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Julián Caicedo: El Apoyo Incondicional de Ricardo Roa en Tiempos de Crisis Judicial

Julián Caicedo: El Apoyo Incondicional de Ricardo Roa en Tiempos de Crisis Judicial

El presidente de Ecopetrol hizo pública la relación con su pareja que pesó en la compra del costoso apartamento que hoy lo tiene cercado por la justicia

En medio de las presiones que hoy rodean a Ricardo Roa Barragán, el espacio más estable de su vida sigue estando lejos de los despachos y de las audiencias judiciales. En su apartamento, en Bogotá, es donde discute los problemas que lo tienen en el centro de varias investigaciones. Allí está Julián Caicedo, su pareja desde hace más de 8 años, convertido en su principal apoyo en uno de los momentos más complejos de su carrera, que lo tienen en el ojo del huracán, como ocurrió este miércoles 8 de abril, por segunda vez, Roa no se presentó a la audiencia de imputación por el presunto delito de violación de topes en la campaña presidencial de 2022, un proceso que sigue avansando sin su presencia.

La relación entre ambos comenzó lejos del ruido actual. Se conocieron a finales de 2018 en Sloane Energy Colombia, una empresa vinculada al sector de exploración y producción de hidrocarburos. Roa ocupaba la presidencia de la compañía y Caicedo, un joven caleño formado en Negocios Internacionales en la Konrad Lorenz, se desempeñaba como ejecutivo comercial. En ese momento, Caicedo tenía una vida distinta, visible en redes sociales, rodeado de amigos y viajes frecuentes. Su nombre empezó a aparecer públicamente en fotografías que él mismo compartía, con una imagen cuidada y un estilo de vida marcado por destinos internacionales.

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El vínculo entre los dos se consolidó en 2019, cuando Roa asumió la gerencia de la Empresa de Energía de Honduras, parte del conglomerado del empresario William Vélez. Caicedo se trasladó con él a Centroamérica y fue nombrado gerente de logística internacional en la misma compañia. Tenía 25 años y una experiencia limitada para ese cargo, pero desde entonces empezó a moverse dentro del entorno laboral y personal de Roa. Permanecieron allí cerca de dos años, en una etapa que fortaleció la relación.

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El regreso a Colombia coincidió con el crecimiento político de Roa. Su cercanía con Gustavo Petro venía desde años atrás, especialmente por su participación en la campaña a la Alcaldía de Bogotá y luego en la presidencial de 2018. En 2022, Roa asumió la gerencia de la campaña que llevó a Petro a la Presidencia, un cargo clave que lo convirtió en el responsable del manejo de los recursos. Esa decisión marcó un punto de inflexión también en la vida de Caicedo, quien se alejó de su círculo social y pasó a ocupar un rol más reservado, centrado en acompañar a su pareja.

Tras la victoria electoral, el camino de Roa continuó en asenso hasta llegar a la presidencia de Ecopetrol. Con ese nuevo cargo, Caicedo volvió a aparecer en escena. Su presencia en los espacios cercanos al presidente de la petrolera empezó a ser comentada, así como su influencia en decisiones internas, aunque sin un rol formal dentro de la empresa. Paralelamente, obtuvo contratos en entidades públicas durante 2023, lo que también generó cuestionamientos por la naturaleza de sus funciones frente a su experiencia previa.

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La vida de ambos, sin embargo, no se limita a la esfera pública. En medio de las tensiones, han mantenido una rutina que incluye viajes en los que han buscado desconectarse. Esosdesplazamientos han sido, en distintos momentos, una forma de alejarse del ambiente político y de las investigaciones que rodean a Roa, pero también han contribuido a mantener visible la relación.

Uno de los episodios que más ha puesto a la pareja bajo escrutinio es la compra del apartamento 901 en el norte de Bogotá, una propiedad adquirida en 2022 por cerca de 1.800 millones de pesos. La transacción se realizó con una empresa vinculada al empresario venezolano Serafino Iacono, con intereses en el sector energético. La operación es objeto de investigación por posibles conflictos de interés, dado el rol de Roa en Ecopetrol y los vínculos del vendedor con la industria. A esto se sumó la remodelación del inmueble, cuyo costo superó el valor de compra y que terminó en controversia por pagos pendientes al diseñador encargado.

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Ese apartamento, que inicialmente representaba un proyecto de vida en común, se conviertió en uno de los focos de las investigaciones. La Procuraduría ha puesto la lupa sobre el origen de los recursos y las condiciones de la negociación, mientras el caso se suma a otros frentes judiciales que enfrenta Roa.

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El más relevante es el relacionado con la presunta violación de topes electorales en la campaña de 2022. Como gerente, Roa tenía la responsabilidad de autorizar los movimientos financieros, lo que hoy lo ubica en el centro de la investigación. La audiencia de imputación, aplazada nuevamente tras su ausencia, es un paso clave dentro del proceso que podría definir su situación jurídica.

En ese contexto, la figura de Julián Caicedo se mantiene como una constante en la vida personal de Roa. Su rol no es institucional ni político, pero sí cercano y permanente. Ha estado presente desde los años en el sector privado, pasando por la etapa internacional en Honduras, hasta el ascenso al poder en Colombia y las controversias actuales. Su nombre ha aparecido en distintos episodios que rodean a su pareja, lo que lo ha llevado también a enfrentar cuestionamientos.

Mientras las investigaciones avansan y la presión sobre el presidente de Ecopetrol se mantiene, la relación entre ambos continúa siendo un elemento central en su entorno más cercano. En medio de decisiones judiciales pendientes y un escenario público adverso, ese vínculo se ha convertido en su principal espacio de estabilidad.

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