Pese a que los oficialistas se debaten entre que Nicolás Maduro fue entregado por alguien cercano o fue secuestrado por EEUU, manifiestan respaldo a Delcy Rodríguez, encargada del Ejecutivo, algunos también demuestran inconformidad ante los recientes acuerdos entre Trump y Venezuela porque consideran que se desvirtúan de las políticas chavistas
Los oficialistas no han abandonado las calles para reclamarle a la administración de Donald Trump la devolución a Venezuela de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. Desde el mismo 3 de enero, cuando fuerzas militares estadounidenses los detuvieron en una operación denominada «Resolución Absoluta», sus seguidores salieron a reclamar su libertad.
El hecho de que no estén los detalles precisos de cómo Estados Unidos ingresó al país sin que nadie lo notara o la Fuerza Armada Nacional pudiera reaccionar, genera interrogantes en el pensamiento de los chavistas que se plantean algunas hipótesis. Muchos consideran que Maduro y Flores son víctimas de un «secuestro», otros creen que fueron traicionados por personas de su entorno más íntimo o que se permitió la filtració de información.
El pueblo, que según el ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, estaría en las calles para defender a Maduro «si algo le sucediera», no ha sido suficiente para llenar calles y avenidas. Las convocatorias se ven disminuidas y algunos seguidores hasta temerosos.
La opinión común en los simpatizantes repite con convicción que Maduro no fue entregado, sino que el poderío militar estadounidense logró la extracción a la fuerza. «Estados Unidos entró a la brava, como el malandro de barrio a imponer su ley. Eso fue un secuestro, no hay otra forma de llamarlo», sostiene Evadio Ramírez. «Si hubiese sido entregado, simplemente se lo llevan y ya; pero aquí hubo enfrentamiento, hubo muertos, hasta estadounidenses, y ellos se llevaron los cuerpos», añade.
Otros consultados descartan de plano que se haya tratado de una negociación interna. «Yo no creo que lo hayan entregado. Siempre hemos sido revolucionarios en comunicación. Esto fue un secuestro contra nuestro presidente», dice Mariela Romero, quien se trasladó desde Delta Amacuro a Caracas para sumarse a concentraciones que piden la libertad de Maduro y Flores.
Arquímides Acevedo coincide con los demás simpatizantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV): «Maduro estaba en su residencia. Los estadounidenses llegaron de madrugada porque no son capaces de enfrentarse de frente con los venezolanos. Eso no es una entrega, eso es un secuestro», denuncia.
Contrario a lo que creen estos fieles de Maduro, otros están convencidos de que fue víctima de traición por funcionarios ligados a su entorno, que consideran facilitaron el trabajo a Trump.
«Todo esto me hace pensar que el único chavista de verdad, dentro del gobierno era Maduro y no los demás», confiesa Cecilia Arveláez. La mujer, de 60 años, cuestiona los acuerdos que Delcy Rodríguez, encargada del Ejecutivo, ha pactado con Donald Trump.
A su juicio, la aceptación que el oficialismo muestra «tan rápido» a EEUU, evidencia que la extracción de Maduro y Flores fue acordada por altos jerarcas del PSUV: «¿Cómo tú negocias con un país que te bombardeó y se llevó a un presidente constitucionalmente electo?», se pregunta.
Asevera que Hugo Chávez jamás hubiera aceptado negociar el petróleo venezolano: «Chávez siempre dijo que EEUU quería nuestras riquezas y ahora se las entregamos», añade. Esta mujer, que hasta finales de 2025 estuvo al frente de liderazgos comunitarios en La Guaira, califica de «loco» a Trump, pero también critica a Delcy Rodríguez por «prestarse» para «obedecer» sus órdenes.
Por su parte, Francisco Domínguez, un hombre de 66 años de edad, integrante de la Milicia, es más cauto al responder sobre la tesis de que el mandatario haya sido entregado, como se rumora. Duda que funcionarios como Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional; Diosdado Cabello; o el ministro para la Defensa, Vladimir Padrino, hayan conspirado contra Maduro.
Aunque la madrugada del 3 de enero quedó a la espera de acciones contundentes en medio del bombardeo para defender a Nicolás Maduro, afirma estar dispuesto a hacer lo que manden, siempre que sea para garantizar su regreso al país. Este hombre le pide a la comunidad internacional tomar cartas en el asunto y presionar a EEUU hasta que liberan a Nicolás Maduro y a la diputada Cilia Flores.
Muchos de los seguidores de Maduro también manifiestan temor de expresar lo que realmente sienten y aunque acuden a concentraciones que piden la excarcelación de Flores y Maduro, prefieren guardar silencio al ser consultados sobre lo que creen que sucedió la madrugada del 3 de enero.
«Hoy al oficialismo le cuesta convocar una marcha, incluso para un tema tan aglutinador como el rechazo al bomardeo», dice a TalCual el sociólogo Damián Alifa.
