Categorías: Uncategorized

Niños Perdidos en el Terremoto: Desinformación y Búsqueda de Familias en Crisis

Mientras familiares buscan a niños, niñas y adolescentes perdidos durante los terremotos del pasado 24 de junio, la opacidad informativa —tanto del gobierno como de instituciones especializadas en la acogida de menores de edad— ha alimentado rumores alarmantes. En medio del férreo hermetismo, parece imposible dar con respuestas que permitan llenar esas lagunas y acercar a padres y madres al paradero de los niños solos, sin amparo familiar.

Este reportaje contó con investigación de campo de Joshua de Freitas, Nadeska Noriega y Angélica Lugo. Es parte de la serie “Los niños del terremoto”, producida por La Vida de Nos, en alianza con TalCual y Monitor de Víctimas #PeriodismoQueResiste

Fotografías: María de los Ángeles Graterol, Angélica Lugo y Nadeska Noriega

Durante las primeras horas después del doble terremoto del pasado 24 de junio, familiares comenzaron a hacer publicaciones en redes sociales o a peregrinar empapelando muros con decenas de rostros de niños, niñas y adolescentes de los que no sabían su paradero. Al mismo tiempo, informaciones no confirmadas regaron, como pólvora, rumores según los cuales montones de niños sin familia habían sido rescatados de las zonas de desastre. O que los habían visto en las salas de emergencia de hospitales y luego dejó de saberse dónde estaban.

El viernes 26 de junio se corrió la voz de que había cientos de niños solos en el Parque Alí Primera, al oeste de Caracas, cuyas áreas verdes y caminerías se poblaron de carpas y toldos para servir de refugio a damnificados. “Más de 400, 500 niños, ¡sin mamá, sin papá, sin nadie!”, dijo con la respiración entrecortada una influenciadora con 218 mil seguidores, en un reel que hasta este 16 de julio ha sido visto por 118 mil personas y ha recibido 13 mil 700 comentarios.

Otra influenciadora también lanzó el mismo mensaje angustioso y luego lo borró, probablemente porque la información resultó ser falsa. En medio de tantas cosas, el bulo ocupó la atención de organizaciones de la sociedad civil y de periodistas que se trasladaron al lugar para confirmar su veracidad, así como a familiares que, sin saber que no era cierto, fueron ahí con la esperanza de encontrar a sus niños perdidos.

El domingo 28 de junio fue uno de esos días: Carmen Flores, de 59 años de edad, buscaba a su nieto, Jeremías Rivas, de 8 años. Un mensaje de voz por un grupo de WhatsApp decía que el niño estaba con vida y bajo resguardo en el parque, donde filas de gente se cruzaban en medio de una total confusión. El día de los terremotos lo agarró en el apartamento donde vivía, en el urbanismo de Misión Vivienda OPP25 en Tanaguarena, en el estado de La Guaira.

Pero Jeremías no estaba en el parque. Poco después, ese mismo día, Carmen supo que se encontraba en Los Molinos, una barriada de Catia, también en el oeste de Caracas, en la casa de unos conocidos de quien fuera pareja de su hijo: la madre del niño a quien ella llama nieto, porque aunque no lleve su sangre lo siente como tal. El papá biológico está fuera del país y la mamá no aparece.

Michelly Henríquez, en cambio, no tuvo la misma suerte. “Estoy buscando a tres niños, son hermanos —contó en las afueras del llamado parque del oeste el viernes 26, refiriéndose a sus sobrinos—. La mamá está lesionada en el hospital Domingo Luciani y lo que me asombra es que no hay un listado. Me dicen que no pueden facilitar uno, entonces cómo sé yo si los niños están aquí o allá. El papá los está buscando en La Guaira, y tampoco aparecen, lo que queremos es una respuesta”. Michelly, el papá de los niños y el resto de su grupo familiar salieron a buscarlos en todos los refugios de los que tenían información. Ella dice que los niños fueron rescatados el mismo 24 de junio en uno de los edificios derrumbados en el sector Caribe, en La Guaira.

