Cargando ahora

Adiós Maduro: La economía venezolana entre la esperanza de los dólares y el desafío de la estabilización

Adiós Maduro: La economía venezolana entre la esperanza de los dólares y el desafío de la estabilización

Aunque la captura de Nicolás Maduro, los acuerdos petroleros con EEUU y la llegada de dólares han elevado las expectativas, especialistas advierten que aún es prematuro hablar de recuperación económica. El petróleo vuelve a colocarse en el centro de las esperanzas de ingresos, pero sin reformas institucionales de fondo el país corre el riesgo de repetir ciclos de inflación e inestabilidad.

Desde que Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron capturados y trasladados a una cárcel de Nueva York el pasado 3 de enero, algo cambió en la conversación cotidiana de los venezolanos. En mercados, transporte público y en la calle, la economía siguió en el centro del debate, pero no como amenaza inmediata, sino con esperanza de mejoramientos, de incrementos salariales y de resultados positivos para los bolsillos de los venezolanos.

«Yo estaba pensando irme a Colombia porque sentía que aquí ya no podía seguir», cuenta Luiyi Moya. «La captura de Maduro me dio esperanzas. Ahora deseo que la economía mejore, que los trabajadores reciban salarios dignos y que podamos ahorrar como antes para que no nos falte comida, que no nos falte nada en casa».

Ese sentimiento se expandió tras la juramentación de Delcy Rodríguez como encargada del Ejecutivo y la firma de acuerdos energéticos con Estados Unidos, que incluyen una reapertura petrolera bajo supervisión de la administración de Donald Trump y una inyección inicial de 300 millones de dólares al mercado cambiario. Sin embargo, economistas advierten que entre la expectativa y la estabilización hay todavía un largo camino.

*Un mes sin Nicolás Maduro en Miraflores: ¿qué ha cambiado en Venezuela?

Para el economista Hermes Pérez, la reciente intervención del Banco Central de Venezuela (BCV) debe leerse con cautela. «Es una venta bienvenida, pero es muy prematuro que se pueda hablar de estabilización económica y evaluar su impacto en los bolsillos«. En 2025 el BCV intervino 70 veces en el mercado cambiario, prácticamente una vez por semana. La última venta fue el 15 de diciembre y ya había pasado más de un mes sin intervenciones cuando se colocaron estos 300 millones de dólares, explica.

Los ciudadanos, no obstante, interpretan cualquier señal como un respiro. Eduardo Martínez, habitante de Caracas, asegura que el inicio de este año ha sido distinto: «Este primer mes se siente una mejoría. No es tan difícil llegar a fin de mes como en el último trimestre del año pasado, cuando los precios subían sin parar. Se siente una esperanza de que venga un cambio positivo», sostiene.

Pérez advierte que esa percepción puede ser pasajera si no hay continuidad. «Para hablar de estabilización se necesitan ventas semanales de divisas en montos suficientes para cubrir las necesidades del mercado. Una sola intervención no alcanza para generar impacto directo y sostenido en el bolsillo de la gente».

Traducir petróleo en dólares

La preocupación por el costo de la vida sigue siendo constante. Doris Marcano lo resume así: «Deseo que todo evolucione para bien, que ya no haya más discordia. En todo esto, el que más sufre es el pueblo y uno queda muy desgastado».

Aunque oficialmente el salario mínimo se mantiene en Bs 130—menos de medio dólar mensual—, la mayoría de los trabajadores sobrevive con bonos entregados por las autoridades y actividades complementarias que elevan el ingreso promedio a entre 60 y 70 dólares. Aun así, la cifra está muy lejos de la canasta básica alimentaria, que para una familia de cinco personas alcanzó en diciembre pasado $498,47, según el Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM).

Las esperanzas de mejora están puestas en el petróleo. Los acuerdos con Estados Unidos y la aprobación de una reforma a la Ley de Hidrocarburos abren por primera vez, en décadas, el acceso directo de empresas privadas, incluidas firmas estadounidenses, a pozos y operaciones sin el monopolio de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), que los venezolanos traducen como mayor ingreso de dólares a la nación.

