Redacción (ALN).- La pérdida del cabello no solo puede afectar al cuero cabelludo sino a todo el cuerpo, y puede ser temporal o permanente. Esto puede ser el resultado de la herencia, cambios hormonales, afecciones médicas o una parte normal del envejecimiento.
Esta caida es un proceso natural que ocurre cuando los folículos pilosos dejan de producir celo viejo para dar lugar a uno nuevo. Sin embargo, varias razones pueden aumentar su pérdida. Factores genéticos juegan un papel importante: algunas personas tienen folículos más sensibles a hormonas como la dihidrotestosterona, lo que provoca calvicie progresiva.
Algunos de los factores más relevantes son el estrés, la mala alimentacion, los cambios hormonales, enfermedades o ciertos medicamentos que contribuyen a la caída. La edad es otro factor: con el tiempo, el cabello se vuelve más fino y crece más lentamente. Además, hábitos como el uso frecuente de calor, tintes o peinados muy ajustados pueden dañar el pelo y acelerar su caída.
Por eso, aunque todos perdemos cabello, la intensidad varía según la genética, el estilo de vida y la salud de cada persona.
Según la experta en farmacéutica y salud hormonal, Marta León, la caída del cabello en mujeres adultas suele estar vinculada a desequilibrios hormonales y deficiencias nutricionales. A partir de los 40 años, la disminución de estrógenos y progesterona puede debilitar el folículo piloso, haciendo que el cabello se vuelva más fino y propenso a caerse. Por ello, León enfatiza la importancia de cuidar la salud hormonal desde dentro, a través de una alimentacion adecuada.
Asimismo destacó que nutrientes como la colina, la biotina y el hierro son fundamentales para la salud capilar. La colina, presente en alimentos como huevos, salmón, pollo y legumbres, es esencial para la función del hígado y la síntesis hormonal.
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Un hígado saturado no puede gestionar bien los estrógenos, lo que repercute negativamente en el cabello. El hierro, por su parte, es crucial para oxigenar el folículo piloso, mientras que la biotina interviene directamente en la producción de queratina, la proteína del cabello.
Además de estos nutrientes, León recomienda evitar dietas restrictivas y mantener un equilibrio entre proteínas, grasas saludables y carbohidratos de calidad. También subraya la importancia de regular el metabolismo de los estrógenos mediante el consumo de alimentos como el brócoli y la col, y de evitar el exceso de ultraprocesados y azúcares.
Por último, pero no menos importante, enfatiza que el estrés y la falta de sueño pueden alterar las hormonas tanto como una mala dieta, afectando negativamente al cabello.
Desayuno: tostada de masa madre con huevo revuelto y aguacate. Espolvorear semillas de lino trituradas. Esto te aportará colina, biotina, omega-3, grasas saludables.
Almuerzo: salmón (Omega-3) al horno con brócoli y boniato. Aliñar con aceite de oliva. Será un antiinflamatorio, desintoxicante hepático, obteniendo betacarotenos.
Merienda: yogur natural/kéfir con frutos rojos y nueces para obtener probióticos y antioxidantes.
Cena: crema de auyama con un puñado de lentejas o pollo a la plancha. Te ayudará de forma digestiva, aportandote proteína magra y minerales como el hierro.
Con información de Variedades
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