—Salieron con un grupo que estaba allí, pero ahora los niños no aparecen. Son tres hermanos: una adolescente de 15 años, y dos varones de 13 y 9 años. Los busqué en el hospital Miguel Pérez Carreño, pero el acceso es restringido. También está el problema de que a los niños los registran con nombres que están mal escritos o con los apellidos que no son, y no hay manera de verificar con alguien.

Desinformación y alarma

Las preguntas son varias y producen vértigo. ¿Cuántos niños, niñas y adolescentes de los que están siendo buscados por sus familiares fueron rescatados? ¿Cuántos fallecieron tapiados en los escombros? ¿Hay o no niños en hospitales, refugios o casas de abrigo sin que sus familiares lo sepan?

Como se pudo confirmar, nunca hubo 400 o 500 niños solos en el parque del oeste, pero también se han dicho otras cosas.

Que estaban en una casa en El Junquito.

Que 200 niños habían sido llevados a las casas de abrigo de Hogar Bambi.

Que otros tantos estaban en orfanatos gestionados por monjas.

El 26 de junio, la presidenta de Hogar Bambi, Erika Spillmann, apareció en un corto video agradeciendo por la cantidad de donaciones recibidas y haciendo un llamado: “Les pedimos a la gente calma y no seguir transmitiendo y desinformando tantas cosas porque no hay una realidad clara. Nosotros estamos trabajando con los entes competentes, con los consejos de protección, los hospitales, y vamos a hacer todo lo posible por atender a todos los niños que lo necesiten”.

Y al día siguiente, Hogar Bambi reiteró, pero esta vez en un comunicado escrito: “Agradecemos la solidaridad y entendemos su preocupación con respecto a la información, no verificada, de 200 niños”. El equipo de comunicaciones de esta institución aclaró, a través de un mensaje de texto el 30 de junio, que no sabía de dónde había surgido ese dato, que allí no tenían a esos 200 niños. Y que, debido a todos los insumos y donaciones que han recibido, están operando como centro de acopio y haciendo un activo trabajo de distribución de ayuda en los campamentos transitorios.

El 29 de junio, la periodista y modelo Goizeder Azúa entrevistó a Erika Spillmann y, ante la pregunta sobre los niños que pudieron haber quedado huérfanos tras las terremotos, esta fue su respuesta: “Hay muy pocos niños en los hospitales y casas hogares que están huérfanos del todo (…). Ha habido una ola enorme en redes diciendo que se están extraviando, que los están repartiendo y realmente es desinformación. La realidad es que sí es devastador lo que ha pasado (…) son niños que quedaron damnificados pero sí tienen familia”.

Cecodap, una de las organizaciones especializadas en la niñez y adolescencia que se movilizó para confirmar lo del parque del oeste, expresó la misma preocupación en un informe publicado el 2 de julio:

No se confirma la existencia de un número masivo de niños, niñas y adolescentes en situación de abandono o separación familiar en hospitales o refugios, como ha circulado en redes sociales. Se identifica un alto grado de desinformación que ha generado alarma social y distorsiones en la respuesta humanitaria.

Apenas unas pistas

Si hay padres y familiares preocupados, angustiados, buscando, la pregunta no deja de tener validez: ¿hay niños, niñas o adolescentes que son buscados en este momento y están bajo resguardo del Estado o en centros de atención privados luego de ser referidos por un consejo oficial de protección?

Algunas pistas para tratar de llegar a respuestas.

Fundana, una institución que, igual que Hogar Bambi, se ha dedicado por décadas al abrigo de niños y adolescentes, publicó en su cuenta oficial de Instagram el 26 de junio un live con su fundadora y directora, Francis Krygier de Cohen, con un texto que decía: “Hemos recibido a más de una docena de niños afectados por el terremoto, y nos preparamos para abrir nuestras puertas a otros que aún permanecen hospitalizados y que, al salir, no tendrán a dónde ir”. Pero en una videollamada este martes 14 de julio dijo que esto no era cierto y que pediría el enlace de la publicación para hacer la corrección. Aseguró que, desde el 24 de junio, la institución ha recibido únicamente a dos niños cuyos padres, de acuerdo con las autoridades, no eran aptos para su cuidado. Y recalcó que, en estos momentos, trabajan junto al Consejo de Protección para “evaluar más de 10 campamentos temporales en La Guaira y Caracas” y así establecer las necesidades de los niños y adolescentes afectados por los terremotos. Asimismo, indicó que esperan que la semana próxima el Consejo de Protección dé más indicaciones y asignen a cada ONG un refugio en particular.

