Las organizaciones políticas nacionales no ganan solas en las provincias, apenas un 35% de autoridades seccionales responde sólo a esas agrupaciones, el resto ha ganado sus cargos por alianzas entre ellas o con movimientos locales y muchas veces son los mismos personajes, caciques locales, los que se imponen.
Nombres simples que pretenden atraer a electores con conceptos de unión, de cambio, de belleza, de renovación, de progreso son las alianzas más comunes para las elecciones seccionales en Ecuador, donde los partidos o movimientos políticos nacionales no logran imponerse solos frente al poder local. Para muestra un botón: “Por ti Urdaneta mi tierra amada”.
Solo el 35% de alcaldes y prefectos del país proviene de un solo partido o movimiento político nacional, es decir 89 (78 son alcaldes y once prefectos). El resto proviene de alianzas entre tiendas nacionales o entre estas y movimientos locales.
El caso más extremo registrado en 2023 es la alianza “Unidos por Los Ríos,” listas 1-3-4-17-20-21-23-25, en la que confluyeron ocho partidos o movimientos: Centro Democrático; Partido Sociedad Patriótica; Pueblo, Igualdad y Democracia; Democracia Sí; CREO; SUMA y Construye. Juntos ganaron dos puestos de los 14 que estaban en juego en esa provincia. Se llevaron las alcaldías de Baba y Vinces.
Manabí es otro caso particular donde la identidad local se impone. Así, la Alianza por la Unidad Manabita, que agrupa a los movimientos locales Caminantes y Movimiento Unidad Primero (MUP) se unió con el Partido Social Cristiano y con SUMA para las elecciones seccionales. De las seis alcaldías que ganó (de un total de 23 cargos en competición), cuatro fueron con autoridades reelectas. Además, para obtener otros dos cantones, esta alianza se amplió e incluyó a los movimientos cantonales transformándose en Alianza por la Unidad Bolivarense y Alianza por la Unidad Rocafortense.
La Revolución Ciudadana, que es potente en Manabí, también tuvo que competir bajo la alianza RC-Sí Podemos, listas 5-72, para obtener siete alcaldías, de las cuales tres fueron por reelección.
En El Oro, el Movimiento Sur Unido Regional, liderado por el prefecto reelecto Clemente Bravo, ganó también las alcaldías de El Guabo, Pasaje, Santa Rosa y Zaruma.
Los movimientos locales no son monopolio de la Costa. En Chimborazo, el Movimiento Político Provincial Cambio (MPPC) se impuso en Alausí, Chambo y Chunchi.
Integración Cívica Tungurahua, en alianza con Centro Democrático (CD-MCAT), obtuvo las alcaldías de Baños, Mocha y Patate en esa provincia.
Mientras que en Carchi existe el Movimiento Social Conservador del Carchi (MSC) que obtuvo la Prefectura y las alcaldías de Montúfar, Bolívar y Mira, estas dos últimas con organizaciones nacionales distintas. Tres de los cuatro son autoridades reelectas.
En los comicios seccionales de 2023, las organizaciones nacionales con mayores puestos fueron la RC y el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik, ambos con 23 dignidades cada uno.
De acuerdo con el Mapa de organizaciones políticas de Ecuador (2025), en el país existen 17 partidos y movimientos políticos nacionales, 62 movimientos provinciales, 139 cantonales y 15 parroquiales.
Falta de ideario en los partidos políticos
Para Simón Pachano, politólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), hay dos factores que explican la débil presencia local de los movimientos y partidos nacionales.
Por un lado, aseguró, en Ecuador no existen partidos políticos con ideario, militantes, escuelas de formazión o foros de discusión sobre políticas públicas; lo que existe son membretes políticos, maquinarias que necesitan ganar para mantenerse. Por otro lado, añadió, el país es bastante fragmentado, con identidades cantonales y regionales fuertes, cuya realidad no depende de la política nacional, incluso puede ser más prestigioso seguir manteniendo presencia local en lugar de ir a la Asamblea Nacional, por ejemplo.
Esta situación no es única de Ecuador, sino que es muy normal en América Latina, con excepción posiblemente de Uruguay, explicó el politólogo.
Me parece que impera una lógica de tipo empresarial, si quiero entrar en un territorio es más fácil aliarme con el líder de ese territorio, me consigo un vendedor local, en lugar de desarrollar mi infraestructura desde cero”, comentó Pablo Medina, politólogo de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).
Aunque no hay estudios sobre cómo funcionan las dinàmicas de alianzas entre organizaciones políticas, Pachano señaló que generalmente son circunstanciales, ganen o pierdan la elección, se acaban; de ahí la importancia de quién realmente es la persona que se convertirá en alcalde o prefecto.
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