«Es una señal positiva, pero aún muy temprana», señala el economista Pérez. «Habrá que ver cuánta inversión nueva llega, cómo impacta en la producción de crudo y luego evaluar sus efectos en el resto de la economía».

Algunos cálculos estiman que los ingresos petroleros podrían aumentar entre 5.000 y 12.000 millones de dólares anuales. Pero el especialista es más prudente y proyecta ingresos adicionales cercanos a los 6.000 millones.

*A un mes de la captura de Maduro, propaganda reordena relato en torno a Delcy Rodríguez

Cambio en las proyecciones económicas

Las Perspectivas de Economía Mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicadas en octubre del año pasado estimaban que Venezuela cerraría el 2026 con una inflación de 682,1% y que la economía decrecería -3%; pero estos cálculos no tomaban en cuenta la encarcelación de Maduro y Flores ni los nuevos acuerdos petroleros.

El telón de fondo sigue siendo una economía bastante golpeada. «Que el bolívar valga lo que tenga que valer, o que si se mantiene el dólar como moneda principal no haya tanta disparidad en el cambio», pide Josefina Escalante y remata: «Lo importante es que el salario alcance para cubrir todas las necesidades».

El economista Hermes Pérez expone que en el país ya existe una dolarización de facto y afirma «que será muy difícil de revertir totalmente». No obstante, desestima una dolarización plena, pues explica que esta «amerita una modificación constitucional que no parece que está en la agenda nacional ni en el corto o mediano plazo».

Por su parte, el economista Asdrúbal Oliveros estima que con el nuevo escenario y las relaciones entre EEUU-Venezuela, el Producto Interno Bruto (PIB) puede expandirse alrededor de 30% este año, que representaría más del doble del creciemiento observado en años recientes.

En entrevista con TalCual indicó que ese impulso permitiría que la economía en su conjunto crezca 12%, un salto inusual para un país que ha atravesado una década de contracción profunda. «Si va a haber mejoras (para la gente), pero no necesariamente la mejora sustancial o rápida que la gente quiere o desea de sus problemas cotidianos, que impactan su calidad de vida», detalla.

«Más que reformas legales, lo que Venezuela necesita es fortalecer sus instituciones», afirma el economista Pérez, quien expone que debe haber tribunales independientes, un poder legislativo autónomo, un poder electoral creíble y un banco central realmente independiente.

«La seguridad jurídica es clave para las inversiones, además de servicios públicos funcionales y que exista seguridad personal», añade el experto.

Josefina Escalante apunta en la misma dirección: «Espero que Estados Unidos tenga una estrategia que garantice que los recursos realmente beneficien al país y a los venezolanos, como ha dicho Trump, y no se repita el robo que nos mantiene en caos permanente».

Plan económico con sello estadounidense

Los cambios en marcha en el país responden a un plan en tres fases diseñado por Estados Unidos: estabilización, recuperación y transición. En la primera etapa, Washington controla la comercialización del petróleo, deposita los ingresos en una cuenta en Catar bajo su supervisión y decide el retorno de fondos con el argumento de beneficiar a los venezolanos.

La segunda fase contempla la reactivación petrolera, la entrada masiva de empresas estadounidenses y de otras partes el mundo y programas de reconstrucción. La tercera apunta a reformas institucionales y elecciones.

«Queremos paz y que se solucionen los problemas», dice Doris Marcano. «Que todo sea para bien», agrega.

Pero el economista Hermes Pérez advierte que, sin cambios estructurales, el escenario alternativo es conocido: inflación persistente, tipo de cambio en alza e inestabilidad económica.

Entre el alivio emocional que dejó la extracción de Nicolás Maduro y la llegada de dólares bajo supervisión extranjera, Venezuela camina entre la esperanza y la cautela. La economía, por ahora, muestra señales, pero aún no despega.

Publicar comentario