Otra institución de abrigo, la Casa Hogar Nuestra Señora del Carmen, administrada por las hermanas carmelitas en La Pastora, comenzó a prepararse a poco de los sismos. Un colaborador cercano informó que, el sábado 27 de junio, las religiosas recibieron una llamada formal de funcionarios del consejo de protección de esta parroquia para solicitarles que recibieran a unos 25 niños. Luego, les dijeron que serían 65. La capacidad de esa casa de abrigo es de 15 niños, pero dispusieron camas y colchones para atender la petición. Sin embargo, el 1ro de julio aún no se había concretado la reubicación temporal de ninguno, ni contaban con la documentación para confirmar de cuántos se trataba, ni sus identidades, ni las edades. Recién el 6 de julio su directora, la monja Ana María Montilla, le declaró a El Pitazo que estaban atendiendo a ocho niños de La Guaira.

El 16 de julio, en la institución, dijo que ya eran 20, de los cuales 16 estaban con sus madres o padres, y únicamente cuatro estaban solos, mientras el consejo de protección ubica a sus familiares. Todos están recibiendo acompañamiento y atención médica psicosocial de parte de voluntarios de la Universidad Católica Andrés Bello y la Universidad Central de Venezuela.

En el más reciente comunicado de Hogar Bambi, del 6 de julio, sugieren que también han recibido niños. Pero solo lo sugieren, al afirmar que están ampliando una de sus sedes —la de San Bernardino, en Caracas– para “acompañar nuevos ingresos de niños, niñas y adolescentes que puedan llegar a través de las rutas formales de protección y de la mano de los organismos correspondientes”. No ofrecen datos precisos. Este 16 de julio fuimos a esa sede y, aunque tomaron nota de nuestros datos para un contacto posterior, nos dijeron que solo la presidenta podía dar declaraciones a la prensa y no estaba disponible en ese momento.

Mientras, en el refugio católico Osman (Obra Social de la Madre y el Niño), que funciona provisionalmente en el Colegio Santa Luisa de Prado de María, en Caracas, una de las religiosas informó, este martes 14 de julio, que no han recibido a ningún niño o adolescente, pese a tener la capacidad de albergar a 60. No han recibido respuesta del gobierno. Ante ese silencio, la congregación viajará a La Guaira para atender a los necesitados de forma directa.

Y hasta aquí llegan las pistas: 12 niños en Fundana, que su directora confirma que no recibieron; 4 niños solos y 16 acompañados de sus madres o padres en la casa hogar de las hermanas carmelitas en La Pastora; nuevos ingresos en Hogar Bambi; ninguno en el refugio Osman.

El único dato oficial

El único dato oficial sobre la población infantil y adolescente afectada tras los terremotos ha sido un flyer de la vicepresidencia social —a cargo del también ministro de Educación, Héctor Rodríguez– publicado el 27 de junio en el canal oficial de Telegram de esa dependencia gubernamental. En la nota explicativa informan que el gobierno nacional había activado dos refugios especializados para “niños sin amparo familiar”, aunque en el flyer aparece solo uno: en la urbanización Armando Reverón, sector Guaracarumbo, edificio Pdval, en La Guaira. “Contamos con el personal y las instituciones competentes para garantizar que las personas que reclamen niños perdidos comprueben que son sus padres o familiares realmente”, agrega el texto.

El jueves 2 de julio, fuimos al único refugio identificado en el flyer.

Un refugio sin niños.

Parte del equipo de consejeras de protección que ahí se encontraban aseguraron no estar autorizadas para declarar. Solo confirmaron que hasta la fecha no había llegado ningún niño en esas condiciones y que solo estaban adecuando el espacio para su llegada. Se veían las colchonetas y piezas de foami guardadas en uno de los espacios de este edificio. “Los niños existen, claro, pero aún no los hemos recibido”, informó escuetamente una de las consejeras.

