Nicolás Maduro y Cilia Flores enfrentan ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York cargos por los siguientes delitos: conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer esas armas. La próxima audiencia está fijada para el 30 de junio.
«Él se lo buscó», «Maduro, hiciste lo malo» y «los quiero mucho a los dos» son parte de los mensajes que algunos caraqueños le enviarían a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, ambos encarcelados en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York, donde permanecen desde hace cinco meses.
Se desconoce si las cartas que algunos venezolanos escribieron a Maduro y Flores, tras los primeros días de su detención, ocurrida el pasado 3 de enero por parte de las autoridades estadounidenses, llegaron a sus manos. Sin embargo, TalCual salió a las calles de Caracas para que los ciudadanos les transmitan lo que sienten a través de mensajes escritos o, ante el miedo, entre murmullos —aunque los políticos no los leerán directamente—.
«Maduro te dejaron en el cargo y en el poder para ayudar a todos los venezolanos, hiciste lo malo», escribe un miliciano uniformado desde la plaza Bolívar. Insiste en que Venezuela es un país que «merece respeto».
Este hombre de mediana edad también aprovecha sus letras a Nicolás Maduro para cuestionar la gestión de Delcy Rodríguez frente al Ejecutivo. Considera que tampoco lo está haciendo de forma adecuada «poniendo más a los venezolanos en pobreza, quitando los bonos y las cosas básicas». Condena que los precios sigan en alza.
«Valoren al pueblo y valoren la patria Venezuela», sugiere el miliciano.
«¿Cómo está? ¿Cómo se siente allá?» comienza preguntando en su carta una mujer de la tercera edad a Maduro. Agrega: «Siento mucho lo que pasó con el problema de ellos».
Al estar tras las rejas, la anciana le recomienda «que se porte bien allá para que regrese a Venezuela. Siento mucho, mucho, lo que pasó», enfatiza.
«Lo quiero mucho, con toda mi alma y mi corazón. Los quiero a los dos», escribe sobre una hoja blanca.
El movimiento «Bring Them Back» (Los Queremos de Vuelta), que estuvo presidido por Camilla Fabri, esposa del recién deportado a Estados Unidos Alex Saab e identificada como defensora de derechos humanos, entregó más de 5.000 cartas al Instituto Postal Telegráfico de Venezuela (Ipostel), justamente el día que se cumplió un mes del encarcelamiento de la pareja.
Fabri, quien supuestamente abandonó el país tras la detención de su esposo, afirmó que los escritos eran «de puño y letra» y que fueron hechos de forma voluntaria en las plazas Bolívar y entes públicos en todo el país. También dijo que todos eran mensajes de esperanza y solidaridad para Maduro y Flores.
Se suponía que 10 días después del envío, Maduro y Flores estarían recibiendo las misivas en la cárcel en Nueva York; no obstante, no existen pruebas públicas que confirmen que llegaron a su destino. Tampoco hay evidencias de más envíos de cartas a la pareja.
El miedo reina ante la solicitud de enviarle un mensaje a Nicolás Maduro y a Cilia Flores: «¿Ustedes son de la CIA (Agencia Central de Inteligencia)?», pregunta un hombre que prefiere guardarse para sí todo lo que les diría. Explica que no plasmará su letra en una hoja ante el temor de que al documento se le practique una pericia caligráfica y se vea comprometido.
A cinco meses de la captura de la pareja, las reacciones de los venezolanos siguen divididas, mientras algunos recados expresan solidaridad, otros reflejan críticas y desacuerdos con el actuar de la pareja.
«No quiero nada con ese hombre. Se lo ganó y que siga por allá», comenta con voz iracunda un ciudadano que también sintió temor de plasmar sus ideas en papel. Contrariamente, una mujer manifiesta: «Ojalá y no estuviese pasando por eso y estuviese aquí con nosotros».
*Lea también: FOTOS | Maduro y Flores ya no dominan las calles tras cinco meses de su detención
«Necesitaría una resma de papel para escribirle todo lo que siento hacia él. Siento arrechera, una arrechera inmensa. Él se buscó lo que le está pasando porque no hizo las cosas como eran», exterioriza un habitante del 23 de Enero.
El hombre reconoce que en el pasado comulgó con los ideales del oficialismo, «pero ya no los quiero desde hace mucho tiempo».
Otra dama expresa su respaldo: «Maduro, lo hiciste bien. Dios te bendiga y la virgen. Éxitos», escribe en una hoja en blanco.
«Se lo llevaron por payaso», opina un adulto mayor desde la plaza El Venezolano, quien desvía su discurso a la insuficiencia de los salarios en el país: «Con Maduro o sin Maduro estamos mal. La Chilindrina (en referencia a Delcy Rodríguez) no quiere aumentar los salarios. ¿Qué se hace con Bs 130? ¿Qué se hace con el bono de guerra?», se interroga y también rechaza la influencia del gobierno estadounidense: «Aquí está EEUU y ahora es el dueño de Venezuela. Eso no se había visto jamás».
Todos los remitentes de cartas a Maduro y Flores solicitaron anonimato y que su rostro no se divulgara, tanto los que les envían mensajes esperanzadores como los que manifiestan estar de acuerdo con el proceso judicial en Norteamérica.
Nicolás Maduro enfrenta ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York cuatro cargos. Se le acusa de conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer esas armas. A la exdiputada Cilia Flores se le señala de los mismos delitos, excepto del último.
El Departamemte de Justicia (DOJ) de Estados Unidos abrió una segunda investigación criminal contra Maduro en Miami «centrada en posibles delitos financieros».
Maduro y Flores se declararon «inocentes» durante la primera audiencia que se realizó el 5 de enero. La segunda comparecencia de la pareja fue el 26 de marzo, el juez Alvin Hellerstein se negó a desestimar los cargos en su contra y se debatió sobre el financiamiento de su defensa legal. La próxima audiencia está fijada para el 30 de junio.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
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