Edna Bonilla, quien fue fórmula de Sergio Fajardo, analiza por qué el centro no logra traduzir en votos el 45% de las personas que se consideran afines a él
Edna Bonilla lleva veinte años entrando y saliendo del servicio público bogotano. Fue directora de la Secretaría del Hábitat con Luis Eduardo Garzón, alcalde que ella misma señala como su mentor político, y después dirigió la Secretaría de Educación durante el gobierno de Claudia López. Ese recorrido la instaló como una funcionaria técnica, más cercana a la gestión que a la trinchera partidista, hasta que este año dio un giro que ella misma describe como una de las decisiones más arriesgadas de su vida: aceptó ser la fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo, su primera incursión en la militancia de un partido.
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En esta conversación con Juan Manuel Ospina, Bonilla hace un balance de esa experiencia y termina hablando de lo que considera la enfermedad de fondo del sistema político colombiano: partidos sin identidad, campañas con financiaciones abismalmente desiguales —su fórmula gastó cerca de 4.300 millones de pesos frente a rivales que agotaron topes de más de 30.000 millones— y una ciudadanía que vota más por miedo o por conveniencia táctica que por convicción. Defiende la Constitución de 1991, impulsa desde hace meses la iniciativa ciudadana Casa de la Constitución para blindar la estabilidad institucional durante dos periodos presidenciales, e insiste en que Colombia necesita una reforma política que fortalezca la financiación estatal de las campañas y separe la autoridad electoral de las maquinarias partidistas.
La entrevista ocurre en un momento preciso: Abelardo de la Espriella encabezó la primera vuelta de las presidenciales de 2026 y también ganó la segunda, venciendo a Iván Cepeda por menos de un punto porcentual, mientras que la fórmula Fajardo-Bonilla quedó fuera de la carrera antes de esa instancia decisiva. El triunfo de De la Espriella cierra ocho años de proyecto progresista encabezado por Gustavo Petro y confirma, según lee Bonilla, algo que atraviesa toda la charla: en un sistema de doble vuelta sin partidos fuertes, terminó pesando más el voto del miedo y de la emoción bien administrada en redes sociales que el 40 o 45 por ciento de colombianos que se declaran de centro en las encuestas y que, a la hora de marcar el tarjetón, no encontraron una opción capaz de convertir esa intención en votos reales.
Juan Manuel Ospina: ¿Cómo es su balance hoy, después de la experiencia en política que has tenido, qué ves venir? Porque esto no ha terminado
Edna Bonilla: Yo estoy agradecida con la vida por haber tenido las oportunidades que he podido tener, a las que he podido acceder, sobre todo por mi origen, yo no soy una mujer privilegiada, no soy de una familia privilegiada, yo soy producto de la educación pública, soy una hija de la educación pública, de colegio público, de universidad pública y yo era súper sardina y el alcalde de esa época, Lucho Garzón, que realmente es gran mentor político mío, me dio esa oportunidad muy joven y desde ahí he estado muy vinculada al servicio público.
En los últimos meses pues tuve, creo que tomé una de las decisiones más arriesgadas de mi vida. y tuve esta oportunidad de ser la fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo y eso representó bastantes cambios, uno yo nunca había militado en un partido, eso también es importante y siempre he sido muy crítica y propositiva con los partidos políticos, yo creo que Colombia debería tratar de fortalecer los partidos políticos con una identidad propia, que esos partidos usted los pueda identificar con una idea, con una causa, en Colombia los partidos políticos están muy desprestigiados, fíjense que en las encuestas cuando usted le pregunta a la gente en si creen los partidos políticos, la gente no cree en los partidos políticos, la gente sobre todo cuando vota, vota por una persona de ahí, los líderes, las personas que exigen pero no necesariamente con los partidos políticos, fíjense, creo que un caso maravilloso es el centro democrático en estas elecciones, o sea creo que hay bastantes partidos, entonces yo que no había militado me presenté por un partido político, me presenté en la mano de una persona honesta, decente, rigurosa, transparente como es, como es Sergio Fajardo, entonces yo estoy agradecida, yo aprendí un montón, se sufre muchísimo, cambia la perspectiva de cómo analiza una encuesta, de cómo analiza uno, un resultado electoral, obvio ya uno está ahí, es muy fuerte, pero sobre todo uno conoce otras realidades del país, conoce otras realidades de las ciudades y esa es una oportunidad maravillosa, yo estoy agradecida, creo que hay que reformular varias cosas del sistema político colombiano, por ejemplo, ese es el punto que me gustaría que profundizáramos, porque son campañas políticas profundamente desiguales Juan Manuel, o sea usted cuando usted no tiene unos partidos políticos fuertes serios, pues usted encuentra campañas como la nuestra que costó alrededor de 4.300 millones de pesos imaginen y campañas como que se topan, hicieron el tope completo de unos 32.000 millones de pesos…
Vea aquí la conversación completa:
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