Volvimos luego este miércoles 15 de julio y nos informaron más: en ese edificio funciona un campamento transitorio y, en el 2do piso, están ahora las oficinas del Idenna (Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes), luego de que su sede principal sufriera daños, y es esta oficina la que sirve de refugio para niños sin amparo familiar. Desde que lo abrieron sólo han dado cobijo a dos adolescentes, a los cuales ya les ubicaron a sus familiares y están en proceso de reunificación. Una trabajadora social también nos indicó que habían conocido de cuatro casos de niños solos, pero que estos no fueron llevados a ese refugio sino trasladados a un centro de atención del Idenna en Caracas.

Cifras sin niños

El parte oficial más reciente es del 15 de julio: los terremotos han dejado 4 mil 829 fallecidos, 16 mil 740 heridos, 6 mil 462 rescatados y 34 mil 872 pacientes atendidos. El gobierno no ofrece datos desagregados, así que difícilmente se puede saber cuántos niños, niñas y adolescentes han fallecido, fueron rescatados, resultaron heridos o son pacientes atendidos.

La página oficial Localiza pacientes no es actualizada desde el 2 de julio, mientras la página del Ministerio del Poder Popular para la Salud, creada con el mismo fin, no ofrece información discriminando las edades. Quedan los hospitales, pero los consejeros de protección desplegados en los distintos centros de salud no tienen permitido dar declaraciones a la prensa.

El 29 de junio, en el Hospital Pérez Carreño, en Caracas, una joven con una camisa del Idenna dijo que ahí estaban siendo atendidos 24 menores de edad, “todos acompañados de sus padres o representantes”. Ese mismo día, en el Instituto Autónomo Hospital Universitario de Caracas, informaron que ningún menor de edad estaba solo. Sin embargo, un doctor en la sala de cuidados intensivos nos confió que ahí se encontraba una joven adolescente sin sus padres: Yasbelis Cortéz González.

—Cuando se trata de niños e incluso bebés, el tiempo es vital —advierte una trabajadora de uno de los refugios visitados para este trabajo—. Se entiende que no se puede hacer una reubicación sin criterio porque el Estado tiene que saber dónde están. Pero en más de ocho días, por ejemplo, ¿Dónde estuvieron estos niños, quién los estaba atendiendo, en qué espacios permanecieron, cómo sabían sus familias dónde los podía ubicar?

Es la misma pregunta sin respuesta.

Y agregó: “Entre todas las instituciones (de abrigo) hay poco más de 20 niños. De acuerdo con la escasa información que manejamos, los niños estuvieron durante todo este tiempo en sedes del Idenna.”

Desmentidos, pero no información

El Idenna, que es la autoridad nacional en materia de protección infantil, es poco lo que ha dicho. En un comunicado del 28 de junio desmintió que menores de edad estuviesen siendo entregados a personas desconocidas, y destacó que a estos se les atiende con rigurosidad y se les suministran alimentos y apoyo sanitario. “Desmentimos categóricamente las informaciones falsas y malintencionadas sobre el destino de los niños, niñas y adolescentes. Bajo ninguna circunstancia están siendo entregados a personas desconocidas, ni se encuentran desasistidos en centros públicos de salud o refugios habilitados. La reunificación familiar se realiza única y exclusivamente con sus padres, madres o representantes legales, previo a un riguroso proceso de verificación de identidad y filiación legal”, dice el comunicado.

Dos días más tarde, el instituto reiteró con cuánta rigurosidad se llevan a cabo los procedimientos de reunificación familiar, esta vez para desmentir que desde este organismo estuvieran haciendo llamadas telefónicas para ofrecer atención o asignación de niños, así como para solicitar donativos.

Estas llamadas constituyen un intento de estafa y manipulación, por lo que instamos a la ciudadanía en primera instancia a desoír estas peticiones y ofrecimientos, y denunciar ante los organismos competentes a los números telefónicos de los cuales se intenta este delito.

En el sitio web oficial del instituto no existe información alguna sobre sus actuaciones en esta coyuntura, salvo una ventana emergente que aparece al abrir la página, donde pone a disposición un número telefónico (58-424-8930561) que, al escribir, envía de vuelta un mensaje de texto automático con un cuestionario de 17 campos. Piden, además del nombre completo del niño y de su representante, datos como estatura y peso aproximado, señas particulares (cicatrices, lunares), hora y lugar de desaparición, si usa lentes o brackets, entre otros.

