluminados. En total, serán 450 tiendas las que pasarán por un proceso de modernización, para el que se proyecta una inversión cercana a los 10 millones de dólares.
Sin embargo, en medio de ese proceso de reinvención, STF Group recibió un golpe en el terreno jurídico y comercial. La compañía perdió una disputa frente a Sufactura S.A., un negocio caleño especializado en servicios financieros e intermediación de crédito, que logró registrar exitosamente la marca SFT ante la Superintendencia de Industria y Comercio. El caso llamó la atención porque las siglas son muy cercanas a las que identifican al conglomerado de Studio F y ELA.
Creada por Carlos Alberto Acosta Hazzi en 1994 en Cali, Studio F se convirtió en una de las marcas de ropa femenina más exitosas del país y no faltan quienes la comparan con gigantes internacionales como Zara. Detrás de ese crecimiento está la historia de una familia que aprendió el negocio textil desde casa. La madre de Carlos Alberto, Carmen Faride Hazzi, fundó Faride Fashion, empresa que años después terminaría dividiéndose entre sus hijos.
Carmen Hazzi, caleña de origen sirio, comenzó confeccionando vestidos, faldas y blusas en una habitación de su casa en el barrio San Vicente, al norte de Cali. Poco a poco ganó reconocimiento por sus diseños inspirados en revistas europeas y logró abrir su propia tienda. La primera funcionó en el garaje de su vivienda y fue bautizada con su segundo nombre: Faride Fashion.

Con los años, la marca se abrió camino entre la élite caleña y llegó a la exclusiva Avenida Sexta. En 1994, Carmen Faride decidió apartarse del manejo empresarial y repartió el negocio entre sus hijos Hugo Fernando y Carlos Alberto. Hugo Fernando conservó el nombre Faride, mientras que Carlos Alberto bautizó sus tiendas como Studio F, dejando la letra F como homenaje a su madre.
La apuesta de Carlos Alberto Acosta Hazzi terminó llevando a Studio F mucho más allá de Colombia. Hoy la marca tiene presencia en México, Chile, Panamá, Costa Rica, Ecuador, Guatemala y Perú. El 80 % de las prendas se fabrica en las plantas de Yumbo y México, mientras que el resto proviene de China y Europa. Lo que comenzó como una pequeña tienda familiar en Cali terminó convertido en STF Group, uno de los conglomerados de moda más importantes del país.
Pero ahora, mientras el grupo busca reinventar la experiencia de sus tiendas y fortalecer su marca, tuvo que asumir una derrota inesperada frente a otra empresa caleña mucho menos conocida: Sufactura S.A., la firma financiera que consiguió quedarse con el registro de la marca SFT ante la SIC.



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