¿Dónde están las 71 toneladas de insumos médicos enviados desde EE.UU. a Venezuela?
Pese al arribo de 71 toneladas de insumos pagados con activos liberados, los hospitales siguen vacíos. Gremios médicos y de enfermería denuncian una «caja negra» en la distribución y exigen cuentas claras sobre un cargamento cuyo costo se desconoce
Aunque aviones de carga aterrizaron en febrero con 71.000 kilos de medicinas e insumos médicos provenientes de Estados Unidos, el «no hay» sigue siendo la respuesta oficial en los hospitales venezolanos. En el anuncio realizado por la Embajada de EEUU en Caracas se resaltó el apoyo a la recuperación del pueblo, en el marco del plan de tres fases anunciado por el gobierno de Donald Trump. Sin embargo, casi dos meses después, los gremios médicos denuncian un «agujero negro» en la distribución.
El cronograma fue preciso. El 13 de febrero llegó un primer lote de seis toneladas; el 21 del mismo mes, otras 65 toneladas completaron el envío. En total, 71 toneladas de suministros médicos que, en teoría, aliviarían la crisis en los centros públicos. Según la encargada de Negocios de EEUU en Venezuela, Laura Dogu, estos suministros son parte de una estrategia para «promover el comercio y la autosuficiencia», alejándose del modelo de ayuda asistencialista tradicional.
Entrevistados por TalCual, el presidente de la Academia Nacional de Medicina, Huniades Urbina; la presidenta del Colegio de Enfermería de Caracas, Ana Rosario Contreras, y el director de Monitor Salud, Mauro Zambrano, coinciden en una respuesta alarmante: desconocen el paradero del cargamento. No hay registros de ingreso en los principales hospitales ni una hoja de ruta clara por parte del Ministerio de Salud.
¿A dónde fueron a parar las 71 toneladas? Aunque medios estatales registraron la llegada de los vuelos en el marco de la «cooperación bilateral», la falta de transparencia gubernamental ha impedido que las organizaciones de salud verifiquen si el material llegó a manos de los pacientes o si quedó atrapado en depósitos oficiales.
Supervisé la segunda entrega de más de 65.000 kilogramos de suministros médicos para el pueblo venezolano. Esto eleva nuestro total a 71.000 kilogramos. Seguimos avanzando el plan de tres fases de @POTUS. – LFD pic.twitter.com/Labg7iP1Ba
— Embajada de los EE.UU. en Caracas (@usembassyve) February 21, 2026
TalCual envió un cuestionario a la Embajada de EEUU en Venezuela el pasado 8 de abril para obtener más detalles sobre los cargamentos recibidos. Hasta el momento de la publicación de esta nota no ha sido respondido.
Opacidad como política de Estado
La llegada de este cargamento no es un gesto de caridad unilateral. Según precisó el Departamento de Estado de EEUU y confirmó Delcy Rodríguez, el envío forma parte de un acuerdo de «reembolso». Los suministros fueron adquiridos tras el desbloqueo de activos venezolanos en territorio estadounidense, una medida acordada tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026.
Bajo el esquema antes descrito, Rodríguez, quien quedó como encargada del país tras la extracción de Maduro, se comprometió a pagar el costo total de las 71 toneladas, enmarcando la operación no solo como asistencia, sino como un paso hacia la «autosuficiencia y la apertura de mercados» dentro del plan de tres fases de la administración de Donald Trump. El asunto es que también se desconoce cuál fue el costo de los cargamentos.
Huniades Urbina Medina es enfático al señalar que el problema no es solo la falta de insumos, sino la oscuridad informativa que rodea su gestión. Para el académico, la ausencia de un desglose técnico convierte las 71 toneladas en una cifra abstracta que no impacta en la emergencia hospitalaria.
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Asegura que desde la Academia Nacional de Medicina y las sociedades científicas se ve con muchísima preocupación el hecho de que estos anuncios se queden en el aire. Recalca que mientras se anuncia con bombos y platillos el cargamento, la realidad con la que choca la ciudadanía y el personal de la salud es la opacidad de siempre.
«Si tú me dices que llegaron 71 toneladas, yo como médico y sobre todo el paciente que está en la cola desde las cuatro de la mañana, queremos saber: ¿A qué hospital llegaron? ¿Cuál es la hoja de ruta? ¿Son kits de diálisis, son inyectadoras, es simplemente algodón? El detalle importa porque la carencia es absoluta. Lo que vemos en la realidad es que el paciente sigue con la misma lista de marzo o febrero en la mano; sigue el ‘no hay’ como respuesta oficial», dice a TalCual.
Asevera que 71 toneladas para una emergencia humanitaria compleja como la que vive el país «es un granito de arena en un desierto» y lo más cuestionable, añade, «es que ni siquiera ese granito de arena lo vemos distribuido de forma transparente».
Urbina también cuestiona la lógica de la distribución centralizada, señalando que la falta de consulta con los gremios lleva a decisiones absurdas en un sistema sanitario colapsado.
Rechaza que el Estado no consulte sobre protocolos y mecanimos de acción para hacer frente a la crisis hospitalaria y de insumos. «A nosotros, que sabemos qué falta en cada servicio, no se nos consulta», apunta.
«A lo mejor mandan kits de diálisis a un hospital donde las máquinas están dañadas, o material quirúrgico de alta tecnología a centros que no tienen luz constante o no tienen agua para que el médico se lave las manos. La contraloría social en salud quedó desmantelada. Por eso, nuestra respuesta es: no sabemos dónde está la carga», enfatiza.
