Categorías: Uncategorized

Crisis del Museo de Arte de la U. Nacional: Obras Valiosas en Peligro por Humedad y Abandono

El reto de salvarlo es del profesor David Lozano, quien reemplazó en la dirección a María Belén Sáez, que lo tuvo durante más de diez años y lo dejó venir abajo

Aunque falta conseguir cerca de tres mil millones de pesos para que el Museo de Arte de la Universidad Nacional vuelva a estar en óptimas condiciones, el director recién llegado al cargo, David Lozano, se aferra a la esperanza de poder reabrir el espacio en noviembre del año en curso. Mientras tanto, las valiosas colecciones de arte que estaban siendo devoradas por la humedad de las paredes del Museo se guardaron en cajas que se arrumaron en el Claustro San Agustín, edificio vecino a la Casa de Nariño, propiedad de la Universidad Nacional.

La única pintura que no corrió la suerte de quedar en el depósito fue la inmensa obra de 2,2 x 12 metros titulado ‘Mural para fábrica socialista’ de la artista bumanguesa Beatriz González, la cual tiene un costo estimado entre uno y dos millones de dólares. La obra se salvó del confinamiento debido a que desde que llegó a la Universidad Nacional ha sido explotada económicamente a través de múltiples préstamos que, según Lozano, la han deteriorado, como a los trabajadores que retrata el propio mural.

La obra fue donada por Beatriz González a la Universidad Nacional en los años ochenta.

Mientras el mural de Beatriz González se desgasta por el uso, otras obras son devoradas por el desuso. Tal es el caso de las esculturas de la ‘Colección Pizano’, declarada Bien de Interés Cultural de la Nación en 2003, a las cuales las fue consumiendo la humedad y el olvido de las diferentes administraciones que han pasado por la Universidad Nacional. Según David Lozano, dieciocho relieves en yeso permanecen en estado crítico, haciendo fila para una restauración cuyo costo podría ascender a los quinientos millones de pesos.

Otras de las piezas de la colección Pizano se han regado por el campus, como es el caso de ‘Hombre desnudo reclinado’, una obra originaria del Museo Británico en Inglaterra, la cual está puesta en la Biblioteca Central de la Universidad Nacional.

La llegada de la colección Pizano a la Universidad Nacional

Mientras vivía en Madrid a principios del siglo XX, Roberto Pizano Restrepo se obsesionó con acercar el gran arte europeo a Colombia, pues sabía bien que para la mayoría de los estudiantes era imposible cruzar el Atlántico para ir a conocer las obras clásicas de la historia del arte.

Pizano se puso en la tarea de gestionar con museos y talleres la realización de copias en yeso de esculturas clásicas y renacentistas conservadas en importantes lugares como el Louvre de París y el Museo Británico de Inglaterra.

A diferencia de las esculturas, los grabados de la ‘Colección Pizano’ son conservados en perfecto estado por el equipo del Museo de Arte de la Universidad Nacional.

Sin embargo, como señala el docente y escritor Guillermo Villamizar, el Museo no estaba diseñado para recibir semejante colección. Por esta razón, a medida que se recibían las gigantes esculturas en yeso, se construía un salón para exhibirlas.

Estos esfuerzos por adecuar espacios para la exhibición de las obras, sumado a su correcto mantenimiento preventivo de conservación, fueron acciones que nunca se blindaron jurídicamente y con el paso del tiempo las esculturas terminaron, sin mayor explicación, en los sótanos de la Biblioteca Central, con un acceso reservado a investigadores, que además deben pasar por la incómoda tarea de convencer al funcionario de turno de que realmente hacen investigación, para que los deje pasar a estudiar las piezas escondidas de la ‘Colección Pizano’.