Alifa sostiene que en la militancia oficialista reina la autocensura. A su juicio, muchas veces es por miedo de «darle argumentos al enemigo» y otras porque la ciudadanía sabe que los mecanismos de represión usados contra la oposición también terminan siendo aplicados incluso con más ensañamiento y efectividad contra la disidencia interna, «especialmente, con medidas que tienen que ver con la criminalización (acusaciones de ser antirevolucionario, agente de la CIA) y la exclusión».
En paralelo al reclamo por la liberación de Maduro, los seguidores del chavismo han cerrado filas en torno a Delcy Rodríguez, quien quedó al frente del Ejecutivo.
Evadio Ramírez considera que Estados Unidos estaría evitando una nueva acción militar directa contra el país y apostando, en cambio, a una salida política que permita desplazar al chavismo del poder. «Ellos van a abrir embajadas y después le van a decir a Delcy Rodríguez que convoque elecciones. Esa es la estrategia: sacar a este gobierno por esa vía, sin disparar un tiro», afirma, al advertir que esto es parte de una «guerra psicológica».
Pese a que el presidente de los EEUU, Donald Trump, ha afirmado que él gobernará Venezuela hasta que haya una transición y que Rodríguez está dando todo lo que pide Washington, la mayoría oficialista consultada por este medio respalda a la nueva encargada del poder, sus acuerdos y nuevas relaciones con ese país.
«Respaldo total a la presidenta encargada y a todas las decisiones que tome porque somos leales a la revolución», sostiene Arquímides Acevedo.
Betsy Caraballo subraya que ese apoyo también está ligado al control de los recursos del país. «No le vamos a regalar el petróleo a Estados Unidos ni a ningún país. Ese petróleo es de la nación y con eso cuenta Venezuela», manifiesta, al tiempo que demanda a Rodríguez exigir respaldo internacional para la liberación de Maduro.
Alexander Cordero, otro de los participantes, envía un mensaje directo a la mandataria encargada: «Que se cuide de Estados Unidos, porque ellos siempre ponen sus intereses primero y son capaces de cualquier cosa», advierte.
Damián Alifa cree que parte de la estrategia del gobierno hacia sus militantes puede ir por plantear ideas como «estamos ganando tiempo para defender a Nicolás Maduro, el gobierno de Trump pasará y nosotros quedaremos, estamos garantizando la paz». Para el especialista, aunque estos argumentos no son fuertes, funcionan a cierto nivel.
El sociólogo desestima que el oficialismo de base vaya a dividirse desde abajo o por grupos de dirigencia media: «Habrá gente molesta que se apartará, pero para que haya una división significativa, tendría que haber una ruptura en la plana mayor del gobierno», destaca.
Las seguidoras de Maduro exigen directamente a Estados Unidos su liberación inmediata y la de Flores. Apelan a los organismos multilaterales para solicitar apoyo en su reclamo.
«Es repugnante que un país entre y se lleve al presidente como si fuese un delincuente. El llamado es a que liberen a Nicolás Maduro. Queremos la paz para nuestro país», expresa una médico de la Universidad de Ciencias de la Salud.
Betsy Caraballo, enfermera, asegura que lo sucedido con Maduro «fue un secuestro vil» y pide a la ONU y a los países pronunciarse: «Le pido a todas las naciones y a la ONU que exijan que devuelvan a Maduro. Votamos por él y lo estamos reclamando como pueblo soberano».
Otros manifestantes solicitan respaldo explícito de países aliados. «Le pedimos a la comunidad internacional, y a países como Cuba, China y Rusia, que nos apoyen. Queremos a nuestro presidente de vuelta», expresa Romero.
El Partido Comunista de Venezuela (PCV) fue uno de los primeros en rechazar «la violenta e ilegal detención de Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores». También denuncia que EEUU actúa una vez más como «gendarme del mundo, aplicando de manera extraterritorial sus leyes y desconociendo abiertamente los principios de soberanía, autodeterminación de los pueblos y no injerencia». No obstante, aclaran que esta posición «no implica, bajo ninguna circunstancia, defensa política de la administración antidemocrática de Maduro».
Para el sociólogo, la situación límite del bombardeo, la captura de Maduro y Flores y el «cambio de tono» y entendimiento con EEUU es política e ideológicamente muy contradictorio. Pese a lo anterior, cree que el oficialismo es sumamente práctico y va a buscar una forma de autoexplicarse.
Alifa dice que lo que el país ha vivido en los últimos días deja a cualquiera contrariado y aún más a los seguidores del gobierno; pero considera que frente a este escenario, el aparato comunicacional «va a buscar mejorar el argumento de reforzamiento para explicarse» y a mantener el llamado a la unidad.
Pese a las opiniones divididas de los militantes del partido de gobierno y las fracturas evidentes, el sociólogo Damián Alifa insiste en que el «norte será la conservación del poder».
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