Para el presidente de la Academia Nacional de Medicina, «el Ministerio maneja esto como un secreto de Estado, como un botín de guerra». Destacó que el Estado debería publicar un listado detallado de qué recibió cada hospital, pero no existe tal cosa. «Es una caja negra y mientras exista, el mercado negro de medicinas seguirá floreciendo en la puerta de los hospitales», advierte.
Hace un llamado directo a los facilitadores internacionales, advirtiendo que la entrega de insumos sin supervisión independiente puede ser contraproducente.
“Le pedimos a los organismos internacionales y a países como Estados Unidos que no se conformen con dejar la carga en la pista y tomarse la foto. Tienen que exigir mecanismos de verificación independientes y presionar por comisiones mixtas de seguimiento con la Academia y la sociedad civil», dice.
Alerta que si no hay verificación, lo que se hace es «alimentar un sistema que conduce al bachaqueo, al uso político de la salud y, al final del día, a la muerte de personas que podíamos haber salvado». Exigió al Gobierno abrir las puertas de los depósitos pues «mientras el médico no tenga el insumo en la mano, para nosotros esa ayuda sigue volando en el aire».
La indignación del gremio de enfermería
A pesar de que el representante diplomático ante Washington, Félix Plasencia, aseguró durante la recepción en Maiquetía que los insumos estaban destinados específicamente a fortalecer la red de hospitales ambulatorios del país, el destino final de la inversión sigue bajo llave. Ni el costo exacto de la transacción ni el inventario detallado de lo que Plasencia y la encargada de Negocios, Laura Dogu, recibieron frente a las cámaras de VTV han sido publicados. Esta falta de rendición de cuentas sobre fondos que técnicamente pertenecen al Estado venezolano es lo que aviva las alarmas de los gremios.
Para Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermería de Caracas, el anuncio de los suministros es una contradicción dolorosa frente a la realidad operativa de las enfermeras, quienes son las encargadas de informar a los familiares sobre la escasez.
«Para nosotros, que estamos las 24 horas al pie de la cama del paciente, este anuncio nos genera una profunda indignación. Seguimos viendo cómo el personal de enfermería tiene que pedirle a los familiares desde un par de guantes hasta la inyectadora para poder administrar un tratamiento», relata.
Afirma que pese al anuncio de que el cargamento llegó en febrero, a las manos de las enfermeras de los hospitales de Caracas no ha llegado nada. Lo que sí sabe, ella y sus colegas, es que en las unidades de cuidados intensivos y en las emergencias siguen trabajando con las uñas.
«Uno se pregunta: ¿Es que acaso la salud es un show de televisión o un post de Instagram para decir que todo está bien? Mientras no haya una contraloría donde participemos los trabajadores que estamos ahí, en el terreno, eso va a seguir desapareciendo en el camino», expresa.
Contreras enfatiza que en el gremio de las enfermeras «estamos cansadas de ser las que tenemos que darle la cara al familiar para decirle ‘no hay’, cuando vemos noticias de toneladas de ayuda que nunca aparecen».

El desorden con los insumos lo paga la gente
«Los pacientes en Venezuela necesitan llevar a los hospitales lo más básico para poder ser atendidos: hasta una gasa», dice a TalCual Mauro Zambrano, coordinador general de la organización no gubernamental Monitor Salud. En los 85 hospitales, de los más de 300 que tienen el país, monitoreado por él y su equipo, no ha llegado ningún insumo médico proveniente de Estados Unidos.
Zambrano, quien por años ha denunciado la crisis del sector salud, advierte que al haberse quedado todo en anuncios lo que se ha generado es expectativas en pacientes e incluso personas con patologías crónicas o que esperan intervenciones. «Creo que los anuncios van muy rápido y la gente aún no ve los hechos porque van muy lentos», expresa.
Recuerda que el gobierno venezolano nunca había aceptado ayuda humanitaria. Esto, a su juicio, impidió que la hecatombe del sector pudiera paliarse. «Por primera vez se da este proceso. Ahora los queremos es saber qué paso con eso, qué insumos llegaron y en qué hospitales fue distribuido. No sabemos si es que las 71 toneladas de insumos siguen en el aeropuerto», añadió.

Asegura que Venezuela necesita del mundo, no solo de Estados Unidos, para atender la crisis hospitalaria que, apuntó, abarca escasez de insumos, falta de equipos tecnológicos y hasta fuga de talentos debido a los paupérrimos salarios. A su juicio, para que la comunidad internacional pueda ayudar, es necesario, por ejemplo, la derogación de la Ley de las ONG pues, esta norma limita la ayuda de organimos e instituciones internacionales.
«Hay gente que dice que la crisis comenzó por las sanciones, pero todo este declive viene desde antes. Parte del problema que tenemos es la centralización, porque todo se pierde en la burocracia y esto es una muestra», sostiene.
Para ayudas futuras, Mauro Zambrano pidió mayor transparencia, para que la ciudadanía pueda ser contralora. Instó a países u organismos que vayan a colaborar con Venezuela que aboguen porque este tipo de informaciones sean de dominio público.
«Atender la crisis no solo depende de que lleguen insumos, sino que se aplique una política que permita a la gente saber qué pasa, que comprenda una cadena que permita ver la transparencia en el sistema de salud público. Esto no existe, nunca ha existido, pero ayudaría mucho al paciente para que sepa qué hacer y a dónde ir cuando tenga una emergencia», finaliza.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
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