La dramática crisis del Museo de Arte de la Universidad Nacional

En una entrevista que María Belén Sáez, exdirectora del Museo de Arte, le dio a la periodista Jimena Duzán, aseguró que la infraestructura del espacio se empezó deteriorar con el estallido social en 2020, cuando las ráfagas de gases lacrimógenos que disparaba la Policía perforaron el techo del Museo. No obstante, desde 2015, el movimiento estudiantil de la Escuela de Artes Plásticas venía denunciando el manejo que se le daba al Museo por la División de Patrimonio de la Universidad, a cargo también de María Belén.

Los estudiantes señalaron en una entrevista para el portal Esfera Pública que María Belén dilató las discusiones, e intentó resolver los problemas del Museo ofreciendo beneficios particulares y acciones superficiales. Por su parte, Guillermo Villamizar denunció que con la llegada de Belén Sáez a la Dirección Nacional de Divulgación Cultural de la Universidad Nacional las políticas del Museo tomaron un nuevo rumbo que fracturaron las dinámicas que garantizaban el correcto funcionamiento del espacio.

El Museo de Arte fue fundado en 1970, producto de la salida del Museo de Arte Moderno de Bogotá del campus universitario. Foto: Leonel Cordero/Las2Orillas.

Algo en lo que coincide Villamizar con la crítica e historiadora de arte Isabel Cristina Díaz es que María Belén Sáez, junto a su equipo asesor, convirtieron el Museo en su galería privada, ignorando los objetivos que debe tener un museo en una universidad pública.

Otro de los cuestionamientos que la comunidad universitaria le reclamaba a la gestión de María Belén fue la desaparición del programa Salón Cano, uno de los más queridos por los unaleños, en tanto que era un espacio donde los estudiantes y profesores de artes exponían sus obras.

Actualmente las labores se concentran en el salón 3 y el auditorio, los cuales no contaban con las luminarias para exhibir las obras y necesitaron ser estucados y pintados por completo para eliminar la humedad que se había tomado las paredes del lugar. Foto: Leonel Cordero/Las2Orillas.

Precisamente, más allá de la restauración de la infraestructura del edificio, uno de los retos que enfrenta David Lozano es revivir dinámicas propias del Museo como el Salón Cano. Esto con el fin de que el Museo deje de ser un espacio desconectado de la vida universitaria, sobre todo para aquella generación que ha llegado en los semestres de los últimos años y desconoce que la Universidad Nacional tiene un Museo propio.

Del mismo modo, cuando el espacio cuente con las condiciones para recibir las obras, el director del Museo se enfrentará al desafío de examinar el estado de la gruesa colección de trescientas ochenta pinturas de arte contemporáneo que hasta el momento, según el mismo director, no se sabe en qué estado se encuentran tras años de abandono en los que han permanecido arrumadas en cajas.

rpoleoZeta

Entradas recientes

Diosdado Cabello en el Juicio de Samark López: Golpes, Conspiraciones y Denuncias de Tortura

En su declaración ante el Tribunal Tercero de Juicio, el economista Samark López se declaró…

41 minutos hace

Miguel Ángel Santos: Priorizar elecciones, recuperación y estabilización en Venezuela

Para el decano de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública de Monterrey, Miguel Ángel…

4 horas hace

El nacimiento de Tigres de Aragua: Historia del béisbol en Venezuela (I Parte)

Transcurrían las primeras semanas de 1965. Cardenales llevaba meses esperando a que apareciera otra divisa…

8 horas hace

Mujeres Buscadoras: Lucha y Resiliencia ante las Desapariciones Forzadas en Venezuela

Las madres o mujeres buscadoras han evolucionado en toda la región para transformarse en colectivos…

9 horas hace

La Presunción de Culpabilidad: Un Análisis Crítico de la Justicia en Venezuela

La presunción de inocencia es un tema que parece indiscutible, porque no se puede ni…

10 horas hace

Luis Duque: El Estratega de Paloma Valencia Acusado de Desinformación en Redes Sociales

Luis Duque fue pupilo de J.J Rendón para la campaña de Juan Manuel Santos en…

17 horas hace