En lugar de responder el cuestionario, pedimos hablar con un funcionario y respondieron: “Por esta vía, a través de la caracterización que se envía, podemos revisar en las datas de NNA desaparecidos, en hospitales o fallecidos, según la información que tenemos en esta sala situacional, pero no se da información a menos que sea personal directo o ampliado en relación al NNA”.

Los datos mejor guardados

Con la respuesta recibida en la línea telefónica del Idenna, hay indicios de que el organismo oficial posee un base de datos de los niños, niñas y adolescentes afectados por los terremotos. Esto lo confirmó Mariella Adrián, oficial de educación de Unicef, al decirnos que una de las áreas en las que esta agencia de las Naciones Unidas está apoyando a los consejeros de protección es en el levantamiento del registro y la verificación de datos de los niños que han llegado a los campamentos transitorios, información que se dirige a un sistema de registro único manejado por el Idenna. “Existen diferentes niveles de actuación en los campamentos que forman parte del acompañamiento que hace Unicef. Hay que garantizar condiciones sanitarias, acceso a agua potable, requerimientos nutricionales, educación y por supuesto, el área de protección, que dentro de los campamentos se hace de manera rigurosa”, explicó.

El área de protección en cualquier emergencia como la que vive Venezuela involucra, entre otras cosas, la activación de protocolos para identificar a niños extraviados, no acompañados o separados de sus cuidadores en hospitales y refugios. Este miércoles 15 de julio se le consultó a una funcionaria del consejo de protección del municipio Libertador sobre el procedimiento a seguir para ubicar a quienes quedaron sin amparo familiar, y la respuesta fue la misma de siempre: no están autorizados para declarar.

“Es información sensible que debe seguir un procedimiento de Ley porque se trata de la integridad y defensa de los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes. Lo que pedimos es que no se hagan eco de rumores porque los equipos de consejeros están desplegados en la calle verificando la condición de los niños desde el día uno después de la tragedia”, señaló.

Entonces, las estadísticas del gobierno contabilizan vidas perdidas, heridos y rescates, pero borran la edad de las víctimas. Del registro de 106 campamentos transitorios al 15 de julio no emana un solo dato sobre los niños separados de sus familias. Son pocos los que han sido trasladados a instituciones con décadas de experiencia en acogida y pocas las que informan con claridad al respecto. Si permanecen en los centros de atención del Idenna, solo el Idenna lo sabe. El único lugar visible, declarado oficialmente como refugio de niños y adolescentes sin amparo familiar, es una oficina improvisada en La Guaira donde apenas han llegado cuatro adolescentes. Cuántos son verdaderamente los niños solos y dónde los tienen son, hasta ahora, preguntas sin respuesta.

rpoleoZeta

Entradas recientes

El mural «Las cuchas tienen razón»: Un símbolo de esperanza y lucha en Medellín contra el olvido de las víctimas

La Corte le ordenó al concejal Andrés Rodríguez disculparse. Además, este homenaje a las madres…

53 minutos hace

Rick Scott nombra a Rosa Virginia Pérez como directora estatal de medios en su equipo de comunicaciones en Florida

El senador republicano por Florida, Rick Scott, anunció este viernes una reestructuración de su equipo…

1 hora hace

Descentralización Fallida y la Tragedia de Vargas: Más Allá de los Presupuestos Ocultos

Durante años creí que la peor literatura que puede producir un país son sus malas…

5 horas hace

El contrato de Rosa Villavicencio para la posesión presidencial de De la Espriella: ¿Austeridad o derroche?

El evento de Petro, Duque y Santos superaron los $3.400 millones. El Tigre quiere marcar…

8 horas hace

La Tragedia de La Guaira: Logística y Desesperación en la Búsqueda de Cuerpos

Testimonios de trabajadores exponen la crudeza de trabajar entre los escombros y la desesperación de…

11 horas hace

El dilema de la reestructuración de la deuda pública de Venezuela: ¿un DSA creíble o una solución apresurada?

El vicepresidente económico de las autoridades interinas de Venezuela ha declarado que el análisis de…

12 horas hace